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lunes, 14 de noviembre de 2011

BERLUSCONI ante las leyes

Juan María Alponte


Para mis alumnos de la Universidad donde esta semana terminaremos el semestre.

Desde 1994 hasta el final del año 2011, Silvio Berlusconi –9,000 millones de dólares de fortuna según Forbes- ha utilizado el poder para blindar, sobremanera, sus numerosas trasgresiones a las leyes. Superó las orgias en el cuadro de un psicodrama, perfectamente dosificado, que le proyectaba en el mirador del “macho latino” por encima de la ley. Esa parte pueril del Homo demens puede eludirse, al margen de sus efectos sociales y culturales, para evitar un análisis súper-moralizador –igualmente repugnante- que pierde, en su construcción, una verdadera y auténtica crítica ética.
En efecto, Berlusconi utilizó el poder, el kratós, contra el demos, contra el pueblo y, sin embargo, su efecto de sugestión, el estar por encima de la ley incrementando su fortuna y centrándola en el control de medios electrónicos y tipográficos enormes, revela, como en el caso de Murdoch, que los medios, sin una formulación ética, pueden subvertir todos los valores. Un rostro en la televisión es un poder; su control puede generar, a la larga, una especie de identificación –subyacente- con el éxito. Berlusconi, como Murdoch, hizo de los medios un sistema de mensajes que, en última instancia, vaciados de contenido ético, generaban una adhesión primaria o si mejor se quiere un masoquismo primario.
Berlusconi vinculó los medios a su travesía política desde 1994 y los hizo a su imagen: reduciendo los correlatos políticos y culturales a su persona, es decir, a su personaje. La pequeña pantalla proyectaba sus viajes en yate a lo largo de las costas peninsulares –así hizo en su primera etapa electoral- como un viaje colectivo exitoso que traspasaba a las clases medias –electores decisivos- la idea de que la política era la vía de un ascenso, no de un compromiso. Si a ello se añadía, en la persona, el estímulo sexual, el discurso había ganado la partida a la palabra, es decir, al logos organizado como racionalidad.
La revolución, toda revolución verdadera, entraña una revolución sexual. La de Lutero se expresó, antes de abandonar el celibato y casarse, en la ruptura con Roma, es decir, con el pensamiento único, con la dictadura única. No hay que olvidar que la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano (26 de agosto de 1789) fue condenada por el Papa Pío VI, el 29 de marzo de 1790 ante el Consistorio de los Cardenales, como contraria a la Iglesia y la Sociedad.
La revolución sexual derivada de una revolución como la luterana y las que le han sucedido no es, no son, una incitación al libertinaje, sino una afirmación de libertad de elección y de respeto a la otra parte: a la persona con mayúscula, al Antropos.
Berlusconi, como muchos magnates del universo de Wall Street –irresponsables especuladores de productos tóxicos- no afirmaba una revolución sexual, sino la prueba de que el poder podía comprar el sexo (inclusive el de menores) y salir impávido y libre de responsabilidades como una prueba del éxito.
Ese esquema es el del pavor, no el de la libertad que exige y postula, por otra parte, la plena responsabilidad del acto sexual. Por ello, sin más, el libertinaje no tiene nada que ver con la libertad y, de la misma forma, el potentado llamado Berlusconi que prometía “todos seremos ricos” ha terminado en Italia ante el desastre económico de Italia y el dilema de que todos pueden ser pobres o desempleados que es la tragedia de una sociedad contemporánea.
Liberar a Italia de Berlusconi será tan difícil y tan necesario en el fondo, como liberar al mundo del proyecto de Murdoch de construir –destruir- la prensa y los medios electrónicos con los escuchas de alcoba y los secretos sexuales fuera de la alcoba sacralizada.
Esos métodos nos devuelven a la necesidad imperiosa de exigir, a los medios, la inteligencia crítica y no la versión del lodo. Montesquieu definió –por ello es uno de los creadores fundamentales de la Ciencia Política- muy bien lo que nunca podrán asumir ni establecer los Berlusconi –que los hay a escala, con menos éxito pero con la misma fritanga- porque Montesquieu nos dejó estas dos parábolas para el análisis: “Una nación libre puede tener un liberador; pero una nación subyugada no puede tener nada más que otro opresor”.
Montesquieu, poco leído salvo en la idea de los tres poderes, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, añadía algo muy revelador: que un solo hombre con la fuerza suficiente para derrotar a un monarca absoluto puede usar esa misma fuerza para convertirse, él mismo, en un déspota. Lectura de una importancia capital.
En efecto, Berlusconi, suplantó los viejos poderes con un inmenso arcaísmo psicológico y sociológico: “Yo soy el éxito y ustedes puedes tener lo mismo”. No era una proposición de desarrollo de la sociedad, sino una apelación a un modelo, patriarcal-autoritario, que elude la ley. El desarrollo no es como lo indicaba, Berlusconi y otros más, con el yate. El desarrollo es el tránsito de un pueblo de un nivel a otro más alto de su acción histórica.
Lo que nos deja Berlusconi –los Berlusconi infantiles del Casino Royal o los campamentos de los pisos de Cancún- es una peste emocional terrible: que lo que hay que hacer es estar por encima de la ley. Nunca aprendieron, los Berlusconi –existen, como deseo, montones en la clase política- que en la Carta Magna de 1215 el Parlamento inglés impuso la Ley por encima del Rey.
Ahora, sin el sillón de Primer Ministro, el blindaje contra las leyes que le cercan, convertirán a Berlusconi en un tránsfuga. Servirá, posiblemente, para que los psiquiatras profundicen los secretos de la neurosis del poder, pero, para los pueblos –Italia en este caso- es un país en ruina económica con uno de los hombres más ricos de Europa. Lección magistral de la que cabe aprender.

miércoles, 11 de mayo de 2011

La violencia y los ciudadanos

Definitiva y dolorosamente a todos los ciudadanos nos ha tocado vivir hechos violentos y quienes sólo la han vivido atraves de noticieros son los mejor librados, pero la realidad es que a todos, de un modo u otro, nos llega la violencia. Por esta razón es que aprecio, participo y respeto las expresiones contra la inseguridad, el reclamo por dolorosas pérdidas y la unión ciudadana pidiendo justicia y paz. Es lo menos que nos merecemos.

Por la marcha nacional encabezada por Javier Sicilia me asombró el rechazó que despertó en muchos ciudadanos y me pregunto: ¿en serio creen que a ellos, quienes critican, jamás les va a tocar sufrir por la violencia? o al menos, ¿no pueden sentir empatía ante el dolor de sus semejantes?  ¿que pasa?

