miércoles, 2 de junio de 2010
miércoles, 19 de mayo de 2010
El Inspector Clouseau y Diego Fernández de Cevallos
El Inspector Clouseau
Raymundo Riva Palacios
May 19, 2010
El lunes por la tarde hubo una reunión especial en Los Pinos para definir cómo abordar la comunicación sobre la desaparición de Diego Fernández de Cevallos. El pensamiento que prevalece en el gobierno, en este y en el caso de la lucha contra el narcotráfico, es que el problema es el mensajero, por lo que a quien hay que controlar es al mensajero. Coincidencia o no, por la noche Televisa anunció, en una claudicación a parte de su responsabilidad social, no volver a difundir nada hasta que se informara oficialmente sobre el caso. Con la hegemonía de 7 de cada 10 pantallas de televisión prendidas todo el día en el país, parece suficiente. Pero no es así.
Si Televisa calla o lo callan, no resuelve el problema de la comunicación social del gobierno federal, que en el Caso Fernández de Cevallos entró en una nueva crisis. Lagunas de información que se prolongaron por horas el sábado, opacidad en las versiones oficiales, imprecisiones, deficiencias y contradicciones, han sido parte del catálogo de cómo echar a perder la comunicación política y confundir a la sociedad durante los últimos cuatro días. A quien encargaron de dar la cara y aguantar la metralla, fue al vocero de la PGR, Ricardo Nájera, cuyo comportamiento no es causa sino consecuencia de la deficiencia federal en la materia.
Nájera ha hecho todo lo posible con las herramientas a su disposición. El resultado ha sido, por decir lo menos, patético. Para efectos de argumentación, tomemos lo que sucedió el lunes, cuando recorrió los medios de comunicación electrónicos durante el día para predicar la palabra de la PGR, que es la del gobierno. Desde que inició la jornada, comenzaron los tropiezos. Algunos botones de muestra son:
1.- Horas antes de que el EPR se deslindara de cualquier acción contra Fernández de Cevallos, Nájera descartó que su desaparición fuera obra de un grupo armado. ¿En qué se sustentó su dicho? “En función –declaró- de que tampoco se hizo gran escándalo alrededor de la salida de Diego de esa zona”, refiriéndose al momento de su desaparición cuyo sigilo no despertó sospecha ni produjo testigos. O sea, como no hubo cohetes, balazos, gritos y sombrerazos cuando desapareció Fernández de Cevallos, no fue un grupo armado.
Para Nájera, el argumento no fue el método, sino el nivel de decibeles registrados. Cabe la pregunta: ¿desde cuándo un secuestro de alto impacto se realiza bajo el sonido de las fanfarreas? Se supone que lo realizan profesionales, que fincan su acción en la sorpresa y en las posibilidades de fuga sin ser detectados para poder llevar a su víctima a una casa de seguridad. Por tanto, sin que se tome personal, lo que alegó el vocero es una tontería.
2.- Las famosas tijeras. En una entrevista con Carlos Urdiales en el informativo de mediodía en Radio 13, se le preguntó a Nájera sobre las tijeras que dijo la PGR que estaban en el lugar donde desapareció. ¿De qué tipo las tijeras? ¿De qué tamaño? Nájera dijo no saber ese detalle, que por cierto, no es menor. No es lo mismo que sean las tijeras que utilizaba Fernández de Cevallos para alinearse la barba, que unas para descuartizar pollos. Por lo mismo, no se sabe si se utilizaron esas tijeras como arma blanca de defensa, o si fueron para atacar al personaje, o si no tienen nada que ver en el caso y sólo las mencionaron como parte del inventario en la camioneta del abogado.
Nájera se defendió ante la pregunta. Yo no lo sé, respondió, pero sí los investigadores, a cuya averiguación, dijo, no tiene acceso. Entonces, está repitiendo lo poco que le dicen, sin entender en el gobierno federal que si aportan un dato importante para entender qué pudo haber sucedido en el momento de la desaparición, tienen que dar el soporte que aclare y explique el porqué es relevante el objeto. Al no hacerlo despiertan las dudas que quieren apagar, y estimulan la especulación que desean alejar.
3.- La famosa mancha hemática, o sea, la sangre que encontraron. En la misma entrevista en Radio 13, se le preguntó a Nájera si esa mancha estaba sobre las famosas tijeras o las tijeras sobre la mancha. No respondió ¿Son gotas de sangre? Se podría dar el caso que el vehículo donde viajaba cayera en un bache mientras se arreglaba la barba y se pinchara con las tijeras. ¿Cuánto mide la mancha?, porque si tuviera un diámetro de 30 centímetros, digamos, uno podría suponer que es medio litro de sangre, que no pudo ser consecuencia de un accidente sino de una herida de otra naturaleza. ¿Se encontró dentro del vehículo? ¿Estaba afuera?
El vocero Nájera repitió no saber esos detalles. Si no están listos para aportar el significado de ese dato, ¿por qué darlo a conocer? La mancha de sangre es una de las piezas claves para arrojar luz a lo que pudo haber sucedido en ese tan extraño incidente, y desprender una hipótesis sobre el estado de salud en que se pudiera encontrar aquella persona que perdió la sangre –tampoco está confirmado que sea de Fernández de Cevallos-, y si en efecto hubo violencia o no en ese momento.
La PGR ha dicho que sí tiene elementos para presumir una escena de violencia, pero hasta ahora no ha aportado nada sólido que lo respalde. No se trata de que construyan una historia sobre los dichos –como el Caso Paulette-, sino que los dichos y las hipótesis se construyan a partir de los indicios y evidencias. Si Nájera no tiene a su alcance las herramientas, ¿cuál es el propósito de tener una vocería que lejos de orientar la información la disloca?
Lo que no estén dispuestos a aclarar y explicar, mejor que lo callen hasta que estén listos para despejar dudas, pues lo que están sucediendo en el gobierno federal va en contrasentido de sus deseos. Desinforman, no informan; confunden, no aclaran; alimentan el rumor, no lo apagan; pierden credibilidad, no la ganan. No han aprendido. El Inspector Clouseau que lleva adentro la comunicación social del gobierno mexicano hace tiempo, sigue cabalgando libremente.
rrivapalacio@ejecentral.com.mx
www.twitter.com/rivapa
Este artículo fué publicado en Eje Central:
http://columnas.ejecentral.com.mx/estrictamentepersonal/2010/05/19/el-inspector-clouseau/
lunes, 17 de mayo de 2010
Álvaro Cueva: Diego y la TV - Muy interesante opinión!!
El pozo de los deseos reprimidos
Álvaro Cueva
Diego Fernández de Cevallos jamás imaginó que se convertiría en la nueva Paulette, pero así es. El sábado a mediodía estalló la bomba y, desde entonces, México no ha parado de opinar.
¿Dónde está Diego? (como la telenovela chilena “¿Dónde está Elisa”?) ¿Qué le hicieron? ¿Quién fue?
Más allá del tamaño de personaje, todo está lo suficientemente enredado como para que el público se “divierta”. Aquí va a haber material para muchas semanas. Prepárese.
Para sorpresa de todos, FOROtv fue el primer medio tradicional en transmitir el dato ese 15 de mayo a las 13:35.
Poco a poco todo el mundo difundió la noticia hasta las 22:00 en que Televisa (El Canal de las Estrellas) y TV Azteca (Azteca 13) coronaron su programación con tremendos programas especiales conducidos por Joaquín López Dóriga y Javier Alatorre, respectivamente.
¿Qué es lo que tendríamos que destacar a nivel coberturas? Que muchas personas en Twitter y Facebook festejaron la desaparición de don Diego como si se tratara de algo hermoso, que Cadenatres interrumpió su programación para dar la nota y que todas las semblanzas que se transmitieron fueron en tiempo pasado.
No sólo las redes sociales dieron por hecho la muerte del señor Fernández de Cevallos. Las semblanzas fueron exactamente en el mismo sentido.
¿Y qué me dice de lo que pasó en la televisión por Internet y en la radio con cámaras?
Excelente trabajo el del videopodcast de Javier Solórzano en YouTube. El señor no sólo habló sin pelos en la lengua, nos regaló un análisis político en cuestión de minutos.
Lolita de la Vega, por su parte, en Telefórmula, se atrevió a hacer lo que nadie más hizo: habló de la novia del Jefe Diego, de Vicente Fox y de lo que nada más a ella le dijo Martha Sahagún.
Tengo que destacar esto porque en ese fenómeno televisivo hubo cosas muy extrañas:
¿Por qué en esta ocasión las grandes televisoras como Televisa y TV Azteca sí reaccionaron y en otras, como cuando el terremoto en Mexicali, no? ¿Por qué?
¿Qué los hizo mover su gran aparato técnico y humano? ¿Qué los llevó a gastar en la producción de programas especiales en horario estelar?
¿Fue porque realmente Diego Fernández de Cevallos es prioridad nacional, porque consideraron que aquí había un buen negocio o porque alguien se los pidió?
¿Cómo fue que FOROtv, que jamás está donde tiene que estar, le ganó la nota a todo el mundo? ¿Cómo fue que a Televisa y TV Azteca se les ocurrió hacer lo mismo, a la misma hora?
Sí está de pensarse, ¿no? ¿Hubiera sido igual si se hubiera tratado de otro político o de algún personaje de algún otro partido?
No, pero espérese, la cosa se complica todavía más si analizamos con detenimiento los programas especiales de ambas mega-televisoras.
¿Por qué? Porque no fueron los típicos cortes informativos que se dan cuando ocurre una desgracia nacional. Fueron demasiado prudentes, como si alguien los hubiera diseñado con cuidado excepcional.
Cuando alguien desaparece, es secuestrado o asesinado, lo primero que sale en la televisión, sin importar la hora, es el vehículo en el que andaba, un acercamiento a las manchas de sangre y se dice barbaridad y media.
Y las cámaras van con la familia, y la acosan, y los reporteros no se tocan el corazón para preguntar cuestiones delicadas, y los familiares responden, y la gente saca sus conclusiones, y los especialistas (y los no especialistas) opinan. ¡Acuérdese de lo que acabamos de vivir con la hija de Alex Lora!
Con Diego Fernández de Cevallos vimos algo diferente. Todas las imágenes que se transmitieron, al menos hasta la noche del sábado, eran de policías trabajando, de perros rastreando la zona, de patrullas, de zonas acordonadas.
Así como Televisa estuvo más preocupada por insistir en que FOROtv había sido el primer medio en dar la nota, casualmente, todas las imágenes que salieron al aire estuvieron enfocadas a mostrar la calidad, la cantidad y el profesionalismo de nuestras autoridades.
Por supuesto, hasta ese momento, nadie entrevistó a la familia, nadie molestó a nadie y se insistió en que la única fuente era e iba a ser la PGR.
Si así se comportara siempre nuestra televisión, no habría noticiarios. ¿O usted qué opina?
Diferencias en los especiales de Televisa y TV Azteca: Noticieros Televisa transmitió cinco minutos más, hizo enlaces telefónicos con César Nava y Cuauhtémoc Cárdenas, y remató informando que el único priísta que había manifestado su consternación había sido Enrique Peña Nieto.
Fuerza Informativa Azteca entrevistó al vocero de la PGR, se preocupó por preguntar por los hijos de don Diego, por ubicar al público en el lugar donde ocurrieron los hechos y fue crítica en su semblanza del señor Fernández de Cevallos.
En resumen, Paulette ya encontró sustituto. Se llama Diego Fernández de Cevallos y va a ser nota por mucho tiempo. ¿A poco no?.
acueva@milenio.com
El Subjefe Diego y el Estado fallido
Política cero
Jairo Calixto Albarrán
Si una palabra define los últimos 20 años del México contemporáneo ésa es secuestro. Ahí se concentran todos los medios y los miedos. Del Mochaorejas a Caletri y Los Zetas, de Fernando Martí a la hija de Nelson Vargas, pasando por decenas de víctimas anónimas desprovistas de glamour e influencia, el plagio es un negocio de millones de dólares, fuente de empleos y de movilidad social que ningún gobierno y ninguna procuraduría ha podido combatir más allá del triste espectáculo mediático de la seguridad convertida en moneda de cambio de los intereses políticos de los partidos en turno.
Hasta ahora ningún alto funcionario relacionado con la seguridad ha reconocido su incapacidad para aplicarle un alto a la impunidad ni ha renunciado al cargo ante la evidencia de su ineficacia. Antes muertos que caer en el error de quedarse fuera del presupuesto.
Es por eso que la desaparición de Diego Fernández de Cevallos, ocurrida en un ambiente propicio para la comisión de cualquier canalla en México, no es extraña. Incluso, dados los últimos sucesos: el asesinato de un candidato panista, las amenazas de aspirantes perredistas, los balazos a un convoy priista, 23 mil muertos en la narcoguerra, de los cuales 4 mil son niños transformados en alimento para los daños colaterales, era de esperarse. Una figura pública de la polémica talla del Subjefe Diego tenía que formar parte de las estadísticas negras para confirmar lo que ya se sabe: que esto es un desmadre. Lo que sí es curioso es que hasta el día de ayer, la PGR hablaba de la desaparición y no del secuestro, levantón o plagio de Fernández de Cevallos. Además del imperio del crimen organizado, lo que sigue es el imperio del eufemismo.
Como si no fuera suficiente con el maquillaje de cifras y el aburrido discurso de que la violencia en México es producto fundamentalmente de la percepción negativa de los antipatriotas, todavía tenemos que soplarnos que en el caso del poderoso ex senador se recurra a un lenguaje edulcorado y cursi que, para mala suerte de las autoridades policiacas, no cambia un ápice la realidad.
Tuvo que ser el presidente Zapatero el que hablara del plagio de Fernández de Cevallos.
Ni siquiera, al momento de escribir estas líneas, la PGR había aceptado que lo del Subjefe Diego podía seguir líneas de investigación que estuvieran relacionadas con su condición favorita, además de la acumulación de enemigos: ajonjolí de todos los complós.
Cualquier duda que hubiera sobre la firmeza de un Estado fallido se ha disipado del todo. Lo que sigue es la supervivencia.
Diego: inteligencia y fuerza de carácter
El asalto a la razón
Carlos Marín
En lo que se produce la deseable llamada en que sus probables raptores digan sus pretensiones para liberar al Diego vivito y coleando de siempre, vale resaltar que tal vez únicamente el asesinato de Luis Donaldo Colosio rebase la importancia de la “desaparición” de Fernández de Cevallos en la historia moderna de México.
A diferencia de Juan Jesús Posadas Ocampo y José Francisco Ruiz Massieu, e inclusive del propio Colosio, el ex candidato presidencial del PAN jugó un papel decisivo en el actual proceso nacional de transición. ¿Secuestro?: ni el del gobernador electo de Guerrero, Rubén Figueroa, estremeció tanto al país.
Como Federico Berrueto recordó ayer en esta página, se trata de: “Diego, personaje de época. La polémica sobre su persona, vínculos y entorno no le hace justicia. El PAN y el país le deben mucho; la desmemoria interesada y la polarización ofuscan el juicio y el entendimiento sobre su contribución al proceso democrático y a la transformación del país (…). De Diego la expresión aquella de que la muerte se lleva bajo las pestañas, por lo que, decía, no hay tiempo para pendejadas. Hace 15 años su Némesis eran Vicente Fox y el subcomandante Marcos, después AMLO. Zedillo no le merecía simpatía, pero Diego fue el primer candidato presidencial no favorecido en reconocer el resultado adverso (…). Diego, un personaje que sin miedos ni complejos ha vivido con intensidad cada momento de su vida; la muerte la llevamos bajo las pestañas…”.
Hace dos meses (16 de marzo) cumplió 68 años, de modo que hace 42, en el hirviente 1968, tenía 26 y era el líder juvenil del PAN cuando estuvo entre quizá unos 20 mil manifestantes que acudieron al mitin (20 de agosto) frente a la Rectoría (Ciudad Universitaria), escuchando las arengas de Heberto Castillo, Luis Tomás Cervantes Cabeza de Vaca y Eli de Gortari), tras lo cual anticipaba ya que el recién nacido Movimiento Estudiantil “… ha roto uno de los tabúes de México: el presidencialismo”.
¿Y qué tal su comportamiento dos días después de la matanza de Tlatelolco, cuando en la Cámara de Diputados el priista Víctor Manzanilla Shaffer (premiado luego con la gubernatura de Yucatán) dijo que “… preferimos ver los tanques de nuestro Ejército salvaguardando nuestras instituciones que los tanques extranjeros salvaguardando sus intereses”, y de que el PRI mayoriteara la babosada de que “… el régimen no podía ni debía permanecer indiferente o hacerse sordo al clamor popular de que se mantuviera el orden público (…); ante la subversión no procede la tolerancia sino la más firme energía (contra) quienes tratan de dañar los grandes intereses del pueblo mexicano”?: Diego entonces, que había seguido la sesión desde la galería del recinto, de plano se agarró a puñetazos con uno de los más entusiastas aplaudidores (Ricardo Regalado, oficial mayor del PRI) de Gustavo Díaz Ordaz.
Inteligencia y fuerza de carácter son quizá los principales atributos del Jefe Diego, por desgracia escasos en una clase política mayoritariamente mediocre.
domingo, 16 de mayo de 2010
Diego Fernández de Cevallos: Noticias y FACEBOOK
El coche de Cevallos fue hallado con restos de sangre cerca de su rancho en Querétaro
PABLO ORDAZ - México - 16/05/2010
Diego Fernández de Cevallos, de 69 años, ex candidato presidencial del Partido de Acción Nacional (PAN), fue secuestrado el viernes cerca de uno de sus ranchos, en el municipio de Pedro Escobedo, en el estado de Querétaro.
Su camioneta fue encontrada abandonada, con restos de sangre y unas gafas rotas sobre uno de los asientos. Fernández de Cevallos, también conocido como "el jefe Diego" pertenece a la llamada "vieja escuela del PAN" -el partido del presidente Felipe Calderón- y fue presidente del Senado, diputado federal y candidato a la presidencia de México en 1994, resultando derrotado por el candidato del PRI, Ernesto Zedillo. Ha sido uno de los personajes más influyentes en su partido y en la política mexicana en las últimas dos décadas.
En un comunicado, la Procuraduría General de la República (PGR) confirmó la desaparición, así como del hallazgo del vehículo en el rancho La Cabaña, donde se localizaron "rastros de violencia". La zona está siendo rastreada por helicópteros y perros adiestrados de la Policía Federal.
Aunque apartado de la línea oficial del PAN, Fernández de Cevallos mantiene una estrecha relación con el actual secretario de gobernación del gobierno mexicano, Fernando Gómez Mont. Durante su paso por la política, Fernández de Cevallos se convirtió en un candidato polémico y temido por la vehemencia de sus discursos.
Dada la gravedad de la noticia, el presidente Felipe Calderón retrasó durante unas horas el despegue de su avión hacia España, donde tiene previsto participar en la cumbre América Latina-Unión Europea.
http://www.elpais.com/
EL UNIVERSAL
Secuestran al 'Jefe Diego'
Fuentes federales confirman que Diego Fernández de Cevallos, ex candidato presidencial panista en 1994, fue plagiado en Querétaro cerca de una de sus propiedades
Diego Fernández de Cevallos, uno de los panistas con más trayectoria dentro del Partido Acción Nacional (PAN) fue secuestrado ayer.
Fuentes federales confirmaron que el también conocido como "Jefe Diego", fue plagiado en la ciudad de Querétaro cerca de su hacienda, en el municipio de Pedro Escobedo. Por su parte, la Procuraduría General de la República se limitó a informar que se tuvo conocimiento de la desaparición del panista.
Información recabada señala que desde ayer se reportó su desaparición al encontrar su camioneta abandonada en los alrededores de su hacienda.
El vehículo fue localizado alrededor de las 11:30 de la noche del viernes.
El "Jefe Diego" fue candidato a la Presidencia de la República por su partido en 1994 y perdió frente al priísta, Ernesto Zedillo Ponce de León.
Fernández de Cevallos ha sido diputado federal y senador de la República.
Asimismo, ha sido un personaje polémico en los últimos meses porque ha ganado litigios millonarios y porque ha sido un crítico a la dirigencia de César Nava en el PAN.
Diego Fernández es una persona muy cercana al actual secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, en Acción Nacional
http://www.eluniversal.com.mx/notas/680619.html
PUBLIMETRO
Diego Fernández de Cevallos ya está en Facebook
“Por que a mí no me preocupa Diego Fernández de Cevallos!”, grupo en contra del panista
Como ha sido costumbre desde hace unos años, los temas públicos tienen su espacio en las redes sociales. El caso de la desaparición de Diego Fernández de Cevallos ya tiene su lugar en Facebook.
Usuarios de este sistema social cibernético crearon grupos a favor y en contra del plagio que sufrió el ex candidato a la presidencia de México en 1994.
El grupo creado a favor del panista, bajo el nombre de “Solidaricémonos con Diego Fernández de Cevallos”, tiene como fin mostrar la consternación y preocupación por el hecho.
Además, los integrantes de este post buscan presionar a las autoridades y agilizar el proceso de rescate de este “gran icono político de México”, según la información que se detalla en Facebook.
Sin embargo, y a diferencia del grupo que apoyó al ex senador, también se creó el espacio “Por que a mí no me preocupa Diego Fernández de Cevallos!”, cuya posición es demostrar la indiferencia.
La información de este grupo señala que “ya crearon un grupo de solidarización con este político. En realidad no importa, uno más que se vaaa! ojalá! jajajaja. Nos han quitado una lacra de encima”.
Los participantes de este tema argumentan que Cevallos Ramos es una persona como cualquier otra, y no debe haber privilegios en la búsqueda y justicia para el abogado.
Critican el actuar de las autoridades, pues en otros casos (Guardería ABC o Muertas de Juárez) no se vuelcan con rapidez e incluso no han cerrado estos hechos que se perdieron en el tiempo.
El grueso de los comentarios pide que “El Jefe Diego” no regrese, como el escrito por el usuario “Christian Away”: “Me quedare con ganas de ver preso a ese mafioso de Cevallos. Lo que sucedio fue un simple ajuste de cuentas entre mafiosos (sic)”.
También se creó un espacio neutral denominado “¿Donde está (Jefe) Diego Fernández de Cevallos?”, el cual contiene mensajes de apoyo y rechazo, además de críticas sobre la inseguridad en el país.
Con información de El Universal.
http://www.publimetro.com.mx/noticias/diego-fernandez-de-cevallos-ya-esta-en-facebook/mjep!r6O3whu9ZxM0c/
Y LOS GRUPOS EN FACEBOOK
1.- ¿Dónde esta (el Jefe) Diego Fernández de Cevallos?
http://www.facebook.com/home.php#!/pages/Donde-esta-Jefe-Diego-Fernandez-de-Cevallos/119807581382948?ref=ts
2.- Por que a mi no me preocupa Diego Fernandez de Cevallos!
http://www.facebook.com/home.php#!/group.php?gid=123395354345050&v=wall&ref=ts
3.- Por la liberación del Jefe Diego
http://www.facebook.com/home.php#!/pages/Por-la-liberacion-de-El-Jefe-Diego/117634961609307?ref=ts
4.- Todos unidos con El Jefe Diego
http://www.facebook.com/home.php#!/pages/Todos-unidos-con-El-Jefe-Diego/107991692578955?ref=ts
5.- Solidaricemonos con Diego Fernandez de Cevallos
http://www.facebook.com/group.php?gid=128320823848031
lunes, 3 de mayo de 2010
SI QUEDA ATRAPADO EN MEDIO DE UNA BALACERA: Intrucciones que le pueden SALVAR LA VIDA!!
1.- NO corra, ni para huir ni para esconderse, esto lo hace "sospechoso" y lo pueden confundir. Recuerde, nadie corre más rápido que una bala.
2.- No importa si usted llora, pero NO GRITE, no haga nada que llame la atención.
3.- Lo más importante: INMEDIATAMENTE TÍRESE PECHO A TIERRA completamente, con los brazos pegados al cuerpo y piernas estiradas pero juntas, así puede rodar por el suelo hasta quedar donde no estorbe el paso, por ejemplo, pegado a un muro, al lado de algún carro estacionado, etc.
4.- Si está dentro de un carro, solamente orillese a la banqueta, hágalo RÁPIDO, NO PIERDA TIEMPO en estacionarse correctamente, y tírese INMEDIATAMENTE al piso del carro, NO intente salirse
5.- si va con un niño o persona discapacitada, tírela pecho a tierra o al piso de carro. Para evitar que el niño se levante y corra, tírelo pecho a tierra y usted, tambien pecho a tierra, encima del niño para controlarlo.
6.- No oculte su rostro. Al estar totalmente pecho a tierra su cabeza queda de lado lo que deja una parte del rostro visible para que no lo confundan. Trate que la cabeza quede hacia el muro o hacia el carro, la idea es que los delincuentes se den cuenta de que usted no está viendo NADA
7.- Tenga muy presente: NO VEA A QUIENES DISPARAN
8.- Por lo tanto, tampoco trate de observar lo que sucede
9.- NO saque el teléfono celular para nada, ni aunque crea que nadie lo está viendo
10.- Si dan alguna instrucción (delicuentes o autoridades), OBEDEZCA, si opone resistencia, pueden dispararle.
11.- Si usted cree que ya terminó la balacera, espere unos minutos para cerciorarse antes de levantarse
12.- Si resultó herido, quitese la camisa o blusa, OPRIMA CON MUCHA FUERZA LA HERIDA. Si fue en un brazo o pierna, con su ropa HAGA UN TORNIQUETE y además presione con fuerza
13.- Llame a la Cruz Roja o algún servicio de emergencias. SEA CLARO en la dirección donde se encuentra y las heridas que tiene. Si cree que hay mas heridos, dígalo
14.- Llame a algún familiar para que acuda a su ayuda al hospital o Cruz Roja pero NO al lugar de los hechos
15.- Si cree que se va a desmayar, déle su celular a alguien, sea rápido y preciso: dígale como tiene registrado el número de emergencias médicas y déle el nombre (como lo tiene registrado en su celular) de un familiar o amigo.
16.- Si no fue herido, y tiene la certeza de que ya terminó la balacera, levántese y váyase caminando rápido. NO CORRA O SE ESCONDA. Aunque todo haya terminado, no haga nada que lo convierta en "sospechoso".