Algunas personas dijeron, y con razón, que esta marcha fué contra el gobierno y que no había ni una sóla exigencia contra los delicuentes. Cierto, pero ¿cómo vamos los ciudadanos a pedirles a los delicuentes que vuelvan al "buen camino" o a respetar ciertos códigos? Es claro: si nos hicieran caso no serían delicuentes. Obviamente la exigencia se la hacemos a los diferentes niveles de gobierno, a los senadores, diputados y en general a los partidos de todos los colores (ningún partido puede hacerse cómo que le habla la virgen).

Lo que me pareció una bajeza fue el que ciertos grupos totalmente politizados aprovecharan esta marcha ciudadana para atraer reflectores. No se trata de si se está de acuerdo o no con las razones que cimentan a estos grupos, sino del hecho de que se colgaron de una marcha llena de dolor buscando los reflectores. Con esto, lo único que se logró fué que una buena parte de la población repudiara la marcha, polarizaron en un momento en que el objetivo debe ser unir a los mexicanos.

Cómo ciudadanos todos teníamos el derecho a participar en la marcha, pero ¿porque hacer alarde del grupo al que se pertence? ¿no saben que con su presencia despertaban el sospechosismo de muchos? ¿que al polarizar con su presencia a la población le restarían fuerza y, sobre todo, credibilidad al movimiento de Sicila? ¿nada les importa con tal de salir en televisión y periódicos?

Lo que quedó bien claro es que esos grupos nomás "ven caballo y se le ofrece viaje" que poca...

La marcha fué una marcha de dolientes, respeten!!

Paulina Arias

martes, 21 de septiembre de 2010

¿Usted también escribe? - Jorge Ibargüengoitia

¿USTED TAMBIÉN ESCRIBE?
Analfabetismo incipiente

Según parece, en los Estados Unidos el número de personas que han escrito una novela es monstruoso. Muchas veces mayor, por supuesto, al número de personas que han publicado una novela. En nuestro medio, inclusive, a pesar del elevado número de analfabetismo que tenemos, el número de personas que creen que podrían escribir una novela con las experiencias que han tenido en su vida, es tremendo. Un soneto es algo mucho más difícil porque hay que aprender a rimar y a contar sílabas. Pero una novela. ¡en prosa! es la cosa más fácil del mundo. Basta con sentarse frente a una hoja de papel y contar todo lo que nos ha pasado en nuestra vida, que es tan interesante. Lo malo es que no tiene uno tiempo, porque hay que trabajar para sostener a la familia, llevar a los niños a la escuela, ir a fiestas, lambisconear al jefe, etcétera. En realidad, escribir novelas es un trabajo de ociosos. Pero eso no quita que la mayoría de la gente tenga un talento novelístico innato, o mejor dicho, literario. La prueba está en las composiciones que hacíamos en la escuela y las dedicatorias que poníamos el día de las madres. Eran geniales.

Esta situación, la de vivir en un medio de novelistas potenciales, no frustrados, porque nunca han intentado ejercitar sus talentos, ni fracasado en el intento, hace que personas como yo, que no hacemos más que lo que todos podrían hacer, seamos considerados como una raza parasitaria, superflua y, francamente, de muy poco talento, porque nos cuesta un trabajo horrible hacer lo que todos harían en sus ratos de ocio.

Por otra parte, esto de usar para expresarse un medio que todos conocen a la perfección desde primero de primaria, hace que los escritores tengamos una cantidad de críticos exáctamente igual al nímero de personas que saben leer y escribir. El de lectores, en cambio, es mucho más reducido, porque la mayoría de los críticos son apriorísticos.

-¡Novelas, las mías!- dicen, y no compran las nuestras. Criticar a un pintor o a un músico es más difícil. Al primero porque sus cuadros no los ven más que los culteranos que van a las exposiciones, y porque, además, ése sabe mezclar los colores, que requiere cierta ciencia; al segundo, porque nadie sabe leer música. Esos son desechados por locos que, en nuestro medio, es lo mismo a ser desechado por genio. Pero nosotros, los escritores, estamos en la línea de fuego.

-Oye, ¿cómo no me habías dicho que eras escritor?- me preguntó una mujer con quien he tenido la desgracia de trabajar varias veces en congresos- A ver qué día me regalas uno de tus libros.
Ha de creer que uno tiene que andar anunciándose, y que los libros los escribe uno para regalarlos. Yo nunca le pregunté si era casada, y si me enteré de que tenía una tortillería automática, fué por boca de terceros. Además, nunca se me hubiera ocurrido pedirle una tortilla.

-Oiga, patrón, ¿cuándo escribe un libro de veras bueno?- me preguntó un mimeografista a quien cometí la torpeza de regalarle un libro- Digo, porque ése es de relajo.

Pasa uno muchas vergüenzas.
-Tus libros me parecen superficiales- me dijo una culta, y por supuesto, mal educada- pero mi yerno dice que tienen mucho porvenir, y él es argentino. Fué un consuelo.

Pero veamos cómo se comportan las demás profesiones. Un ingeniero se pone Ing. antes del nombre, y cuando su mujer llega a la casa, le pregunta a la criada: ¿ya llegó el ingeniero?.
Ninguna esposa de escritor le ha preguntado nunca a ninguna criada si ya llegó el escritor. Entre otras cosas, porque lo más probable es que no tenga criada, y porque sabe que su marido no ha salido; está en su cuarto, frente a la máquina, devanándose los sesos.

Un Lic., un Arq., un Dr., un Ing. antes del nombre, o un CPT después son signo de que alguien se ha pasado años leyendo libros que nadie leería de motu proprio. ¿Pero nosotros? para escribir novelas no se necesita más que leer novelas, que, después de todo, se supone que la gente lee por gusto. Así que además de parásitos superfluos, somos hedonistas.

Pero como para adquirir prestigio no podemos recurrir a la aridez, porque sería contradecir los principios mismo de nuestro arte, podemos acudir a otras profesiones, que además de lo difícil del estudio, tengan otras características que provoquen respeto por parte del público.

Un psicólogo, por ejemplo, es, en sociedad, mucho más aplastante que un ingeniero, aunque sea más difícil calcular un edificio que sentarse media hora a escuchar lo que dice un paciente. Todos le tienen miedo porque creen que les va a descubrir un defectazo. La mecánica de este proceso es que el ignorante no sabe qué signos pondrán en evidencia qué cosa. La magia del psicólogo está en que él descubre lo que nadie ve y llega a conclusiones que nadie entiende. La base del prestigio es la incomprensión.

Esto puede ser la salvación del escritor. Si, por ejemplo, en vez de contar la novela de principio a fín, la cuenta del fín a principio, si repite la misma escena desde tres puntos de vista diferentes, si quita del diálogo los nombres de los interlocutores, si descibre una mesa como si fuera un paisaje, y un paisaje como una mesa, logrará confundir completamente al lector. Es posible que éste nunca termine de leer la novela, pero respetará al que lo escribió.