17.- Ya que se haya retirado del lugar aproximadamente una cuadra, llame a un familiar, dígale donde se encuentra y lo sucedido. En cuanto haya pasado el riesgo, siempre es bueno que alguien sepa dónde está usted, hacia dónde se dirige y lo que pasó.
18,- si usted va en carro y piensa que no puede manejar, tome un taxi o, en este caso, si llame a algún familiar o amigo para que acuda y conduzca por usted. No intente salir del lugar a alta velocidad.
19.- Cuando ya se encuentre en su casa o en algún lugar seguro, usted tome la iniciativa y comuníquese con la autoridad correspondiente y, si se lo piden, ¡COLABORE!
20.- Por ningún motivo oculte o haga algo por lo que las autoridades sospechen que usted oculta algo. Sea siempre CLARO Y SINCERO. Recuerde que a la autoridad solamente le interesa su narración de los hechos para resolver lo sucedido y NADA MÁS!
domingo, 25 de abril de 2010
JULIO SCHERER Y EL MAYO - Opiniones
CNN - Jorge Castañeda
Javier Solórzano
INTERESANTE: Carmen Aristegui - Lorenzo Meyer - Sergio Aguayo - Noticias MVS
Segunda parte: Carmen Aristegui - Lorenzo Meyer - Sergio Aguayo
Televisa: Carlos Loret de Mola - Gabriel Guerra
Caricatura Política - Eduardo Soto "El Metiche"
martes, 15 de diciembre de 2009
SOBRE EL RIESGO DEL “NARCO EN LAS ELECCIONES” Juan María Alponte
La conjunta preocupación del Presidente de la República y del IFE sobre la posible influencia del narco –“partido” que sólo espera una definición en el arco voltaico de los grupos para ser parte del sistema- encaja y sostiene, en el fondo, lo que el Observatorio Geoestratégico de las Drogas, desde hace años, había codificado ya oficialmente: que México está situado bajo la definición “Narco-État” o “Narco-Estado”. Su definición es inequívoca: el Estado que está infiltrado por el narco o en su aparato burocrático.
En el Informe del Senado francés, del año 2000, –Le Mexique de l’an 2000- documento público avalado por la Commission del Affaires Étrangeres, de la Défense et des Forces Armées se afirmaba ya “que la plaga del tráfico y de la corrupción era una explicación inevitable de la crisis mexicana”. (Página 37). Seguía así: “México es un importante primer productor de mariguana, netamente el primer productor en el continente americano y el primer país de tránsito de estupefacientes hacia Estados Unidos tanto si proceden de Asia o, sobre todo, de América del Sur (cocaína). Se ha ampliado el narco más y más desde hace unos años porque las organizaciones criminales mexicanas han reemplazado a los cárteles colombianos colocando allá sus propias estructuras verticales desde los lugares de producción en América del Sur hasta las filiales de distribución en Estados Unidos. La aparición de la ALENA (el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá) ha permitido, a los traficantes mexicanos que consoliden sus posiciones en Estados Unidos mientras México se convertía en una de las plazas mundiales para el lavado de dinero (blanchiment d’argent sale) sucio…”. (Página 37)
Cuando se habla del narcotráfico en México se emplean todas las calificaciones (quiero decir descalificaciones) posibles o imposibles. Rara vez, sin embargo, se puntualiza y valora la impresionante y refinada significación del “lavado de dinero” que implica y complica la magnitud de ese proceso. En efecto, pocas veces se habla del “blanchiment d’argent sale”, es decir, del “blanqueamiento del dinero sucio”. Recuerdo bien, otras veces lo he dicho, que yo estaba en Roma cuando oí al juez Falcone, en la televisión, hacer pública “su decisión de ir al fondo del temario, es decir, al lavado de dinero o lo que es lo mismo a la esfera donde el dinero de la mafia se ‘lava’ por una superestructura profesional muy sofisticada”. Sentí, al oír a Falcone, un estremecimiento. Fue fríamente asesinado poco después por un comando de las mafias.
Giorgo Bocca, uno de los periodistas más famosos de Italia escribió un libro sobre ese gran dilema. Lo tituló, sin grandes esfuerzos imaginativos, así: “L’inferno, profondo Sud, male oscuro”, “El Infierno del Sur profundo, mal oscuro”. En ese libro, Bocca dice lo siguiente: “Giovanni Falcone había previsto, exactamente, su muerte. Ocurrió el 23 de mayo de 1992. Dice Bocca que al ver su automóvil (por la televisión) destruido por 500 kilos de tolite (Trilita) yo me preguntaba qué gobierno, qué Parlamento es el nuestro con sus centenares (‘centenares’ no hay duda) de diputados que deben su elección a la mafia y que están allí para impedir que el Gobierno, el Estado, las combata…”.
Después de haber tenido un Primer Ministro, pocos años, Andreotti, como un hombre muy cercano a las mafias, Italia ha llevado a Berlusconi al Poder. Permanentemente atenido a una sola cosa: impedir que la justicia le conduzca a prisión por quebrantar las leyes o hacer que las leyes creen, en su derredor, un sistema legal de protección ante sus numerosos actos de trasgresión del derecho en los periódicos, televisoras y, en su conjunto, en el sistema de conformación donde es el gran magnate y una de las mayores fortunas de Europa.
Lo cierto es que el Informe del Senado francés sobre México, “Les Rapport du Sénat”, No. 309, en su página 37 añadía, (entonces) “que, de cara a una situación tan grave (año 2000) las autoridades mexicanas tienen muchas dificultades para dotarse de medios eficaces en virtud de la corrupción que conlleva consigo, naturalmente, el desarrollo del narcotráfico”.
“Lucha difícil, dice el documento del Senado francés, porque la corrupción resultante del narcotráfico toca el aparato mismo del Estado”. Añade: “y que gangrena igualmente el sistema financiero mexicano”.
“Dice, Bocca, que el día del entierro del juez Falcone vio al juez Paolo B. Borsellino colocar su mano sobre el féretro de Falcone. Portaba la ropa negra y la camisa blanca bordada de los jueces. Yo le vi bello, como un héroe de la antigüedad jurando fidelidad a un compañero muerto”. Moriría igual que Falcone.
Fue Bocca quien recuperó de la historia esta vieja frase latina: “corruptissima res publica plurimae leges”. Tiene toda la razón, Bocca, para recobrar, para nuestros días, la antiquísima frase de “que toda república corrompida tiene numerosas leyes”. Esa pesada carga de las muchas leyes o regulaciones favorecen la corrupción y la trasgresión de las leyes.
No en balde, en el World Economic Forum 2009-2010, México es, también, una república con inmensas regulaciones para todo, es decir, una fuente de corrupción, apta para coyotes. México aparece en orden a múltiples leyes, en el lugar 117 (de 133 países examinados) por el World Economic Forum y emerge, en ese punto, entre Bosnia y Zimbabwe; en “Eficiencia de la Estructura Legal” es el país 94, después de Zimbabwe lo que parece casi inverosímil. En “Independencia Legal” (¿puede existir el Estado de Derecho sin ella?) México es el país 91, entre Guyana y Uganda, poco antes, por cierto, que la corruptissima res publica llamada Italia que es el país 93; en “Transparencia de la Política Gubernamental”, México es el país 75, esto es, entre Perú y Camerún.
Un capítulo del World Economic Forum tiene singular importancia: el Costo del Crimen para los Negocios. En ese apartado descendemos al puesto 124, entre Honduras (lo más hondo de lo hondo en estos días) y Costa de Marfil. En orden al Crimen Organizado somos, en ese mismo documento, el país 129, entre Jamaica y Costa de Marfil; en Fiabilidad en los Servicios Policíacos, nos sitúan entre Perú y Zimbabwe. En la Calidad de la Energía (ahora en el reloj de nuestro propio despertar como si el Sindicato y no el Sistema fuera el capro emissarius, el chivo expiatorio adecuado y no el Estado que hizo posible esa situación) somos el país 88, esto es, entre Filipinas y Surinam.
En suma, corruptissima res publica plurimae leges…
E-mail: alponte@prodigy.net.mx
http://juanmariaalponte.blogspot.com/
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Insisten en la intervención de los Cascos Azules en Cd. Juárez

Insisten en la intervención de los Cascos Azules en Cd. Juárez
Redacción/SDP 02 de Diciembre, 2009 - 08:06
“Es necesario la intervención de la ONU, a pesar de la molestia de los gobernantes que no quieren aceptar que las cifras indican lo contrario y que a ellos lo único que les interesa es su hueso, y además les vale madre la ciudadanía y no está en su interés poner cartas en el asunto”, advirtió consejero ciudadano.
Es muy necesaria y oportuna la intervención de los Cascos Azules en Ciudad Juárez, pues ante la ola de ejecuciones su intervención podría asegurar la paz pública de la entidad, consideró el presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad y la Justicia, José Antonio Ortega Sánchez.
Y es que aseguró que el secuestro del país va en aumento y las ejecuciones ya suman más de tres mil en lo que va del año.
“Por eso, es necesario la intervención de la ONU, a pesar de la molestia de los gobernantes que no quieren aceptar que las cifras indican lo contrario y que a ellos lo único que les interesa es su hueso, y además les vale madre la ciudadanía y no está en su interés poner cartas en el asunto”, advirtió.
Durante una conferencia de prensa, José Antonio Ortega detalló que en su acercamiento con algunas organizaciones civiles y empresariales, éstas le han manifestado su respaldo para hacer la solicitud sobre el tema é incluso, dijo, Estados Unidos estaría dispuesto a apoyar la medida para la zona fronteriza, con la idea de fortalecer las instituciones del país, con pleno respeto de los derechos humanos.
El titular de la organización civil sostuvo que esta idea está sustentada en los reportes de organizaciones civiles en el mundo, donde señalan que en países como Haití contaba con cifras muy alarmantes en el tema del secuestro y la violencia y con la intervención de los Cascos Azules en cuatro años se redujo la incidencia delictiva considerablemente, con trabajos de estrategia, inteligencia, capacitación y la fijación de protocolos de actuación é intervención.
Y las tropas de elite apa?
Anónimo
Mié, 12/02/2009 - 09:17
Y las tropas de elite apa?
responder
las tropas de eleite
aquiles
Mié, 12/02/2009 - 10:03
las traemos cuidando senadores y diputados y cuidando capos, y demas.
responder
Publicado en: http://sdpnoticias.com/sdp/contenido/nacional/2009/12/02/18/543815
n
viernes, 13 de noviembre de 2009
Aguilar Camín: NARCO HISTORIAS EXTRAORDINARIAS
Héctor Aguilar Camín
Narco Historias extraordinarias
Héctor Aguilar Camín
Revista Nexos
CUNA
La noche del 21 de febrero de 1944, durante las fiestas del carnaval mazatleco, es muerto a tiros en el patio andaluz del Hotel Belmar de Culiacán el gobernador de Sinaloa, coronel Rodolfo Tirado Loaiza, alguna vez agitador estudiantil.
El rumor público dice que lo ha matado Rodolfo Valdez, El Gitano, conocido pistolero de la región. El Gitano se da a la fuga y sale de Sinaloa. Meses después, prófugo aún, sostiene una entrevista con el secretario de la Defensa, el ex presidente Lázaro Cárdenas, y señala al general Pablo Macías Valenzuela, ex secretario de la Defensa y gobernador de Sinaloa, sucesor de Loaiza, como autor intelectual del homicidio.
En noviembre de 1947 el periodista Armando Rivas narra en Excélsior que durante una gira de funcionarios de la Procuraduría General de la República por Sinaloa, el gobernador Pablo Macías Valenzuela es mencionado “por mucha gente como uno de los cabecillas de la banda de traficantes de drogas”. En los archivos de la Secretaría de la Defensa hay la constancia de un juicio militar contra Macías Valenzuela por la autoría intelectual del homicidio de Loaiza. El tribunal militar lo halla culpable, pero la ruleta política favorece al general quien es nombrado comandante de la primera zona militar, la más importante del país. No se sabe qué fue del juez militar que lo declaró culpable. Al final de su vida, el general Macías Valenzuela recibe la medalla Belisario Domínguez que otorga el Senado de la nación al mérito ciudadano.
La historia semiolvidada de Macías Valenzuela es parte de una historia mayor que tampoco termina de hacerse pública. Es la siguiente:
Durante la Segunda Guerra Mundial las batallas en el frente oriental cortan el flujo de amapola y hachís que viene a Occidente de Turquía. Las drogas turcas son materia prima de la morfina, alivio insustituible de los hospitales de guerra. Para suplir la ruta turca, Estados Unidos llega a un acuerdo secreto con México: ampliar los sembradíos silvestres de amapola de la sierra madre occidental. La sierra sinaloense se llena de instructores inoficiales de los dos países que enseñan a los pueblos a sembrar amapola. La amapola cunde, la prosperidad llega con sus brillos dorados a los pueblos perdidos de la sierra.