De ahora en adelante escribiremos así y dejaremos de ser parias.

Primer capítulo del libro: "Ideas en venta" de Jorge Ibargüengoitia

jueves, 3 de junio de 2010

GUARDERÍA ABC: Hermosillo, actividades conmemorativas!! JUSTICIA!!

En Hermosillo, las actividades conmemorativas serán del 1ro. al 5 de junio:




Martes, 1 de junio. 17:00 hrs.

Muestra de videos: “A un año de la tragedia”.

Lugar: Auditorio de la Escuela de Medicina, Colosio y Reforma.



Miércoles, 2 de junio. 18:00 hrs.

Evento cultural: “Artistas por la Justicia”.

Lugar: Plaza Emiliana de Zubeldía.



Jueves, 3 de junio. 18:00 hrs.

Conferencia: “Los derechos de los niños y niñas, una asignatura pendiente”.

Expositores: Yolanda Corona Caraveo, Universidad Autónoma Metropolitana, Xochimilco; Guillermo Alonso Angulo, Investigación y Educación Popular Autogestiva, A. C.

Moderadora: Catalina A. Denman Champion, Colegio de Sonora.

Lugar: Centro de Convenciones del Centro de las Artes. UniSon.



Viernes, 4 de junio. 12:00 hrs.

Presentación del libro: “Globalización y gobernanza: las transformaciones del Estado y sus implicaciones para el Derecho Público (contribución para una interpretación del Caso de la Guardería ABC)”.

Autor: José María Serna de la Garza.

Lugar: Casa de la Cultura Jurídica. Calle Pedro Villegas Ramírez #26, contra esquina sur oriente del Parque Madero.



Viernes, 4 de junio. 18:00 hrs.

Presentación del libro: “Nosotros somos los culpables”.

Autor: Diego Osorno.

Lugar: Sociedad Sonorense de Historia. Rosales #123, Col. Centro.



Viernes, 4 de junio. 19:00 hrs.

Tocada por la Justicia: Jóvenes contra el Olvido.

Sensao, Gaspar Madrigal y el Ruletero, Toque y Tono, Raiz Vital, Parkinson, La Coyota.

Lugar: Concha acústica del Parque Madero.



Viernes, 4 de junio. 23:00 hrs.

Vigilia por los 49 fallecidos: Se convoca al público general a participar llevando una vela.

Lugar: Plaza Emiliana de Zubeldía.



Sábado, 5 de junio. 9:00 hrs.

Misa.

Lugar: Iglesia San José, Boulevard Vildósola.



Sábado, 5 de junio. 14:00 grs.

Homenaje solemne a niñas y niños fallecidos: Pase de lista. globos al cielo a las 14:45 hrs.

Lugar: Guardería ABC, Mecánicos esquina con Ferrocarrileros. Col. Y Griega.



Sábado, 5 de junio. 17:30 hrs.

Marcha por la memoria, a un año de luto y lucha. Se solicita ir vestigos de blanco, llevar un globo blanco y una vela.

Lugar: De la Guardería ABC a la Plaza Emiliana de Zubeldía.



Sábado, 5 de junio. 20:00 hrs.

Acto político/ecuménico: Lectura de manifiesto, pase de lista, celebración ecuménica con la participación del Coro de la Universidad de Sonora.

Lugar: Escalinatas del edificio del Museo y Biblioteca de la Universidad de Sonora.

viernes, 21 de mayo de 2010

LOS PERIODISTAS - Elvira Lindo

Ojalá que los futuros periodistas se rebelen. Ojalá que a pesar de enfrentarse a un escenario complicado intuyan que hoy el periodismo es más necesario que nunca y sean conscientes de que los medios, engolfados con el politiqueo, están ignorando esas historias anónimas que definirían el extraño momento que estamos atravesando. Ojalá que no sean cínicos, que ejerzan una crítica implacable contra esos personajillos que desde hace tiempo inundaron las pantallas y no han servido más que para sembrar la creencia de que es legítimo ganar dinero sin hacer el mínimo esfuerzo. Ojalá que no sean mansos y no se dejen arrastrar por esa corriente venenosa que consiste en acudir a las ruedas de prensa para tomar nota sin rechistar. Ojalá que sean tan honrados como para desconfiar del político que les paga un viaje convirtiéndoles en parte de su corte. Ojalá que entiendan que el mejor periodista, en contra de la práctica tan habitual en España, es el que se mantiene lejos del poder, no el que alardea de estar en la pomada. Ojalá que defiendan la dignidad de su oficio y que aspiren a ser profesionales y no eternos amateurs. Ojalá que tengan el amor propio necesario como para dar más de lo que se les pide, y que no lo hagan por el medio sino por ellos mismos. Ojalá que entiendan que en esta situación económica que va a cambiar la vida de varias generaciones es necesario darle voz a los olvidados y sólo un buen periodista puede hacerlo. Dada la precariedad del empleo, la docilidad es tentadora, pero ojalá que no sean dóciles, porque al margen de la invasión de los opinadores, que de manera gratuita exaltan (exaltamos) los ánimos de los ciudadanos, nos hace falta información. Ojalá que haya una nueva generación batalladora que demuestre que el periodismo sigue vivo, que a lo mejor los que estamos un poco muertos somos nosotros.



Este artículo fué publicado por: ELPAIS.com http://www.elpais.com/articulo/ultima/Periodistas/elpepiult/20100519elpepiult_1/Tes

miércoles, 19 de mayo de 2010

El Inspector Clouseau y Diego Fernández de Cevallos

Estrictamente Personal

El Inspector Clouseau

Raymundo Riva Palacios


May 19, 2010
 
El lunes por la tarde hubo una reunión especial en Los Pinos para definir cómo abordar la comunicación sobre la desaparición de Diego Fernández de Cevallos. El pensamiento que prevalece en el gobierno, en este y en el caso de la lucha contra el narcotráfico, es que el problema es el mensajero, por lo que a quien hay que controlar es al mensajero. Coincidencia o no, por la noche Televisa anunció, en una claudicación a parte de su responsabilidad social, no volver a difundir nada hasta que se informara oficialmente sobre el caso. Con la hegemonía de 7 de cada 10 pantallas de televisión prendidas todo el día en el país, parece suficiente. Pero no es así.
Si Televisa calla o lo callan, no resuelve el problema de la comunicación social del gobierno federal, que en el Caso Fernández de Cevallos entró en una nueva crisis. Lagunas de información que se prolongaron por horas el sábado, opacidad en las versiones oficiales, imprecisiones, deficiencias y contradicciones, han sido parte del catálogo de cómo echar a perder la comunicación política y confundir a la sociedad durante los últimos cuatro días. A quien encargaron de dar la cara y aguantar la metralla, fue al vocero de la PGR, Ricardo Nájera, cuyo comportamiento no es causa sino consecuencia de la deficiencia federal en la materia.
Nájera ha hecho todo lo posible con las herramientas a su disposición. El resultado ha sido, por decir lo menos, patético. Para efectos de argumentación, tomemos lo que sucedió el lunes, cuando recorrió los medios de comunicación electrónicos durante el día para predicar la palabra de la PGR, que es la del gobierno. Desde que inició la jornada, comenzaron los tropiezos. Algunos botones de muestra son:

1.- Horas antes de que el EPR se deslindara de cualquier acción contra Fernández de Cevallos, Nájera descartó que su desaparición fuera obra de un grupo armado. ¿En qué se sustentó su dicho? “En función –declaró- de que tampoco se hizo gran escándalo alrededor de la salida de Diego de esa zona”, refiriéndose al momento de su desaparición cuyo sigilo no despertó sospecha ni produjo testigos. O sea, como no hubo cohetes, balazos, gritos y sombrerazos cuando desapareció Fernández de Cevallos, no fue un grupo armado.
Para Nájera, el argumento no fue el método, sino el nivel de decibeles registrados. Cabe la pregunta: ¿desde cuándo un secuestro de alto impacto se realiza bajo el sonido de las fanfarreas? Se supone que lo realizan profesionales, que fincan su acción en la sorpresa y en las posibilidades de fuga sin ser detectados para poder llevar a su víctima a una casa de seguridad. Por tanto, sin que se tome personal, lo que alegó el vocero es una tontería.

2.- Las famosas tijeras. En una entrevista con Carlos Urdiales en el informativo de mediodía en Radio 13, se le preguntó a Nájera sobre las tijeras que dijo la PGR que estaban en el lugar donde desapareció. ¿De qué tipo las tijeras? ¿De qué tamaño? Nájera dijo no saber ese detalle, que por cierto, no es menor. No es lo mismo que sean las tijeras que utilizaba Fernández de Cevallos para alinearse la barba, que unas para descuartizar pollos. Por lo mismo, no se sabe si se utilizaron esas tijeras como arma blanca de defensa, o si fueron para atacar al personaje, o si no tienen nada que ver en el caso y sólo las mencionaron como parte del inventario en la camioneta del abogado.
Nájera se defendió ante la pregunta. Yo no lo sé, respondió, pero sí los investigadores, a cuya averiguación, dijo, no tiene acceso. Entonces, está repitiendo lo poco que le dicen, sin entender en el gobierno federal que si aportan un dato importante para entender qué pudo haber sucedido en el momento de la desaparición, tienen que dar el soporte que aclare y explique el porqué es relevante el objeto. Al no hacerlo despiertan las dudas que quieren apagar, y estimulan la especulación que desean alejar.

3.- La famosa mancha hemática, o sea, la sangre que encontraron. En la misma entrevista en Radio 13, se le preguntó a Nájera si esa mancha estaba sobre las famosas tijeras o las tijeras sobre la mancha. No respondió ¿Son gotas de sangre? Se podría dar el caso que el vehículo donde viajaba cayera en un bache mientras se arreglaba la barba y se pinchara con las tijeras. ¿Cuánto mide la mancha?, porque si tuviera un diámetro de 30 centímetros, digamos, uno podría suponer que es medio litro de sangre, que no pudo ser consecuencia de un accidente sino de una herida de otra naturaleza. ¿Se encontró dentro del vehículo? ¿Estaba afuera?

El vocero Nájera repitió no saber esos detalles. Si no están listos para aportar el significado de ese dato, ¿por qué darlo a conocer? La mancha de sangre es una de las piezas claves para arrojar luz a lo que pudo haber sucedido en ese tan extraño incidente, y desprender una hipótesis sobre el estado de salud en que se pudiera encontrar aquella persona que perdió la sangre –tampoco está confirmado que sea de Fernández de Cevallos-, y si en efecto hubo violencia o no en ese momento.
La PGR ha dicho que sí tiene elementos para presumir una escena de violencia, pero hasta ahora no ha aportado nada sólido que lo respalde. No se trata de que construyan una historia sobre los dichos –como el Caso Paulette-, sino que los dichos y las hipótesis se construyan a partir de los indicios y evidencias. Si Nájera no tiene a su alcance las herramientas, ¿cuál es el propósito de tener una vocería que lejos de orientar la información la disloca?
Lo que no estén dispuestos a aclarar y explicar, mejor que lo callen hasta que estén listos para despejar dudas, pues lo que están sucediendo en el gobierno federal va en contrasentido de sus deseos. Desinforman, no informan; confunden, no aclaran; alimentan el rumor, no lo apagan; pierden credibilidad, no la ganan. No han aprendido. El Inspector Clouseau que lleva adentro la comunicación social del gobierno mexicano hace tiempo, sigue cabalgando libremente.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx
www.twitter.com/rivapa

Este artículo fué publicado en Eje Central:
http://columnas.ejecentral.com.mx/estrictamentepersonal/2010/05/19/el-inspector-clouseau/

martes, 18 de mayo de 2010

¿Se está fraguando un boicot contra Facebook?

Tanto va el cántaro a la fuente... que al final se acaba rompiendo, o eso dicen. Aunque en el caso de Facebook va a ser complicado que se rompa la complicidad de los millones de usuarios de la red social. A pesar de ello, ya existe un 'Día para quitarse de Facebook' con miles de seguidores...


Sin embargo, los continuos cambio en la política de privacidad de Facebook están empezando a cansar a muchos de sus usuarios. Este parámetro, que vigila, entre otras cosas, la capacidad que tienen las aplicaciones de terceros de poder usar las fotos y los datos de los usuarios, ha cambiado tantas veces en los últimos meses, que algunos usuarios desconfiados están organizando protestas.

El día para quitarse de Facebook

La más famosa es "Quit Facebook Day" (el Día para quitarse de Facebook), que propone un borrado masivo de usuarios el día 31 de mayo en protesta por la política de privacidad de la web. Su principal motivo de queja es la dificultad que tiene un usuario novato en configurar el acceso de aplicaciones de terceros y de otros usuarios a sus datos y fotografías. Este grupo ha creado una página dentro de Facebook para conseguir adeptos. Su intención es que la gente borre sus perfiles de manera permanente ese día.