Un día la guerra termina y los gobiernos deciden que no hay razón para seguir las siembras. Levantan el campo, declaran ilegal lo que han creado y se van. Pero lo sembrado sigue ahí. Los particulares reemplazan a los gobiernos y el auge de la amapola toma su propio rumbo en Sinaloa. El jefe estadunidense del combate a las drogas, Harry Aislinger, advierte en la posguerra contra “los bribones que tratan de convertir a México en una fuente de drogas”. Aislinger dice que Lucky Luciano, a través de Bugsy Siegel, el legendario inventor de Las Vegas, financia la siembra de adormidera en Sinaloa. La refinancia, en realidad, luego de que los gobiernos la han inventado. Manuel Lazcano, ex procurador de Sinaloa, recuerda la época (1948): “Políticos, comerciantes, empresarios, policías, campesinos, todo el mundo sabe que se siembra amapola, y se sabe quiénes son los que se dedican a la siembra. Vecinos conocidos, campesinos, pequeños propietarios. La policía judicial sabe quiénes son los productores. El jefe de policía es el que va y controla el por ciento que les toca, a cambio del disimulo, el apoyo o lo que se quiera”.
El tráfico que empieza con el auspicio oficial en las barrancas sinaloenses durante los cuarenta, termina en persecución oficial durante los ochenta. Y hasta ahora. La droga cruza al norte protegida por redes clandestinas que repiten, a su manera, las confabulaciones del origen.1
GOBERNADOR
En el año del olvido de 1952, el general Miguel Henríquez Guzmán es candidato a la presidencia de la República por una Federación de Partidos del Pueblo. La candidatura termina en una matanza en la Alameda Central de la ciudad de México. Los henriquistas son perseguidos, presos, muertos. Uno de los presos es Enrique Peña Bátiz, presidente de la federación de partidos henriquistas. 33 años después de aquellos hechos, Peña Bátiz le cuenta al reportero Elías Chávez:
“Fue durante el gobierno de Leopoldo Sánchez Celis, entre 1963 y 1969, cuando surgió abiertamente en Sinaloa el tráfico de drogas. Sánchez Celis empezó a rodearse de pistoleros. Uno de ellos fue Hugo Izquierdo Hebrard. Yo conocí a Hugo Izquierdo en la cárcel de Lecumberri. Él estaba preso por la muerte del senador Mauro Angulo, yo por el movimiento henriquista. Salí de la cárcel y regresé a Culiacán. Un día entré al bar El Quijote y me encontré con un funcionario de Sánchez Celis que había sido alumno mío. Me invitó a sentarme a su mesa. Lo acompañaba una persona que me preguntó: ‘¿No me conoces?’. ‘Sí’, le dije. ‘Eres Hugo Izquierdo Hebrard’. ‘Cierto’, me dijo. ‘Pero aquí soy el capitán José Chávez. El gobernador me excarceló y me trajo a trabajar con él. Oficialmente colaboro en el Plan de Superación Campesina, pero, como todavía estoy sentenciado, necesito actuar con otro nombre’. Estaba bebiendo brandy con cerveza. Se le subió pronto. Sacó una pistola nuevecita y me la ofreció. Le dije que no usaba armas, pero él insistió. Luego me pidió que lo llevara a su casa y empezó a preguntarme por los narcos de aquí, de Sinaloa. Le dije lo poco que sabía. Luego estuvimos recordando nuestra época en Lecumberri. A mí me detuvieron dos personas: el ahora director del Reclusorio Norte, Jesús Miyazawa, y un asesino europeo que se hacía llamar Jorge Lavín, a quien la Federal de Seguridad habilitó como agente. En ese tiempo asesinaron a Marco Antonio Lanz, el primer mártir del henriquismo. Izquierdo Hebrard me dijo, en la cárcel, que Lavín lo había matado. Me ofreció vengarlo. Le dije que no, pensé que era una trampa. Esa noche en Culiacán, cuando lo llevaba a mi casa, le recordé a Izquierdo Hebrard su ofrecimiento. Me contestó: ‘No quisiste entonces, pero si quieres lo hago ahora’. Lo que quiero decir es que Sánchez Celis estaba rodeado de pistoleros. Fue durante su gobierno cuando en Sinaloa surgieron abiertamente el narcotráfico y la violencia. Fue la época en que se inició Miguel Ángel Félix Gallardo, a quien Sánchez Celis hizo su ahijado: lo apadrinó en su boda. Años más tarde, Félix Gallardo apadrinó a su vez la boda del hijo menor de Sánchez Celis, Rodolfo Sánchez Duarte. Yo no puedo asegurar que Sánchez Celis sea narcotraficante, pero sus tratos con los narcos son evidentes“.2
FÉLIX GALLARDO
Miguel Ángel Félix Gallardo (n.1946) acaba de cumplir 17 años cuando entra a la policía judicial de Sinaloa. Ha sobrevivido hasta entonces como vendedor ambulante. Compra en los ranchos quesos y gallinas que revende en los pueblos. En la ruleta de la suerte es elegido para servir en la casa de gobierno como custodio de los jóvenes hijos del entonces gobernador Leopoldo Sánchez Celis. La custodia derivará en amistad, la amistad en negocio, el negocio en prisión y muerte.
Félix Gallardo se hace traficante de la savia de la amapola, que en Sinaloa llaman goma, madre natural de la heroína y Valdez Montoya (1969-1975) y Alfonso G. Calderón (1975- 1981). Llega a un oscuro esplendor con el gobierno de Antonio Toledo Corro (1981-1986), en cuyo rancho Las Cabras Félix Gallardo se refugia para eludir la cacería que se desata sobre su imperio a raíz de los asesinatos del agente de la Drug Enforcement Agency, Enrique Camarena Salazar, y de su piloto mexicano, Alfredo Zavala Avelar, en Guadalajara, en febrero de 1985. El agente y el piloto son muertos en sangrienta tortura por el ahijado, socio y protegido de Félix Gallardo, Rafael Caro Quintero, quien venga en sus prisioneros la pérdida de una cosecha fabulosa de mariguana, denunciada por Camarena, a quien Caro trata como “dedo” (delator). Para ese momento, Félix Gallardo es no sólo el mayor traficante de México sino uno de los más grandes del continente americano. Embarca y hace pasar a Estados Unidos tonelada y media de cocaína al mes.
El mercado de la cocaína ha cambiado. Desde fines de los setenta, los barones colombianos buscan nuevos caminos para llegar a la insaciable nariz de Norteamérica. Las rutas tradicionales están deshechas. La DEA ha roto el imperio de Carlos Lehder en las Bahamas. Dos sicarios jóvenes han ametrallado en el centro de Bogotá al ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla. En respuesta, el gobierno de Belisario Betancur ha empezado a aplicar un tratado de extradición con Estados Unidos, vigente desde el gobierno anterior.
Los barones de la droga colombianos se refugian en Panamá. Se dividen. De un lado quedan Pablo Escobar, Gonzalo Rodríguez Gacha y los hermanos Ochoa Vázquez. Del otro, los hermanos Rodríguez Orijuela. Los primeros, al frente del Cártel de Medellín, toman el camino de los atentados y los ajusticiamientos. Los segundos, cabezas del Cártel de Cali, toman el camino de la negociación.
Gonzalo Rodríguez Gacha nace en Cundinamarca, una de las zonas más pobres de Colombia. Sabe, dice, de “los sotes, las niguas y los piojos” antes de saber del contrabando y de la venta ilegal de esmeraldas, que transforma en tráfico ilegal de cocaína. Vive suntuosa y ostentosamente desde entonces. Tiene como apodo El Mexicano por su afición a los mariachis y al tequila, y por los nombres que ha puesto a sus haciendas: Chihuahua, Sonora, Mazatlán, Cuernavaca. Un 15 de diciembre del año 89, El Mexicano es cercado en su finca La Lucha de la costa colombiana y ametrallado desde un helicóptero. Una bala le atraviesa el cráneo y unos cohetes vuelan su propiedad. Antes de alcanzar ese fin, Rodríguez Gacha es el pionero de las rutas de la cocaína a través de México, el país de sus amores, junto con el hondureño Ramón Matta Ballesteros.3
LA CONECCIÓN MEXICANA
Ramón Matta Ballesteros es sobreviviente de una niñez pobre, precozmente ilegal, dedicada a cambiar maíz y frijol por aguardiente, y de una juventud rica en aventuras y en contrabando de esmeraldas. En la cúspide de su poder, el director del Tiempo de Honduras, Manuel Gamero, describe a Matta Ballesteros como un “hombre de mirada huidiza”, “ampulosos ademanes”, “brusca arrogancia que esconde timidez”, “voz ronca apagada”, un “carácter violento y una personalidad en la que se mezclan la sencillez de su origen y una vivacidad aguzada por su contacto con el hampa”.
En 1977 Matta Ballesteros presenta a Rodríguez Gacha con su amigo mexicano, Miguel Ángel Félix Gallardo, figura central aunque invisible de las drogas en Sinaloa. (Los colombianos llaman a sus colegas mexicanos “Los magos”: todo mundo puede verlos menos la policía.) Matta ha sido hasta entonces la conexión sudamericana de Alberto Sicilia Falcón, el primer narcotraficante que sienta sus reales en la ciudad de Guadalajara, la perla del occidente mexicano. Según el testimonio del pistolero Michael Decker, Sicilia Falcón llega a tener en su nómina a media ciudad.
Decker es un asesino a sueldo de la CIA. Sicilia Falcón lo alquila como ejecutor. Le paga ocho mil dólares por su primer trabajo: matar a un Alberto Barrueta. En su primer mes con Sicilia Falcón Decker dice haber ganado 200 mil dólares: 25 ejecuciones. En su libro Underground Empire, James Mills describe a Decker como “un asesino diabólico, frío como el acero, con cara de inocente estrella de cine”. “Lo de Sicilia era increíble”, dice Decker a Mills. “Toda la ciudad en la nómina de un hombre. Guadalajara comprada por Sicilia Falcón”.
Sicilia es aprehendido en 1976, pero los que están en el secreto de su red saben cómo seguirla usando. Matta Ballesteros conoce la red de Sicilia. También la conocen los policías que lo han servido, a quienes Sicilia ha sobornado. Félix Gallardo hereda las dos vertientes e inicia una mudanza de Culiacán a Guadalajara.
Desde 1975 el gobierno mexicano ha lanzado sobre las barrancas del noroeste la Operación Cóndor, una agresiva campaña de erradicación de cannabis y amapola. Infatigables helicópteros artillados sobrevuelan la sierra, echan defoliantes sobre los plantíos (una nube naranja llamada paraquat), ametrallan sembradores.
Rodríguez Gacha visita la casa de playa de Félix Gallardo en Altata, cerca de Culiacán. Es agasajado con mariachis, tequila y mujeres. Pacta ahí con Félix Gallardo el paso de la coca por México hacia Estados Unidos. El pacto es sencillo porque reúne dos poderes reales: los hombres de Rodríguez Gacha pueden poner la droga en México, los hombres de Félix Gallardo pueden llevarla a Estados Unidos. Félix Gallardo cobra por el traslado una comisión del 25 o 30 por ciento (los cronistas difieren en esto) sobre el precio de venta.
Nadie hay tan preparado en México para cumplir ese trato como Miguel Ángel Félix Gallardo. Durante sus días de contrabandista de goma y mariguana, ha montado una red de distribución que une al noroeste mexicano con el suroeste de Estados Unidos. Pasa la yerba y la goma por un archipiélago de contactos en Sonora, Baja California, Arizona, Nuevo México y California. Para estos efectos, la frontera empieza en las barrancas de la sierra mazatleca y termina en el corazón de las grandes ciudades de Norteamérica: Nueva York y Los Angeles, Miami y Chicago, Washington y Detroit.
Félix Gallardo cambia su red de paso de goma y mariguana a una red de paso de cocaína. Le conviene hacerlo.
Los plantíos de amapola y cannabis necesitan muchos cómplices (cómplices que siembran, que transportan, que compran) y durante mucho tiempo (siembra, floración, cosecha). El paso de la cocaína necesita menos cosas durante menos tiempo: pistas de aterrizaje, aviones, camiones, y cómplices de unas horas: soldados o policías que miran a otro lado cuando la carga pasa por su territorio. La cocaína es más rentable que la mariguana o la goma, y menos vulnerable. Las flotillas de la Operación Cóndor no pueden tocarla desde el cielo, ni quieren verla en la tierra.
Poco después del pacto de Altata, dicen los cronistas, Félix Gallardo mueve al norte cantidades de cocaína que hasta entonces sólo ha movido el Cártel de Medellín. Es parte de una red que nace en Los Andes y termina en el sur de Estados Unidos. Ha penetrado dos bancos, tiene una flotilla aérea, una red telefónica, está montando sus propias refinerías de cocaína y extendiendo su red de distribución hacia Europa.
Es el hombre más buscado y menos perseguido del noroeste de México. Todo el mundo sabe de sus negocios y de su vida. Aparece en fiestas, bodas y bautizos, que la prensa local reseña rumbosamente. Su naturalidad social alcanza un clímax el 28 de mayo de 1983, cuando funge como padrino de boda de su antiguo custodiado, Rodolfo Sánchez Duarte. El obispo auxiliar de Culiacán celebra la misa.4
PADRINOS
En 1982 la Drug Enforcement Agency (DEA) organiza la Operación Padrino para rastrear a Félix Gallardo. Descubre entonces que el padrino ha tenido buenos padrinos: los comandantes de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), la policía política de México.