Paradójicamente, la configuración en Facebook era más sencilla hace 5 años, cuando empezó, que ahora mismo. Quien quiera evitar que gente no deseada fisgue en su perfil, deberá "tocar" cerca de 50 parámetros y se verá inmerso en hasta 170 posibilidades de configuración. Demasiado complicado, argumentan, para, por ejemplo, el grupo de usuarios que ahora mismo más se apunta a Facebook: las mujeres mayores de 50 años.
De momento, los buscadores de internet hierven de usuarios que buscan la manera de borrarse definitivamente de Facebook. Algo que ya han hecho popes de la industria tecnológica como Peter Rojas, el creador de las influyentes páginas sobre tecnología e internet Gizmondo y Engadget argumentando que Facebook no permite que sus usuarios controlen adecuadamente su privacidad.

No sabemos si las iniciativas tendrán algún éxito, pero lo que sí es seguro es que todos los que quieran borrarse, lo tendrán difícil después de acostumbrarse a vivir día a día con la red social, que ha conseguido convertirse en ocasiones en necesaria.

Checa el artículo para que entres a los enlaces
http://es.biz.yahoo.com/18052010/233/fraguando-boicot-facebook.html

lunes, 17 de mayo de 2010

Álvaro Cueva: Diego y la TV - Muy interesante opinión!!

El jefe Diego y la TV


El pozo de los deseos reprimidos
Álvaro Cueva

Diego Fernández de Cevallos jamás imaginó que se convertiría en la nueva Paulette, pero así es. El sábado a mediodía estalló la bomba y, desde entonces, México no ha parado de opinar.



¿Dónde está Diego? (como la telenovela chilena “¿Dónde está Elisa”?) ¿Qué le hicieron? ¿Quién fue?


Más allá del tamaño de personaje, todo está lo suficientemente enredado como para que el público se “divierta”. Aquí va a haber material para muchas semanas. Prepárese.


Para sorpresa de todos, FOROtv fue el primer medio tradicional en transmitir el dato ese 15 de mayo a las 13:35.


Poco a poco todo el mundo difundió la noticia hasta las 22:00 en que Televisa (El Canal de las Estrellas) y TV Azteca (Azteca 13) coronaron su programación con tremendos programas especiales conducidos por Joaquín López Dóriga y Javier Alatorre, respectivamente.


¿Qué es lo que tendríamos que destacar a nivel coberturas? Que muchas personas en Twitter y Facebook festejaron la desaparición de don Diego como si se tratara de algo hermoso, que Cadenatres interrumpió su programación para dar la nota y que todas las semblanzas que se transmitieron fueron en tiempo pasado.


No sólo las redes sociales dieron por hecho la muerte del señor Fernández de Cevallos. Las semblanzas fueron exactamente en el mismo sentido.


¿Y qué me dice de lo que pasó en la televisión por Internet y en la radio con cámaras?


Excelente trabajo el del videopodcast de Javier Solórzano en YouTube. El señor no sólo habló sin pelos en la lengua, nos regaló un análisis político en cuestión de minutos.


Lolita de la Vega, por su parte, en Telefórmula, se atrevió a hacer lo que nadie más hizo: habló de la novia del Jefe Diego, de Vicente Fox y de lo que nada más a ella le dijo Martha Sahagún.


Tengo que destacar esto porque en ese fenómeno televisivo hubo cosas muy extrañas:


¿Por qué en esta ocasión las grandes televisoras como Televisa y TV Azteca sí reaccionaron y en otras, como cuando el terremoto en Mexicali, no? ¿Por qué?


¿Qué los hizo mover su gran aparato técnico y humano? ¿Qué los llevó a gastar en la producción de programas especiales en horario estelar?


¿Fue porque realmente Diego Fernández de Cevallos es prioridad nacional, porque consideraron que aquí había un buen negocio o porque alguien se los pidió?


¿Cómo fue que FOROtv, que jamás está donde tiene que estar, le ganó la nota a todo el mundo? ¿Cómo fue que a Televisa y TV Azteca se les ocurrió hacer lo mismo, a la misma hora?


Sí está de pensarse, ¿no? ¿Hubiera sido igual si se hubiera tratado de otro político o de algún personaje de algún otro partido?


No, pero espérese, la cosa se complica todavía más si analizamos con detenimiento los programas especiales de ambas mega-televisoras.


¿Por qué? Porque no fueron los típicos cortes informativos que se dan cuando ocurre una desgracia nacional. Fueron demasiado prudentes, como si alguien los hubiera diseñado con cuidado excepcional.


Cuando alguien desaparece, es secuestrado o asesinado, lo primero que sale en la televisión, sin importar la hora, es el vehículo en el que andaba, un acercamiento a las manchas de sangre y se dice barbaridad y media.


Y las cámaras van con la familia, y la acosan, y los reporteros no se tocan el corazón para preguntar cuestiones delicadas, y los familiares responden, y la gente saca sus conclusiones, y los especialistas (y los no especialistas) opinan. ¡Acuérdese de lo que acabamos de vivir con la hija de Alex Lora!


Con Diego Fernández de Cevallos vimos algo diferente. Todas las imágenes que se transmitieron, al menos hasta la noche del sábado, eran de policías trabajando, de perros rastreando la zona, de patrullas, de zonas acordonadas.


Así como Televisa estuvo más preocupada por insistir en que FOROtv había sido el primer medio en dar la nota, casualmente, todas las imágenes que salieron al aire estuvieron enfocadas a mostrar la calidad, la cantidad y el profesionalismo de nuestras autoridades.


Por supuesto, hasta ese momento, nadie entrevistó a la familia, nadie molestó a nadie y se insistió en que la única fuente era e iba a ser la PGR.


Si así se comportara siempre nuestra televisión, no habría noticiarios. ¿O usted qué opina?


Diferencias en los especiales de Televisa y TV Azteca: Noticieros Televisa transmitió cinco minutos más, hizo enlaces telefónicos con César Nava y Cuauhtémoc Cárdenas, y remató informando que el único priísta que había manifestado su consternación había sido Enrique Peña Nieto.


Fuerza Informativa Azteca entrevistó al vocero de la PGR, se preocupó por preguntar por los hijos de don Diego, por ubicar al público en el lugar donde ocurrieron los hechos y fue crítica en su semblanza del señor Fernández de Cevallos.


En resumen, Paulette ya encontró sustituto. Se llama Diego Fernández de Cevallos y va a ser nota por mucho tiempo. ¿A poco no?.


acueva@milenio.com


El Subjefe Diego y el Estado fallido


Política cero
Jairo Calixto Albarrán

Si una palabra define los últimos 20 años del México contemporáneo ésa es secuestro. Ahí se concentran todos los medios y los miedos. Del Mochaorejas a Caletri y Los Zetas, de Fernando Martí a la hija de Nelson Vargas, pasando por decenas de víctimas anónimas desprovistas de glamour e influencia, el plagio es un negocio de millones de dólares, fuente de empleos y de movilidad social que ningún gobierno y ninguna procuraduría ha podido combatir más allá del triste espectáculo mediático de la seguridad convertida en moneda de cambio de los intereses políticos de los partidos en turno.