En 1986 la DEA recluta un informante que ha trabajado en la DFS entre 1973 y 1981. Ha sido contratista, consejero en finanzas y proveedor de armas de Miguel Nazar, cabeza de la DFS. Según ese informante, a mediados de los años setenta, cuando las bandas de Sinaloa se hacen la guerra unas a otras, además de la guerra que tienen con la policía y con el ejército por la Operación Cóndor, los comandantes Esteban Guzmán y Daniel Acuña, ambos de la DFS, van a ver a los jefes narcos Félix Gallardo y Ernesto Fonseca, Don Neto. Les aconsejan cuatro cosas: 1) poner fin a su guerra intestina, 2) montar una base de operaciones en Estados Unidos, 3) salir de Sinaloa, 4) guarecerse en Guadalajara.
La DFS presenta a los narcos con la gente influyente de Guadalajara, dicen los cronistas. Les buscan casas, les asignan guardaespaldas. “Los traficantes”, escribe Elaine Shannon en su libro Desperados, “aportan la fuerza y la sangre. La DFS aporta la inteligencia, la coordinación y la protección contra otras agencias de gobierno”. Los anfitriones de la mudanza a Guadalajara tienen su propia historia. Son miembros de la policía política del gobierno federal, radicada en la Secretaría de Gobernación. Desde ahí los comandos de una brigada especial, llamada Brigada Blanca, toman a su cargo, con licencia para matar, la guerra sucia de los años setenta contra la guerrilla urbana. Aquella guerra, librada en los sótanos, termina con una amnistía decretada en 1978.
Un movimiento de familiares de las víctimas elabora una lista de desaparecidos (más de 500) y exige un parte oficial de su paradero. El 24 de enero de 1979 se da un informe oficial sobre el tema. El procurador general de la República, Óscar Flores Sánchez, reconoce que hay 314 casos de desaparecidos en conocimiento de las autoridades: 154 han sido muertos por la policía o el ejército, 89 se encuentran en la clandestinidad, 58 han perdido la vida en actos de violencia entre guerrilleros rivales.
El gobierno nunca admite oficialmente la existencia de la Brigada Blanca, pero algunos de sus miembros ocupan en los años siguientes puestos policiacos clave, terminan sus vidas de policías como delincuentes, encarnan a plenitud el dicho de que donde está la ley está el delito, y crimen donde está la policía.
Entre los métodos de la Brigada Blanca denunciados por Amnistía Internacional se incluyen golpes de puño y cachiporra, toques eléctricos en ojos, dientes y genitales; aspersión de agua mineral por la nariz, inmersión de la cabeza o el cuerpo en agua sucia. Durante las sesiones de tortura hay médicos presentes. Los testimonios recogidos por Amnistía Internacional incluyen el de Bertha Alicia López García de Zazueta, cuya hija de un año de edad es víctima de choques eléctricos en presencia de su madre.5
CUERPOS CRUZADOS
La noche del 30 de enero de 1985 son asesinados en Guadalajara dos ciudadanos estadunidenses, Alberto Radelat y John Walker. Hay tres versiones de su muerte: la del mesero del restaurante La Langosta Loca donde se perpetra el crimen, la del gerente del mismo sitio y la de sus asesinos.
Según el mesero, Radelat y Walker se asoman sobre la puerta de resorte de dos hojas de La Langosta Loca, son metidos violentamente al lugar, derribados a golpes y, en el suelo, pateados y navajeados. Mal heridos y sangrantes, son puestos de pie, les tapan las cabezas con chamarras, los sacan andando del lugar y los suben a los autos de sus agresores: un Grand Marquis negro, con teléfono, y dos camionetas Bronco, una blanca y otra negra.
Según el gerente, los norteamericanos entran tarde al restaurante, les dicen que no hay servicio y tratan de retirarse. Al oír su español de acento americano, los hombres que ocupan desde la comida unas mesas del lugar (beben una larga sobremesa) saltan sobre los turistas, los someten y empiezan a golpearlos. Los llevan a una bodega contigua a la cocina. Allí los agreden a puntapiés, los hieren con picahielos (buscan el hueso, pinchan el hueso, raspan el hueso cuando lo encuentran). Todos los comensales agresores, unos 20 jóvenes con camisas abiertas y collares en el pecho, circulan por la bodega. El jefe de todos ellos se da sus vueltas también, permanece en la bodega unos minutos, sale después a tomar algo y regresa a la bodega.
Según el mesero, la golpiza dura cinco minutos. Según el gerente, una hora, al cabo de la cual sacan a los turistas de la bodega arrastrándolos de los pies. Van sin conocimiento, dejando un rastro de sangre. Les tapan la cabeza con manteles del restaurante, los suben a los autos. Antes de marcharse, ordenan al velador que limpie la bodega. El velador encuentra la bodega llena de sangre, regada por todo el piso.
Estas son las versiones del mesero y el gerente sobre lo ocurrido esa noche en La Langosta Loca. Hay también la versión de los homicidas, hecha tiempo después, cuando caen presos y confiesan sus culpas.
Según los homicidas, la agresión dura más de tres horas y tiene lugar en la cocina. No atacan a sus víctimas en grupo sino por turnos. Usan picahielos, cuchillos y navajas. El hombre llamado Walker muere allí. El llamado Radelat sale del lugar con vida, pero inconsciente.
En el predio donde los entierran les dan el tiro de gracia.
Walker es un veterano de Vietnam con media pensión de invalidez por una herida de bomba. Reside en Guadalajara desde 1983, dedicado a escribir una novela sobre un asesinato en Minnesota cuya intriga toca al equipo de futbol americano profesional de la ciudad. Alberto Radelat es hijo de cubanos de Houston y ha venido a inscribirse para estudiar odontología en una universidad tapatía. Walker, su amigo de adolescencia, lo ha invitado a quedarse con él en su departamento. Un día antes de que Radelat vuelva a casa, Walker lo invita a cenar en el mejor restaurante de mariscos de Guadalajara, La Langosta Loca.
Llegan tarde al restaurante, cuando están por cerrar. Se hacen sospechosos a los ojos de la pandilla alcoholizada que ocupa el sitio por ser americanos y venir a deshoras. La pandilla es de narcotraficantes. Libra una guerra secreta en la ciudad con los agentes de la oficina de narcóticos estadunidense. En la euforia de una larga sobremesa, la pandilla confunde a los dos amigos con dos miembros de la agencia, sus enemigos jurados a quienes en esos días quieren escarmentar. El jefe de la pandilla se llama Rafael Caro Quintero.
No son los primeros muertos locos en La Langosta Loca, propiedad subterránea aunque ostentosa de Caro. Algunos cronistas atribuyen la propiedad a un lugarteniente de Félix Gallardo: Manuel Salcido, El Cochiloco. Meses atrás, en noviembre de 1984, han muerto en un tiroteo en el mismo lugar dos miembros de la policía judicial federal, encargada de combatir el narcotráfico en México. Los agentes aparecen muertos en su auto, uno de ellos con 28 sobres de cocaína que la policía juzga puestos por los asesinos, como una burla y una afrenta para sus víctimas.
Los cuerpos de los turistas confundidos, John Walker y Alberto Radelat, son llevados a enterrar al Parque Primavera, el gran parque público de Guadalajara. No son los primeros enterrados clandestinos del sitio. Tampoco serán los últimos. Días después, la misma banda lleva al mismo lugar los cadáveres correctos: el de un agente y un colaborador de la agencia de narcóticos estadunidense, a quienes dan muerte luego de torturarlos en busca de una información y una venganza.6
CARO QUINTERO
Para el momento en que su gente confunde fatídicamente a John Walker y Alberto Radelat con agentes de la Drug Enforcement Agency (DEA), Caro Quintero tiene 29 años. Tiene también una fortuna que la prensa calcula o inventa en 500 millones de dólares. Es el socio más visible de Félix Gallardo. Se dice que es dueño de 36 casas y accionista de 300 empresas en Guadalajara, entre ellas las distribuidoras de autos Country Motors, los hoteles Holiday Inn y el Fiesta Americana.
Ha comprado terrenos para hacer su casa: una superficie de 150 mil metros cuadrados, mayor que el área del Estadio Jalisco, templo del futbol local, uno de los más grandes de México. La más grande de sus propiedades, dicen los cronistas, está en Caborca, en el norteño estado de Sonora. Viniendo por aire de Hermosillo, a 25 minutos de Caborca, puede verse la hacienda de Caro llamada El Castillo. Semeja en efecto un castillo medieval. Tiene dos mil cabezas de ganado, pista aérea, caballerizas, corrales y una iglesia. Su costo, dicen, es de 700 millones de pesos (unos cuatro millones de dólares). Está registrada a nombre de Genaro Caro Quintero, hermano de Rafael.
Desde El Castillo, según los cronistas, Caro controla la siembra de mariguana en los cuatro puntos del estado: al norte, en Sonoíta; al sur, en los municipios de Altar y Pitiquito; al oriente, en El Arenoso; al poniente, en el valle de Caborca. Su dominio de la zona, aseguran, es absoluto. Cuando llega su grupo, se corre la voz y nadie se les cruza en el camino. Las huellas de su actividad son visibles para todos. Caborca encabeza la venta de automóviles lujosos en el estado, siendo modesta villa de ganaderos. Se venden ranchos rústicos al doble de su precio. Y los compradores no son de ahí.
Cuando están en Caborca, Caro y su grupo alquilan completo un hotel, El Camino, con 70 habitaciones y suites de lujo. El hotel se convierte entonces en cuartel provisional del narcotráfico en la zona norte del país. Caro ha donado al municipio 100 millones de pesos para obras sociales (unos 500 mil dólares). Con dinero que él dio, dicen los cronistas, se está construyendo un hospital.
El dinero parece estorbarle, tiene la compulsión de ostentarlo. En 1984 y 1985 compra 40 automóviles Grand Marquis y camionetas Bronco para regalar a parientes, amigos y policías. Con los empresarios Javier y Eduardo Cordero Staufert, forma una red de empresas dedicadas a lavar dinero. Pero lo socios clave de Caro Quintero no son empresarios, son policías. Su negocio es de alta visibilidad: exige grandes superficies de cultivo y la complicidad de muchos.
En 1985, año de su cólera funesta, Caro paga cifras millonarias a sus cómplices, en particular a la Dirección Federal de Seguridad, su sombra protectora. Ha sobornado a comandantes de todo el país, principalmente en el norte y el noroeste. También en Guanajuato, Zacatecas, Jalisco. En Jalisco tiene bajo su mando al jefe de la policía judicial Víctor Manuel López Rayón, y a los agentes Juan Rufo Solorio, Víctor López Malo, Raúl López Álvarez, Gerardo Lepe. Al comandante Daniel Acuña, de Tijuana, le paga cinco millones por cada envío de mariguana que deja pasar a Estados Unidos (un dólar= 200 pesos). Cinco millones semanales pagan en Sonora a Moisés Calvo, otro comandante, que le cuida sembradíos de mariguana. Da 10 millones de pesos semanarios (unos 50 mil dólares) al comandante Alberto Arteaga García de la policía judicial federal en Chihuahua. Arteaga le asegura discreción para la siembra de mariguana en ese estado donde Caro ha puesto en marcha la más grande siembra de mariguana hecha hasta entonces: la siembra de El Búfalo.7
EL BÚFALO
Rafael Caro Quintero tiene a sus órdenes, según los cronistas, mil hombres armados. ¿Qué ha hecho para tener tanto? ¿De dónde tanta riqueza, tanto poder?
Caro ha inventado la cosecha agroindustrial de la mariguana sin semilla, favorita de California, el gran estado moto de la unión americana. Caro, dice Elaine Shannon, “transforma la mariguana mexicana de hierba común en humo de conocedores”. En Oregon y California se crea la técnica de pinchar las plantas hembras de la cannabis común para inhibir la floración y lograr que la resina se concentre en las hojas. Los pioneros de la yerba sin semilla en Estados Unidos cultivan pequeñas parcelas. Venden cortes exquisitamente presentados a dos mil 500 dólares la libra, ocho veces el precio de la mota comercial mexicana.
Caro va al desierto a cavar pozos para sembrar en México grandes llanadas de mariguana sin semilla. Abandona las barrancas perdidas de la sierra y siembra en planicies humidificadas de Sonora, Zacatecas, Jalisco, Nuevo León, San Luis Potosí. A principios de los ochenta empieza a colonizar Chihuahua. Compra con sus socios predios colindantes en las cercanías de un poblado llamado El Búfalo. Perfora pozos, irriga las tierras secas, produce un oasis agroindustrial de 12 kilómetros cuadrados, una enorme mancha fértil, oscura de tan verde, en medio de la aridez leonada y calcárea del desierto.
Cada unidad del complejo consta de varios cobertizos. Hay casas especiales para guardias y trabajadores, pequeñas presas, pozos con bombeo automático, riego por aspersión. Han traído maquinaria agrícola y usan fertilizantes. Los supervisores vienen en helicóptero a ver los plantíos. Las cosechas salen en camiones cerrados y luego en tráilers hacia Estados Unidos. El Búfalo es lugar de cosecha y punto de acopio. A sus galpones y bodegas llega mariguana de otros estados. En noviembre de 1984 hay en las bodegas de El Búfalo el equivalente a la producción de 15 mil hectáreas. Cientos de guardias vigilan a 11 mil cosechadores, campesinos jóvenes, enganchados para sembrar mariguana, igual que los enganchan para cortar caña o pizcar tomate en otros puntos de México.
Un piloto de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH), Alfredo Zavala Avelar, es el primero en ver desde el aire aquel ajedrez verde en medio del desierto. Ha aprendido a volar en el ejército, del que se retira como capitán segundo piloto aviador, en 1963. Desde entonces trabaja como piloto en la SARH. Lleva y trae ingenieros y funcionarios a diferentes lugares de la República. Va a cumplir 58 años.
Volando para la SARH, dice su hermano Mario Zavala, también piloto, Alfredo conoce todo el país, sus sierras, sus valles, sus llanos, sus barrancas. Se da cuenta de “las anomalías”, como llama a las siembras clandestinas de amapola y cannabis, y las comunica a sus amigos. Tiene muchos amigos en Guadalajara, entre ellos algunos miembros de la policía judicial del estado. Les dice lo que ve en sus vuelos, hasta que uno le pide que no siga informándoles, porque hay cosas que ellos no pueden arreglar. Le sugieren dar sus informes al consulado norteamericano. El consulado lo remite al grupo de la DEA que opera en Guadalajara.
En 1984 la DEA tiene cuatro agentes radicados en Guadalajara, y 30 más repartidos en la ciudad de México, Monterrey, Hermosillo, Mazatlán y Mérida. Otros 20 van y vienen en tareas temporales. El jefe de la DEA en Guadalajara es Roger Knapp, de 40 años, agente antinarcóticos desde 1967, cabeza de la Operación Padrino diseñada para atrapar a Félix Gallardo. El segundo de a bordo es James Kuykendall, agente desde 1957, casado con una tamaulipeca de Matamoros llamada María Consuelo. Los agentes restantes son nacidos en Calexico, ex marines, ex miembros de la policía municipal de Calexico y ahora destacados en Guadalajara: Víctor Shaggy Wallace, y Enrique Kiki Camarena, a quien llaman también El Gallo Prieto.8
EL AGENTE Y EL PILOTO
Los agentes de la DEA destacados en México no pueden portar pistola ni participar en acciones directas de persecución de narcos o destrucción de plantíos. Tampoco pueden realizar vuelos de inspección sobre territorio mexicano. Sólo pueden investigar para informar a los cuerpos policiacos mexicanos, y que éstos actúen. Alfredo Zavala Salazar puede hacer lo que ellos no: volar e informarles directamente. Puede también llevarlos en vuelos de reconocimiento como pasajeros. Zavala ve el campo de Chihuahua antes que nadie. Lo informa a la DEA. La DEA informa de su hallazgo a las autoridades mexicanas.
La noche del 6 de noviembre de 1984, las fuerzas policiacas del gobierno federal caen sobre El Búfalo en una operación que moviliza a 270 soldados del 35 batallón de infantería del ejército, 170 agentes de la judicial federal, 35 agentes del ministerio público, 50 agentes auxiliares, 15 helicópteros y tres aviones Cessna.
Se decomisan ocho mil 500 toneladas de mariguana que hay en las bodegas de El Búfalo y dos mil 400 que aún crecen en los plantíos.
La reacción de Caro es radical. No es la primera gran siembra que le roba la combinación DEA/Camarena/Zavala. En septiembre de 1982, por información de Camarena, le han confiscado 220 hectáreas en San Luis Potosí. La caída de El Bufalo, infinitamente mayor, desata la cólera de Caro, la cólera que ha de ser su perdición.
A las dos de la tarde de un jueves 7 de febrero de 1985, el agente de la DEA Enrique Camarena es secuestrado en el centro de Guadalajara, a dos calles del consulado americano. Lo abordan cinco hombres cuando se dispone a abrir su camioneta en el estacionamiento del bar Camelot, un sitio familiar para él, donde los agentes de la DEA van a tomar cerveza.
Según la versión oficial de los hechos, al frente de los hombres que abordan a Camarena está José Luis Gallardo Parra, El Güero, lugarteniente de Ernesto Fonseca Carrillo, Don Neto. Con él vienen dos policías judiciales de Jalisco y dos matones profesionales. Uno de ellos, Samuel El Samy Ramírez Razo, muestra una chapa, una credencial, de la DFS. “Seguridad federal”, dice. “El comandante quiere verte”. Los hombres meten a Camarena en un volkswagen Atlantic color beige. El Samy le cubre la cabeza con un saco. El Güero Gallardo da orden de partir.
A las cuatro de la tarde del mismo día, Alfredo Zavala aterriza en su pequeño avión en el Aeropuerto Internacional de Guadalajara. Regresa de Durango con un ingeniero de la SARH y otros dos hombres. La esposa de uno de ellos ha venido a recogerlo, espera en el hangar. Le ofrecen a Zavala llevarlo a su casa. Zavala acepta. Ya está en el coche cuando llega un ford Galaxy rechinando las llantas. Dos hombres bajan del Galaxy armados con metralletas AR 15. Apuntan a Zavala y le ordenan bajar. Lo meten a empujones en la parte trasera del Galaxy, quitan a la pareja las llaves del coche y se van a toda prisa.
Camarena y Zavala son llevados a una casa de Caro, en la calle de Lope de Vega 881. Caro los espera para interrogarlos.
Caro graba parte del interrogatorio a que sujetan a Camarena. No hay en esa grabación ruidos de golpes, gritos de tortura. Le piden a Camarena que dé nombres de agentes e informantes de la DEA. Camarena los da. Hay muchas voces en el cuarto, pero sólo dos interrogadores. Uno es duro y crudo. El otro suave, paciente, profesional. Camarena le responde una vez llamándolo “comandante”.
No hay cintas grabadas del interrogatorio paralelo de Alfredo Zavala. Tampoco hay grabación de la tortura, pero ésta queda impresa en los cuerpos de las víctimas. No hay disparos ni cuchillos. Sólo golpes, huesos rotos, tejidos macerados. Camarena muere al parecer de un golpe que hiende su cráneo, dado quizá con una espátula o una cruceta para cambiar llantas. Se sabe después que durante los interrogatorios de Camarena y Zavala hay un médico presente, que revive a los interrogados inyectándoles xilocaína cuando el dolor los desmaya.
A Ernesto Fonseca Carrillo, Don Neto, le avisan que Caro tiene a Camarena en su casa el mismo día del secuestro, jueves 7 de febrero. Don Neto va a casa de Caro a la hora de la comida y ve a Camarena, pero se siente cansado y no quiere hablar con el agente. Al día siguiente, viernes 8, Don Neto vuelve a la casa. Es recibido con aspereza por el mismo Caro.
—¿Qué hacen aquí, a qué vienen? —le pregunta Caro. —A entrevistarme con Camarena —responde Don Neto. —Pues a ver si lo alcanzas, porque ya no habla —se burla Caro.
Don Neto ve al agente golpeado y moribundo. Caro y dos de sus ayudantes lo han golpeado. Don Neto se enoja y le da dos bofetadas a Caro. Caro se enfurece. Don Neto prefiere dejar la casa y preparar su huida. Sabe que la muerte de Camarena traerá muchos problemas. Al salir de la casa, Don Neto ve un cuerpo tirado en un cuarto oscuro.
—Es un “dedo” —dice Caro—, por “delator”. Es el cadáver del piloto Alfredo Zavala.9
EL MAREÑO, 1
Caro sale de Guadalajara el 9 de febrero rumbo a su rancho El Castillo, de Caborca. Los cuerpos de Camarena y Salazar son llevados a enterrar al Parque Primavera de Guadalajara, al mismo lugar donde la gente de Caro ha enterrado a John Walker y Alberto Radelat. Entierran los nuevos cuerpos junto a los viejos, pero Caro lo piensa dos veces y decide separar los entierros. No quiere que nadie piense que hay tumbas colectivas de gringos en Guadalajara.
Javier Vázquez Velázquez confiesa años después su participación en los hechos. Es el encargado de llevar los cuerpos de Walker y Radelat al Parque Primavera y enterrarlos. Es el encargado también de desenterrar los cuerpos de Camarena y Zavala. Los cuerpos de Camarena y Zavala aparecen un mes después del secuestro en un rancho llamado El Mareño, en el kilómetro 36 de la carretera Zamora-La Barca, a unos 100 kilómetros de Guadalajara. El Mareño es propiedad del ex diputado local michoacano Manuel Bravo Cervantes, vecino del pueblo de La Angostura del municipio de Vista Hermosa.
El jueves 28 de febrero el comandante Armando Pavón Reyes, jefe de la judicial federal en Jalisco, muestra a los agentes de la DEA, James Kuykendall y Tony Ayala, una carta anónima que dice que Camarena está detenido en El Mareño.
El sábado 2 de marzo Leonel Godoy, subprocurador de Michoacán, recibe una llamada de la agente de ministerio público de Tanhuato, Lidia Vega. Le dice que ese día, como a las siete de la mañana, un grupo de agentes federales ha rodeado el rancho El Mareño y cercado la carretera federal Zamora-La Barca. Impiden el paso de coches y gente. A gritos exigen entregarse al dueño, Manuel Bravo Cervantes, a la sazón director de la Productora Nacional de Semillas de Apatzingán. Bravo Cervantes se asoma por una ventana de la casa de dos plantas y pide a los policías que se identifiquen. Exige luego la presencia de la policía vecina de Vista Hermosa o Zamora.
En la planta baja de la casa duermen dos nietos y el menor de los tres hijos de Bravo Cervantes, Rigoberto Bravo Segura, un muchacho de 20 años de edad, mermado en sus facultades físicas y mentales. Los nietos, Hugo y Manuel, tienen 11 años, son primos entre sí, hijos de los hijos mayores del jefe de casa. El escándalo los despierta, gritan a su abuelo que hay ladrones. Los hombres que rondan irrumpen en el cuarto donde los oyen gritar, los toman como rehenes, los sacan al patio delantero del rancho y exigen a Bravo Cervantes que se entregue.
Versiones discordantes refieren lo que sigue. Una versión dice que el matrimonio se entrega y es ejecutado a sangre fría, en el patio, cuando sale de la casa. Otra versión dice que los federales golpean a Rigoberto, el hijo minusválido de Bravo Cervantes, y éste dispara entonces de la casa. Cae muerto un policía. Los otros policías disparan contra la casa hasta matar a Bravo Cervantes y su esposa. Ejecutan después a Rigoberto. El hecho es que hay una nutrida balacera y ninguno de los ocupantes de la casa queda vivo, salvo los nietos, que han sido amordazados y llevados a un auto.
Cuando empiezan los disparos, un cuñado de Bravo Cervantes, Wenceslao Segura, vecino de El Mareño, llama por teléfono a su sobrino Hugo, que vive en Zamora. Le dice a gritos que el rancho está siendo asaltado. Hugo va en busca de su hermano Manuel, el mayor, que vive a dos cuadras de su casa. Salen en una camioneta hacia El Mareño. Las esposas de Hugo y Manuel, Celia Navarro y Eleuteria Torres, cuyos hijos duermen en el rancho, van a la oficina de la procuraduría local y consiguen que les comisionen seis agentes para llevarlas al rancho.
Llegan al rancho como a las nueve de la mañana. Hay muchos coches alrededor de la casa. Se oyen disparos. Varios hombres armados se deslizan atrás de ellos, se identifican como federales y ordenan entregar sus armas a los policías del estado. Sorprendidos, los policías locales obedecen. Los federales vendan a las mujeres, las cachetean y las meten a un cobertizo. Celia alcanza a ver un cuerpo en el patio frontal del rancho. Piensa que puede ser su marido. Luego oye a alguien decir. “Dale” y un disparo. Más tarde oye a otro decir “Muy hombrecito. Murió sin decir nada”.
Celia Navarro y Eleuteria Torres, las nueras de Manuel Bravo Cervantes, son llevadas a Guadalajara. Las acusan de haber ido al rancho en un auto robado con 30 cargadores de distintos calibres para sus parientes. Son puestas en libertad por la tarde, luego de varios golpes y preguntas sobre el paradero de Enrique Camarena. Al ser liberadas se encuentran con sus hijos, que están aterrorizados pero ilesos. Les confirman lo que sospechaban. En el asalto a El Mareño han sido muertos Manuel Bravo Cervantes, su esposa María Luisa Segura, y los tres hijos de ambos: Hugo, Manuel y Rigoberto.10
EL MAREÑO, 2
El martes 5 de marzo de 1985 el gobernador de Michoacán, Cuauhtémoc Cárdenas, recibe una llamada. Le dicen que en El Mareño nuevamente hay agentes federales y de la policía antimotines de Jalisco, escarbando en la parte trasera de la casa. Cárdenas se traslada en avioneta al rancho con algunos colaboradores. Llega como a las cuatro de la tarde. Los federales le impiden el paso. El gobernador se identifica y exige una explicación. Le informan que buscan droga y los cadáveres de Camarena y Salazar. No encuentran nada.