Hasta ahora ningún alto funcionario relacionado con la seguridad ha reconocido su incapacidad para aplicarle un alto a la impunidad ni ha renunciado al cargo ante la evidencia de su ineficacia. Antes muertos que caer en el error de quedarse fuera del presupuesto.

Es por eso que la desaparición de Diego Fernández de Cevallos, ocurrida en un ambiente propicio para la comisión de cualquier canalla en México, no es extraña. Incluso, dados los últimos sucesos: el asesinato de un candidato panista, las amenazas de aspirantes perredistas, los balazos a un convoy priista, 23 mil muertos en la narcoguerra, de los cuales 4 mil son niños transformados en alimento para los daños colaterales, era de esperarse. Una figura pública de la polémica talla del Subjefe Diego tenía que formar parte de las estadísticas negras para confirmar lo que ya se sabe: que esto es un desmadre. Lo que sí es curioso es que hasta el día de ayer, la PGR hablaba de la desaparición y no del secuestro, levantón o plagio de Fernández de Cevallos. Además del imperio del crimen organizado, lo que sigue es el imperio del eufemismo.

Como si no fuera suficiente con el maquillaje de cifras y el aburrido discurso de que la violencia en México es producto fundamentalmente de la percepción negativa de los antipatriotas, todavía tenemos que soplarnos que en el caso del poderoso ex senador se recurra a un lenguaje edulcorado y cursi que, para mala suerte de las autoridades policiacas, no cambia un ápice la realidad.

Tuvo que ser el presidente Zapatero el que hablara del plagio de Fernández de Cevallos.

Ni siquiera, al momento de escribir estas líneas, la PGR había aceptado que lo del Subjefe Diego podía seguir líneas de investigación que estuvieran relacionadas con su condición favorita, además de la acumulación de enemigos: ajonjolí de todos los complós.

Cualquier duda que hubiera sobre la firmeza de un Estado fallido se ha disipado del todo. Lo que sigue es la supervivencia.

Diego: inteligencia y fuerza de carácter


El asalto a la razón
Carlos Marín

En lo que se produce la deseable llamada en que sus probables raptores digan sus pretensiones para liberar al Diego vivito y coleando de siempre, vale resaltar que tal vez únicamente el asesinato de Luis Donaldo Colosio rebase la importancia de la “desaparición” de Fernández de Cevallos en la historia moderna de México.


A diferencia de Juan Jesús Posadas Ocampo y José Francisco Ruiz Massieu, e inclusive del propio Colosio, el ex candidato presidencial del PAN jugó un papel decisivo en el actual proceso nacional de transición. ¿Secuestro?: ni el del gobernador electo de Guerrero, Rubén Figueroa, estremeció tanto al país.

Como Federico Berrueto recordó ayer en esta página, se trata de: “Diego, personaje de época. La polémica sobre su persona, vínculos y entorno no le hace justicia. El PAN y el país le deben mucho; la desmemoria interesada y la polarización ofuscan el juicio y el entendimiento sobre su contribución al proceso democrático y a la transformación del país (…). De Diego la expresión aquella de que la muerte se lleva bajo las pestañas, por lo que, decía, no hay tiempo para pendejadas. Hace 15 años su Némesis eran Vicente Fox y el subcomandante Marcos, después AMLO. Zedillo no le merecía simpatía, pero Diego fue el primer candidato presidencial no favorecido en reconocer el resultado adverso (…). Diego, un personaje que sin miedos ni complejos ha vivido con intensidad cada momento de su vida; la muerte la llevamos bajo las pestañas…”.

Hace dos meses (16 de marzo) cumplió 68 años, de modo que hace 42, en el hirviente 1968, tenía 26 y era el líder juvenil del PAN cuando estuvo entre quizá unos 20 mil manifestantes que acudieron al mitin (20 de agosto) frente a la Rectoría (Ciudad Universitaria), escuchando las arengas de Heberto Castillo, Luis Tomás Cervantes Cabeza de Vaca y Eli de Gortari), tras lo cual anticipaba ya que el recién nacido Movimiento Estudiantil “… ha roto uno de los tabúes de México: el presidencialismo”.

¿Y qué tal su comportamiento dos días después de la matanza de Tlatelolco, cuando en la Cámara de Diputados el priista Víctor Manzanilla Shaffer (premiado luego con la gubernatura de Yucatán) dijo que “… preferimos ver los tanques de nuestro Ejército salvaguardando nuestras instituciones que los tanques extranjeros salvaguardando sus intereses”, y de que el PRI mayoriteara la babosada de que “… el régimen no podía ni debía permanecer indiferente o hacerse sordo al clamor popular de que se mantuviera el orden público (…); ante la subversión no procede la tolerancia sino la más firme energía (contra) quienes tratan de dañar los grandes intereses del pueblo mexicano”?: Diego entonces, que había seguido la sesión desde la galería del recinto, de plano se agarró a puñetazos con uno de los más entusiastas aplaudidores (Ricardo Regalado, oficial mayor del PRI) de Gustavo Díaz Ordaz.

Inteligencia y fuerza de carácter son quizá los principales atributos del Jefe Diego, por desgracia escasos en una clase política mayoritariamente mediocre.

Clasemedieros - Revista NEXOS - Luis de la Calle y Luis Rubio


A pesar de opiniones muy extendidas en contrario, México se está convirtiendo en una sociedad de clase media, en gran medida porque así se ve gran parte de la población. La consolidación de este sector es quizá el tema más importante para el desarrollo futuro del país y el evento histórico más significativo de las últimas décadas.



La clase media es la esencia del desarrollo y confiere estabilidad política a una nación. Aun tomando en cuenta la contracción económica reciente, que detuvo el progreso temporalmente, México ha experimentado un avance tangible en el fortalecimiento de la clase media.


Si bien no hay un entendimiento único sobre qué constituye, no hay duda alguna que una parte muy significativa de la población se siente de clase media y quiere proteger esa condición que tanto esfuerzo le costó alcanzar. Este hecho, el de tener un sentido de propiedad, pertenencia y derecho a preservarlo, fue sin duda un factor definitorio de la elección presidencial de 2006 y seguirá jugando como factor determinante en futuras elecciones.


El concepto de clase media es difícil de acotar, pero eso no quiere decir que no exista o que no entrañe implicaciones políticas, económicas y sociales. Quizás por la dificultad para llegar a una definición unívoca, los encuestadores clasifican a una persona como miembro de la clase media con base a su sentido de pertenencia, sus actitudes y su visión de la vida.