Al día siguiente, 6 de marzo, el gobernador de Michoacán da a conocer en un desplegado de prensa su “enérgica y respetuosa” protesta por el “atropello” policiaco en su entidad. Ese mismo día, como a las 18:00 horas, la delegación de la procuraduría estatal de Zamora recibe un informe del síndico de Vista Hermosa: gente del pueblo de La Angostura ha encontrado dos bolsas grandes de plástico con dos cadáveres. Están a flor de tierra, en avanzado estado de descomposición, en un lugar conocido como “El Potrero Mareño”, a 12 metros de la carretera Zamora-Vista Hermosa, a la altura del kilómetro 36, a tres metros de la cerca de la propiedad de la familia Bravo Cervantes.
Los cuerpos han sido encontrados por Antonio Navarro Rodríguez, un campesino del lugar. Dice que cualquiera los hubiera encontrado porque despedían malos olores a 50 metros a la redonda. Al toparse con los cadáveres, Navarro iba en su bicicleta a cortar alfalfa. Al informar de su descubrimiento, deja constancia judicial de que el lugar donde aparecen los cuerpos es paso de gente que va a su jornal por la mañana y regresa a las dos de la tarde, por lo que si esos cuerpos hubieran estado allí desde la mañana, hubieran sido vistos por los caminantes. Los cuerpos de Zavala y Camarena, entonces, deben haber sido tirados ahí entre las dos y las seis de la tarde.
A la una de la madrugada del 6 de marzo se levanta la fe de lesiones y la descripción de los cadáveres. A partir de las 2:45, dos médicos legistas practican una “necrocirugía a los cadáveres”. “A las cinco de la mañana”, dice Godoy, “se termina de practicar la última prueba a los cadáveres. Ambos presentan evidentes huellas de haber sido torturados, así como síntomas de asfixia. Hay indicios para suponer que son los de Camarena y Salazar. Se hacen estudios de la tierra encontrada en las bolsas y la tierra de El Mareño. Se comprueba que los cuerpos no estuvieron sepultados nunca en El Mareño.
En Guadalajara, en una segunda autopsia, los cuerpos son identificados “plenamente” como los del piloto mexicano Alfredo Zavala y el agente de la DEA Enrique Camarena.11
SARA
Caro Quintero sale de México rumbo a Costa Rica el 17 de marzo de 1985. El avión en que se fuga pertenece a la Compañía Proveedora de Servicios de Guadalajara, cuyos propietarios, los hermanos Eduardo y Javier Cordero Staufert, son detenidos el 1 de abril, acusados de ser cómplices de Caro en el “lavado” de cinco mil millones de pesos, invertidos en diversos negocios. Esta cantidad forma parte de la fortuna de Caro Quintero, que se estima o se inventa en 100 mil millones de pesos (550 millones de dólares: 200 pesos el dólar). Caro es además accionista o propietario de por lo menos 300 empresas.
Caro sale de México con su rugosa comitiva sin papeles, pasaportes ni visas. Quien facilita su internación ilegal en Costa Rica es Rubén Matta Ballesteros, dueño de buenas propiedades en este país. Según la DEA, Matta Ballesteros sale de México a principios de marzo, con la complicidad de la policía mexicana.
Caro se refugia en una villa al noroeste de San José, con sus pistoleros Miguel Ángel Lugo Vega, Albino Bazán Padilla, José Luis Beltrán Acuña y Juan Francisco Hernández Ochoa. Está con él también Sara Cristina Cosío Gaona, hija de una prominente familia de Guadalajara, cuyo padre ha sido secretario de Educación del estado de Jalisco. Su tío, Guillermo Cosío Vidaurri, es un conocido político jalisciense, que será años después gobernador del estado.
Según la familia de Sara, Caro la ha secuestrado en Guadalajara el 8 de marzo. Según la versión de Caro, ha recogido a Sara en Culiacán y ha venido con él voluntariamente. La procuraduría de Jalisco dice que no se trata de un plagio sino de un “rapto generado por el entendimiento emocional de las dos personas de referencia”. Desde hace un tiempo, Caro corteja a Sara Cosío con regalos millonarios: autos Grand Marquis, Cadillacs, joyas preciosas, relojes Rolex. Ninguno de esos regalos es aceptado, dice la familia Cosío. Sara es novia de Martín Curiel, miembro de una de las familias más conocidas de Guadalajara.
Sara Cosío ya ha sido plagiada antes por Caro Quintero. En diciembre de 1984, según las denuncias, la joven queda libre del primer rapto porque la policía acosa a Caro Quintero en su castillo plebeyo de Caborca, Sonora. Caro ofrece entregar a Sara a cambio de que dejen de asediarlo. Pero poco después, el 8 de marzo de 1985, Caro vuelve a robarse a Sara Cosío en las calles de Guadalajara. Esta vez Caro no está dispuesto a devolverla. El padre de Sara explica que Caro quiere retener a su hija a como dé lugar. Sara conoce a Caro, admite el padre, pero Sara estudia el sexto semestre de bachillerato y pretende seguir estudiando diseño. “Su carácter es muy fuerte,” dice el padre, “tan es así que en alguna ocasión increpó al propio Caro diciéndole: ‘Deja de molestarme. No te quiero. Nunca te he querido, no te puedo querer. Yo no te conocía y no debo ni puedo casarme contigo’ ”. El padre de Sara denuncia el plagio para que le devuelvan a su hija, de 17 años de edad.
LA VERSIÓN DE CARO ES DISTINTA:
—La muchacha se fue a Culiacán y fui por ella. No era la primera vez, ¿eh? Yo no la secuestré, fui a buscarla. ¿Cómo iba a dejarla sola en las calles de Culiacán? Tenía viviendo conmigo como tres años. Su papá y su tío, el político ese (Cosío Vidaurri, ex alcalde de Guadalajara, ex dirigente del PRI capitalino, en ese tiempo secretario de gobierno de la ciudad de México), quisieron taparlo todo. En primer lugar, el papá de Sara trae un carro Cougar que yo le regalé. Y el tío trae otro Cougar que yo le había dado a su sobrina. Si ella se lo regaló o no, mis respetos. El papá y la mamá andaban conmigo dondequiera. Nos vieron en todos lados. Nada más que se hicieron las víctimas cuando yo caí. Pero los entiendo, estaban tensos.
—¿Contrajo matrimonio con Sara? —No. Para allá íbamos, pero no llegamos.12
CAÍDA
Una llamada de Sara Cosío a su casa, para decir a sus padres que está bien, permite a la DEA tener el número de origen de la llamada. Viene de un lugar cercano a San José de Costa Rica, una hacienda cafetalera llamada La Quinta. Dos mexicanos, Inés Calderón y Jesús Félix Gutiérrez, han comprado la finca en 800 mil dólares.
Dos agentes de la DEA en Costa Rica, Sandalio González y Víctor Mullins, sobrevuelan el sitio. Es una magnífica propiedad, de altos muros, con una mansión central, una casa de invitados, una cabaña, jacuzzi, piscina y un jardín lleno de flores y mariposas, junto a grandes árboles con copas llenas de pájaros. La DEA investiga la casa. Algún vecino dice haber visto entrar a ella a una mujer parecida a Sara Cosío. El jefe de la DEA en Costa Rica, Don Clements, obtiene la autorización de su embajada para tomar la casa. Obtiene también, sobre todo, la colaboración del ministro de Seguridad Pública de Costa Rica, Benjamín Pizá. Pizá pone a disposición del operativo el equipo antiterrorista del Departamento de Inteligencia y Seguridad (DIS), única e ignorada unidad de acción militar en un país sin ejército.
En la madrugada del 4 de abril todo está listo para la toma de La Quinta. Ha sido rodeada por agentes de la DIS y la gente de la DEA. Falta sólo la orden de cateo del juez. El juez se niega a darla la noche anterior, pues la ley le obliga a hacerlo en horas del día. El juez es levantado al alba y firma la orden, que se transmite por radio a los sitiadores. Lo que sigue es el estallido de la puerta de La Quinta y la entrada de los comandos hasta la mansión principal, cuyas puertas derriban. Entran disparando al aire. Sorprenden a los ocupantes dormidos, hay botellas de whisky por todas partes. En dos minutos, cinco de los ocupantes están boca abajo, esposados. Todos dicen llamarse Juan o José. En la recámara principal hay otro ocupante de la casa y una mujer. Ése dice llamarse Marco Antonio Ríos Valenzuela, y su pasaporte también. Ninguno de los ocupantes sometidos se parece a las fotos borrosas que han llegado desde México de Caro Quintero. La mujer, sin embargo, es igual a sus fotos: voluptuosa y bella. Sara Cosío. El pelo le cae sobre los hombros, su piel brilla, tiene ojos claros, y tiembla, aterrada, ante lo que sucede.
—¿Quién es éste, querida? —le pregunta el agente Sandalio González, apuntando a Marco Antonio Ríos. —Caro Quintero —susurra Sara. —¿Quién? —insiste González. —Rafael Caro Quintero —dice ella, más alto. —Puta —le dice Caro, y escupe.
Los ocupantes recogen en la casa 40 mil dólares en efectivo, 150 mil en travel checks y todo un arsenal de armas, entre ellas una pistola Colt 45 con cachas de oro, incrustaciones de diamantes y el monograma R-1 (Rafael número 1). Hay otra Colt 45 con el sello de la DFS. Otra arma automática tiene la insignia de la Guardia Nacional de Nicaragua. Viendo consumados los hechos, Caro dice: —Ya sé quiénes fueron. Me la van a pagar.13
DETENCIÓN DE FÉLIX GALLARDO
Miguel Ángel Félix Gallardo es capturado el sábado 8 de abril de 1989. Son las diez y media de la mañana. Varios autos, una Combi, 30 policías vestidos de civil, con armas largas, llegan al número 2718 de la calle Cosmos esquina con avenida Arcos, colonia Jardines del Bosque, en Guadalajara. Suben a las azoteas, cubren las salidas, cortan cartucho. Los vecinos oyen gritos de gente peleando. Pero no hay un solo tiro. La acción es rápida y sin problemas. Los guardaespaldas de Félix no responden. Los policías sacan a un hombre encapuchado y esposado, lo meten en la Combi. Minutos después sale de la casa una mujer rubia con dos niños pequeños. Corre por la calle y pide a una vecina que le ayude a conseguir un taxi. Es la esposa de Félix Gallardo.
“Yo la vi varias veces con quien parecía ser su esposo”, dice un testigo. “Era gente amable. No hacían ostentación de nada, ni se metían con nadie”.
La casa tiene 12 metros de frente y un portón de madera para el coche. Félix Gallardo la compró apenas hace unos tres meses, dicen los vecinos. Casi nunca había luz en la casa, no se oían ruidos, ni el ruido de los niños.
A las nueve de la noche los agentes vuelven al lugar. Abren las puertas y catean la casa.
Es el fin a 18 años de impunidad. Desde 1971 se han librado contra Félix Gallardo 14 órdenes de aprehensión. Al momento de ser detenido Félix Gallardo tiene 43 años y una fortuna que los cronistas calculan o inventan en 50 millones de dólares.
El detenido es presentado a la prensa dos días más tarde, el lunes 10 de abril, en la sede de la policía judicial federal de la calle de López, primer piso, corazón de la ciudad de México. Los reporteros Raúl Monge y Hermenegildo Olguín ven salir por la puerta que custodia una docena de agentes a “un hombre espigado, alto, despeinado, demacrado… Apenas puede hilar palabras, las piernas se le doblan, tiene que recargarse en la pared... Los flashes lo deslumbran, agacha la cabeza. Frente a él la policía ha desplegado los revólveres, rifles, granadas y cocaína que hallaron en su casa el día de su captura. Félix Gallardo dice después que le han dado una pastilla para poder enfrentar a la prensa, ya que lo han mantenido en pie todo un día”.
Siguen Olguín y Monge: El procurador de la República Enrique Álvarez del Castillo, cita a la rueda de prensa sobre la detención del “número uno de los narcotraficantes a nivel internacional”. Según él, Félix Gallardo ha aceptado que se dedica al narcotráfico desde 1971 y que en todo este tiempo tuvo la protección de diversas autoridades. Con Félix Gallardo han caído Gregorio Corza Marín, subdelegado de la Campaña contra el Narcotráfico en Sinaloa, confeso de haber recibido en los últimos dos meses 55 millones de pesos por mantener a Félix al tanto de las operaciones de la PGR.
También son detenidos: Arturo Moreno Espinosa, jefe de la policía judicial de Sinaloa; Robespierre Lizárraga Coronel, jefe de la policía judicial de Culiacán; Ernesto Fernández Cadena, de la Policía Federal de Caminos a cargo del destacamento de la ciudad de México; Ramón Medina Carrillo, comandante regional de Tamaulipas, y Hugo Alberto Palazuelos Soto, oficial destacado en Nuevo León.
En la conferencia, dice Álvarez del Castillo: “Tuve la mala fortuna, porque esas cosas nunca son afortunadas, de conocer en mi gestión como gobernador de Jalisco que Miguel Félix Gallardo era la cabeza intelectual del grupo formado por Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo, Don Neto”.
Al día siguiente, Félix niega todo. No reconoce su firma ni sus huellas digitales. Dice no recordar nombres, lugares, fechas, ni conocer droga alguna, ni a Caro Quintero, ni a Matta Ballesteros, ni a Ernesto Fonseca. Lo obligaron a firmar, dice, y niega todo.