Existen diversos indicadores que son evidencia de la transformación que experimenta México hacia una sociedad de clase media mayoritaria: el tráfico en las ciudades y las colas en los peajes son, quizás, los más evidentes, pero muchos y diversos otros también lo demuestran: el tipo de empleo, la venta de casas habitación, la escolaridad de los hijos, la proporción de mujeres en la fuerza laboral, la calidad de la vivienda, la compra de seguros sobre eventos futuros e inciertos, el tipo de hospitales, las salas de cine, el turismo, las universidades, etcétera.


Ciertamente, el crecimiento de la clase media no niega el problema social del país ni la pobreza o marginalidad que caracteriza a un gran número de mexicanos, pero sí evidencia un cambio profundo en la dirección deseable: hacia un nivel más alto de desarrollo. Cambio que ocurre a pesar de lo que piensan muchos políticos y analistas y del inmovilismo político endémico. El crecimiento de la clase media es equivalente a la reducción de la pobreza para los segmentos de la población que la abandonan.

La gran pregunta para el futuro del país es cómo crear un marco que permita acelerar la transformación de la sociedad mexicana a fin de afianzar los logros de esa incipiente mayoría de clase media y no obstaculizar el proceso y, mejor aún, impulsarlo, para que un número cada vez mayor de familias que hoy se encuentran por debajo de esa definición se sumen a ella. En el contexto de la severa crisis económica, la pregunta es también cómo evitar que se revierta el progreso logrado, sin tomar medidas que, en un ánimo de evitar el ajuste, terminen descomponiendo el proceso secular de disminución de la pobreza.


El trabajo de los gobiernos en sus tres niveles debería abocarse al incremento en la productividad y a hacer asequibles los beneficios de la urbanización (aun en el ámbito rural). Las implicaciones son inconmensurables y tendrán, entre sus muchas consecuencias, el que los políticos y sus partidos cambien su manera de entender la vida pública y su forma de conducirse.


¿Qué es la clase media?

El concepto de clase media es difícil de establecer y complejo de asir, pero no por eso deja de ser menos real y, sobre todo, políticamente relevante. Desde una perspectiva marxista, que vincula la definición de clase social al proceso productivo (propietarios de medios de producción contra obreros), la noción de “clase media” es, en buena medida, repugnante. Aun así, prácticamente todas las sociedades modernas, y todas las desarrolladas, tienen una característica común propia de clase media: la mayoría de quienes la conforman tiene ingresos suficientes para poder vivir en el entorno urbano y quiere mejorar su posición de manera sistemática.


Aunque existen muchas definiciones de clase media, todas contemplan la búsqueda de la educación como un medio de superación y movilidad social; empleo esencialmente en el sector servicios; un interés por la cultura, el cine y otras manifestaciones artísticas como entretenimiento; la propiedad o alquiler de una casa o apartamento como base de su desarrollo familiar; la construcción de un segundo piso; la posesión de un automóvil u otro tipo de satisfactores materiales. Lo mismo es cierto de la televisión, internet y, ahora, de las redes sociales virtuales. De hecho, en la medida en que se avanza en la era del conocimiento, donde la principal fuente de desarrollo proviene de la capacidad creativa, se fortalecen las oportunidades de desarrollo de un número cada vez mayor de personas de clase media.

Se trata, en esencia, de la vida de una familia en un contexto fundamentalmente urbano. Sin embargo, no hay razón evidente para excluir la posibilidad de que el sector rural vaya transformándose en esta misma dirección, sobre todo por la revolución de las comunicaciones, el transporte y por los beneficios que trae la emigración, en particular a través de las remesas.


Otro de los indicadores de la clase media es una visión positiva del mundo, la disposición a disfrutar la vida más allá de lo cotidiano, la expectativa de mejoría económica sistemática y una percepción de la educación como un imperativo para el desarrollo de los hijos. La búsqueda de mejores escuelas es una clara muestra de los valores que animan a este grupo y explica el impactante crecimiento de centros educativos de bajo (o menor) costo para satisfacer esa demanda. En la medida en que los padres asocian educación con éxito en la vida, siembran las semillas de una permanencia en la clase media y apuestan por un progreso sistemático.


Para satisfacer esta demanda, y ante cuellos de botella para la expansión de la educación pública, el número de establecimientos privados dedicados a proveer servicios educativos se ha incrementado de 33 mil 495, de acuerdo al Censo Económico de 1999, a 44 mil 780 unidades económicas en el Censo de 2009, lo que representa un crecimiento de 34% y en presencia de un número potencial menor de alumnos por el cambio demográfico. En términos del personal ocupado encargado de proveer dichos servicios, el incremento ha sido de un 81%, pasando de 362 mil 15 personas a 653 mil 736 personas, respectivamente. Este fenómeno es generalizado y se da en comunidades que muchas veces no se perciben como de clase media extendida.


Es interesante notar que una proporción no menor de los establecimientos educativos privados optan por nombres extranjeros que conllevan una connotación aspiracional para atraer a alumnos de clase media. Por ejemplo, de las 905 escuelas privadas de educación básica e intermedia registradas en 2009 en la delegación Iztapalapa (Distrito Federal), 437 tienen nombres propios extranjeros, en otros idiomas o topónimos referentes a otros países.1 Es notorio también que, en la clasificación de las escuelas con respecto a los resultados de Enlace, en Iztapalapa hay 17 (todas privadas) que se encuentran en el 5% superior de la distribución nacional.2

Clase media, participación ciudadana y desarrollo

Otra de las características de la clase media es el doble papel que puede desempeñar en la estabilidad política y en la revolución para el desarrollo. Una de las grandes paradojas de la pobreza es que aquellos que la experimentan con frecuencia no perciben riesgos en los cambios económicos o políticos abruptos. No así las personas y familias que ya han logrado una posición mínimamente desahogada en términos económicos y que tienden a convertirse en pilar de la estabilidad, rechazando, para bien o para mal, cualquier cambio que la amenace.


Es decir, las clases medias tienden a sufrir las consecuencias de las revoluciones y la inestabilidad de cualquier tipo y, por ello, constituyen un pilar fundamental de la democracia y de los cambios graduales. Las revoluciones destruyen a las familias, minan sus ingresos y socavan su capacidad de consumo. En México la clase media ha experimentado, más que ninguna otra, las consecuencias de las crisis financieras. No es casualidad que su actitud política se incline a ser conservadora y rechace cualquier alternativa que pudiera alterar su seguridad.

No existe una sola forma de participar en política, pero no hay duda que en la actualidad la democracia empata, de forma natural, con las características de la clase media. El acceso que ésta tiene a las tecnologías de la información conlleva cambios de actitudes, un sentido de liberación y, por lo tanto, una indisposición a seguir lineamientos de líderes y políticos cuya fortaleza reside en la ausencia de información y conocimientos.