La memoria regresa a él cuando su abogado defensor, Federico Livas, pregunta:
—¿En qué lugar se llevó a cabo la detención? —En la ciudad de Guadalajara. No me acuerdo de la calle. Era la casa de un amigo de nombre Budy (Bernardo) Ramos —Después de su detención ¿a dónde lo llevaron? —No vi. Me pusieron una funda de almohada en la cabeza. Me golpearon y ya no supe más de mí. Luego me percaté de que estábamos en el aeropuerto, por el ruido de turbinas.
Terminado el interrogatorio, Félix Gallardo dice:
—Me siento mal, necesito un médico.
Repuesto y desenvuelto aparece al día siguiente en la rejilla de prácticas del décimo juzgado de distrito. Carrillo, secretario del primer juzgado, lee un informe judicial y el acta ministerial. Ahí Félix Gallardo acepta su responsabilidad en los delitos de tráfico y posesión de cocaína, acopio de armas y cohecho.
Según el informe judicial, con fecha 9 de abril de 1989, al momento de capturar a Félix Gallardo, éste entrega un recipiente con cocaína, un rollo de papel con polvo blanco, armas, metralletas, cartuchos y dos granadas de mano. Acepta. En su declaración, Félix Gallardo asegura que “las firmas y huellas digitales fueron hechas sin su consentimiento” y denuncia que fue torturado en las oficinas de la PJF. Se levanta la camisa y muestra el abdomen al secretario del juzgado Salvador Castillo, quien hace una revisión ocular en privado. Comprueba que el detenido presenta moretones en abdomen y brazos.
Según Herbert Felipe López, agente del MPF adscrito al juzgado primero, Félix Gallardo podría ser condenado a 40 años de prisión por acopio de armas, posesión de cocaína y delitos contra la salud. Pero tiene pendientes otros procesos: tres en Guadalajara, uno en Tijuana, 10 en Culiacán.
En Washington la noticia de la captura de Félix Gallardo provocó reacciones diversas, todas favorables.14
CARO EN SU LABERINTO
Sin bigote, “con el cabello lacio que antes tuvo ensortijado, casi completamente cano”, Rafael Caro Quintero, a sus 38 años de edad, “parece mayor de 50”. Le da la impresión al reportero Carlos Marín de “vivir en el espanto”. Dice:
—Toda la gente aquí anda, andamos, mejor dicho, idos de la cabeza. No tiene usted idea de lo que es esto…
Por los orificios de la mica que separa a los encarcelados de sus visitantes, Caro dice que su prioridad es salir de este lugar, que Marín metaforiza como un “laberinto hermético”. Almoloya no es una cárcel de alta seguridad, dice Caro, sino un “encierro de segregación donde no se respetan los derechos humanos”.
—Nos despiertan a las seis de la mañana. A las ocho nos bajan al comedor. Desayunamos. Nos vuelven a subir a la celda después de desayunar. A las 10 nos bajan al patio. Permanecemos ahí hasta la una de la tarde. Nos suben de vuelta a la celda. Como a las tres nos bajan al comedor. Subimos a la celda otra vez. Nos bajan al patio a las cinco. Y como a las seis entramos a clases. A las 11 de la noche nos dejan que nos duérmamos.
—¿De qué toma clases? —pregunta Marín. —De primaria, primer año —dice Caro—. Porque estuve nueve años en el primer año de primaria y los nueve los reprobé.
Describe su celda “igual que un pasillo”, “muy reducida”, con una ventana que da al patio, pero “el patio no tiene nada, unas bancas, nada más”. Almoloya “no es para estar mucho tiempo”, dice Caro: “Toda la gente anda mal de la cabeza”.
Es el año de 1992. A Caro le faltan 92 años de cárcel en este “laberinto hermético”, cuyo menú describe así: “Chilaquiles en el desayuno, chilaquiles al mediodía, chilaquiles en la cena. Y qué bueno si fueran chilaquiles, son tortillas hechas atole. Comemos arroz y salchichas en caldo. Yo nunca había visto las salchichas en caldo. Pero aquí hay. Nunca pensé que hubiera un lugar así en México, nunca lo imaginé. No puedo describir la situación, pero Almoloya no es para estar mucho tiempo”.15
NOTA BENE
No puedo decir que todo lo que aquí se asienta es cierto, pero no me ha atraído la verdad, sino la desmesura de estas historias. Los detalles consignados —nombres, cifras, pesos, kilos, muertos— pueden ser inexactos. El mundo desmesurado que registran es, en esencia, verdadero.
Casi todo lo que se narra aquí fue recogido en la prensa, de un puñado de reporteros y escritores, todos ellos de la revista Proceso (salvo indicación en contrario). Son los autores secretos de este texto y a ellos está dedicado: Carlos Acosta, Gerardo Albarrán, Carlos Camacho (La Jornada), Miguel Cabildo, Guillermo Correa, Salvador Corro, Elías Chávez, Emilio Hernández, Carlos Marín, Enrique Maza, Raúl Monge, Hermenegildo Olguín, Óscar Enrique Ornelas (El Financiero), Fernando Ortega Navarro, Francisco Ortiz Pinchetti, Carlos Puig, Ignacio Ramírez, Rafael Rodríguez Castañeda, Ramón Alfonso Sallard, Ciro Pérez Silva (La Jornada).
1 Óscar Enrique Ornelas, “En México, la ‘ley del silencio’ es más fuerte que en Sicilia: Luis Astorga”, El Financiero, 16 agosto 1986. Luis Astorga, estudioso del narcotráfico, dice en esa entrevista: “Estados Unidos le pidió a México, en la época de la Segunda Guerra mundial, que sembrara amapola para fines médicos. Manuel Ávila Camacho era presidente y Miguel Alemán era secretario de Gobernación. En una época se cultivaba amapola como flor de ornato. Hasta hay una canción a la amapola que cantaba Tito Guízar. En Xochimilco había flores de ésas. Ya no se ven. Terminada la guerra, México suspendió la siembra de amapola, según sé”. Carlos Monsiváis y Elmer Mendoza, “Vivir del narco”, Proceso, 31 julio 2004, núm. 1448. Fernando Ortega Pizarro, “Alfredo Zavala, informador espontáneo, dice su hermano”, Proceso, 16 de marzo de 1985, núm. 437.
2 Elías Chávez, “Sinaloa en manos de narcos aliados a políticos”, Proceso, 27 de abril de 1985, núm. 443.
3 Samuel Máynes Puente, “La drogada familia”, Proceso, 22 abril de 1989, núm. 651. Gerardo Albarrán de Alba, “Norman, la isla misteriosa de los narcos en las Bahamas” e Ignacio Ramírez “Según la Interpol “falta llegar al corazón de la organización”, Proceso 19 junio 93, núm. 868. Fernando Ortega Pizarro “Caro y Fonseca no tienen capacidad para dirigir el narcotráfico”, Proceso, 13 de abril de 1985, núm. 441.
4 Ignacio Ramírez, “Según la Interpol falta llegar al corazón de la organización”, Proceso, 19 de junio de 1993, núm. 868. Francisco Ortiz Pinchetti, “Alternaba públicamente con políticos y funcionarios”, Proceso, 15 de abril de 1989, núm. 650. Elaine Shannon, Desperados. Latin Drug Lords, U.S. Lawmen, and the War America can’t Win, Viking, New York, 1988, pp. 114. “El rancho Camino Real, de Gallardo, fue de Arturo Izquierdo y en él estuvo oculto Arturo Durazo”, Proceso 13 de mayo de 1989, núm. 654. Fernando Ortega Pizarro, “Caro y Fonseca no tienen capacidad para dirigir el narcotráfico”, Proceso, 13 de abril de 1985, núm. 441.
5 Elaine Shannon, op. cit. Enrique Maza, “Hasta banco propio tuvo en la capital tapatía”, Proceso, 15 de abril de 1989, núm. 650. Rafael Rodríguez Castañeda, “Ocupa ahora el lugar donde él colocaba a sus víctimas”, Proceso, 12 de agosto de 1989, núm. 667. Rafael Rodríguez Castañeda, “En Amnistía Internacional está su récord de represor”, Proceso, 7 de enero de 1989, núm. 636.
6 Carlos Acosta Córdova, “Radelat y Walker, hallados, muertos, en un día; negligencias de autoridades”, Proceso, 22 de junio de 1985, núm. 451. Fernando Ortega Pizarro, “Washington cedió un peón, Mullen, pero acusó a autoridades mexicanas de complicidad con cabezas del narcotráfico”, Proceso, 2 de marzo de 1985, núm. 435. Carlos Puig, “El asesinato del agente, en telenovela”, Proceso, 16 de diciembre de 1989, núm. 685. Salvador Corro, “En Caborca, donde reinaba Caro Quintero, nadie acepta conocerlo; ni siquiera se acercan a su rancho”, Proceso, 13 de abril de 1985, núm. 441. Fernando Ortega Pizarro, “Caro Quintero, mandón de la droga y prominente empresario de Guadalajara”, Proceso, 16 de marzo de 1985, núm. 437.
7 Salvador Corro, “En Caborca, donde reinaba Caro Quintero, nadie acepta conocerlo; ni siquiera se acercan a su rancho”, Proceso, 13 de abril de 1985, núm. 441. Ramón Alfonso Sallard, “Puso a Banpacífico al servicio de Félix Gallardo y Caro Quintero”, Proceso, 30 de enero de 1993, núm. 848. Ignacio Ramírez, “Los capos regresan a casa”, Proceso, 5 de noviembre de 1988, núm. 627.
8 Fernando Ortega Pizarro, “Alfredo Zavala, informador espontáneo, dice su hermano”, Proceso, 16 de marzo de 1985, núm. 437. Elaine Shannon, op. cit. pp. 3 , 13-4, 19, 119. Salvador Corro, “En Caborca, donde reinaba Caro Quintero, nadie acepta conocerlo; ni siquiera se acercan a su rancho”, Proceso, 13 de abril de 1985, núm. 441.
9 Fernando Ortega Pizarro, “Escepticismo en Chihuahua; cayó infantería, ningún jefe”, Proceso, 17 de noviembre de 1984, núm. 420. Fernando Ortega Pizarro, “Alfredo Zavala, informador espontáneo, dice su hermano”, Proceso, 16 marzo de 1985, núm. 437. Elaine Shannon, op. cit., pp. 9-10, 13-4, 19, 119, 231. Carlos Marín, “Documentos inéditos enrarecen aún más una oscura investigación”, Proceso, 3 de marzo de 1993, núm. 854. Emilio Hernández, “El caso Camarena destapó el gran problema: la cantidad de policías al servicio del narcotráfico”, Proceso, 13 de abril de 1985, núm. 441.
10 Raúl Monge, “El que era subprocurador de Michoacán habla de la matanza en El Mareño”, Proceso, 26 de mayo de 1990, núm. 708. Elaine Shannon, op. cit., pp. 271 y ss.
11 Raúl Monge, “El que era subprocurador de Michoacán habla de la matanza en El Mareño”, Proceso, 26 de mayo de 1990, núm. 708. Carlos Marín, “ ‘Me quieren secuestrar’, denuncia el ex comandante Pavón Reyes y cuenta entretelones del caso Camarena”, Proceso, 22 de octubre de 1995, núm. 990. Carlos Marín, “Documentos inéditos enrarecen aún más una oscura investigación”, Proceso, 13 de marzo de 1993, núm. 854.
12 Fernando Ortega Pizarro e Ignacio Ramírez, “Su captura, golpe al centro del narcotráfico”, Proceso, 6 de abril de 1985, núm. 440. Fernando Ortega Pizarro, “Caro Quintero, mandón de la droga y prominente empresario de Guadalajara”, Proceso, 16 de marzo de 1985, núm. 437. Ignacio Ramírez, “¿Qué buscan?, ¿qué quieren?, ¿qué ocultan?”, Proceso, 23 de abril de 1988, núm. 599. Francisco Ortiz Pinchetti, “Demanda en Guadalajara: que la pesquisa llegue a los capos de cuello blanco”, Proceso, 13 de abril de 1985, núm. 441. Fernando Ortega Pizarro, “Washington cedió un peón, Mullen, pero acusó a autoridades mexicanas de complicidad con cabezas del narcotráfico”, Proceso, 2 de marzo de 1985, núm. 435.
13 Shannon, op. cit., pp. 250-253. Fernando Ortega Pizarro e Ignacio Ramírez, “La presión y la acción de la DEA, vitales en la caída de Caro Quintero. Su captura, golpe al centro del narcotráfico”, Proceso, 6 de abril de 1985, núm. 440. Carlos Marín, “Documentos inéditos enrarecen aún más una oscura investigación”, Proceso, 13 de marzo de 1993, núm. 854.
14 Hermenegildo Olguín y Raúl Monge, “Catorce órdenes de aprehensión contra Félix, tres no cumplidas, se libraron en el sexenio de Álvarez del Castillo”, Proceso, 15 de abril de 1989, núm. 650.
15 Carlos Marín, “Caro Quintero, desde Almoloya, ese encierro de segregación: ‘Fui narcotraficante pero me juzgan algo que no hice’ ”, Proceso, 13 de marzo 1993, núm. 854