El cambio de una persona como parte de un movimiento masivo a una persona que se siente dueña de su propia politización tiene el potencial de transformar la sociedad. Se trata de un proceso lento, pero perceptible, que con el tiempo llega a modificar el desarrollo político. Cuando eso pasa, la democracia liberal deliberativa comienza a ser posible. En el fondo, el fortalecimiento de una sociedad de clase media no sólo implica un nuevo estadio de estabilidad, sino la oportunidad de que las personas se desarrollen por sí mismas y, en el proceso, se liberen políticamente.


El cambio en las preferencias políticas en los últimos años es también un síntoma del crecimiento de la clase media, de la disminución del corporativismo y el crecimiento ciudadano: el número de votantes independientes, es decir, aquellos que dicen no identificarse con algún partido, ha pasado de 29% en 1989 a casi un 40% en 2007.3 Lo anterior, aunado a la gran volatilidad de estos votantes, habla de que el mexicano responde a los estímulos que representan los partidos. Y que, al sentir que el partido de su preferencia ya no lo representa, está dispuesto a dejarlo, ya sea por otro partido o por ninguno.


Dado que el principal reto económico es el aumento en la productividad y para esto se requiere abandonar actividades que generan poco valor y emigrar a aquellas más rentables, las sociedades exitosas dependen de que la creciente clase media opte por la estabilidad como precondición para el cambio y no por la estabilidad para preservar el statu quo. La clave reside, por supuesto, en el sistema educativo y el entrenamiento permanente para enfrentar con éxito el temor natural al cambio. Así se le pide a la clase media un cierto grado de esquizofrenia: como promotora de la estabilidad política, macroeconómica y jurídica, pero sólo para permitir el cambio, la revolución de la productividad, de la creatividad, de la creación de valor, del descubrimiento de las ventajas comparativas fundamentales.


De hecho, el desarrollo es resultado de un proceso volitivo que alcanza su mejor expresión en la democracia. Por supuesto, muchos en Asia piensan que la democracia no es necesaria para el desarrollo, e incluso que puede ser un obstáculo. Si el futuro exitoso de México se da en los hechos, sería un poderoso ejemplo de modernización a través de la expansión de la clase media y la participación ciudadana. Desgraciadamente, no es claro ni cierto que los intereses políticos y económicos que se benefician del statu quo permitan la liberación de los talentos del mexicano promedio para alcanzar el auténtico desarrollo.

Derechos adquiridos versus mérito

En México los integrantes de la clase media pueden tener ingresos desde unos cuantos salarios mínimos por hogar hasta varias decenas del mismo indicador. Es decir, pueden estar en el más alto decil en la escala del ingreso nacional o estar varios deciles más abajo. Dos familias residiendo en una misma colonia, con ingresos similares, pueden tener diferencias dramáticas en su capacidad de gasto dependiendo del número de hijos que tiene cada una de ellas. Por estas razones, muchos estudiosos prefieren emplear el término “clases medias”, en plural, para denotar la diversidad que el concepto entraña.


Sea como fuere, el hecho es que la clase media mexicana está integrada por estratos muy distintos de ingresos y evidencia una gran diversidad de acuerdo a su origen, tipo de empleo y pertenencia. Igual hay familias cuyo origen es de generaciones de clase media urbana, que familias cuyos antecedentes se remontan a la emigración del campo. Estos factores tienen una fuerte incidencia sobre la forma en que actúan, perciben y votan los miembros de la clase media. Se trata de subgrupos dentro de un mismo segmento de la población que, en el curso del tiempo, tienden a asimilarse para convertirse en lo que comúnmente se conoce como “clase media”.


Históricamente, dos de las fuentes fundamentales del desarrollo de la clase media mexicana fueron la burocracia y el sindicalismo. Los burócratas consiguieron ingresos seguros que, poco a poco, los llevaron a colocarse en una situación cómoda y hasta privilegiada. Lo mismo ocurrió con obreros miembros de poderosos sindicatos de empresas públicas, grandes empresas privadas y entidades paraestatales, cuya fuente de trabajo era esencialmente inmune a los cambios económicos. En términos generales, los miembros de la clase media que se originaron en esos ámbitos desarrollaron una fuerte dependencia hacia el gobierno y son el pilar de soporte de derechos adquiridos.

Basta pensar en la venta de plazas en entidades como Pemex, Luz y Fuerza del Centro —ahora extinta— la Comisión Federal de Electricidad o la Secretaría de Educación Pública, para identificar una cosmovisión típica de este grupo social, misma que se fincaba en la protección de privilegios que, en muchos casos, se transfieren de una generación a otra, así como en el corporativismo y en el rentismo.


Por razones estratégicas la clase media asociada al corporativismo con frecuencia enarbola un discurso proletario, no tanto para defender o promover los derechos de los pobres sino para preservar su condición de privilegio.

La otra fuente fundamental de la clase media mexicana es la opuesta: personas que han sido esforzadas en la vida productiva, emigrantes, los integrantes de la economía informal que no se apropian de lo ajeno y empresarios en ciernes que se han dedicado a mejorar de manera sistemática pero azarosa, no a través de la explotación de privilegios asignados, sino de la asunción cotidiana de riesgos. Se trata de ese grupo de la sociedad que se la juega a diario, que busca negocios y oportunidades, que igual emigra a Cancún porque ahí hay mucho trabajo, que se va a Chicago en busca de una mejor oportunidad. Estas personas tienden a desarrollar una ética del trabajo, buscan oportunidades para sus familias, entienden la competencia como inherente a su existencia y son fuertes críticos del gobierno y los impuestos.

Las remesas se han convertido en una fuente no sólo de mejoría económica, sino también de movilidad social. Familias que cuentan con el ingreso de un familiar fuera de México tienden a ahorrar y mejorar sus niveles de consumo. De alguna manera, el solo hecho de plantearse la opción de emigrar, de dejar atrás su condición social y geográfica, los hace miembros aspiracionales o reales de la clase media. Amartya Sen argumenta en Development as Freedom4 que el desarrollo se alcanza cuando se cuenta con la libertad para elegir, aún dentro de límites, el derrotero a seguir.

La transformación hacia una sociedad de clase media

La estabilidad económica y financiera (sobre todo la ausencia de episodios de destrucción generalizada de riqueza) y la fuerte reducción de la tasa de fertilidad de los últimos años, han sido clave para el desarrollo de este sector de la sociedad.


Por otra parte, la apertura comercial y el TLCAN redujeron los precios de infinidad de bienes para las familias mexicanas, al tiempo que se ha incrementado la calidad, variedad y servicios asociados a los bienes consumidos en el país. El fenómeno Walmart —por ejemplo— ha transformado la canasta de consumo de la población, reduciendo el precio de alimentos, ropa y calzado. De la mano vinieron la liberalización del mercado hipotecario y la explosión del crédito al consumo (automóviles, tarjetas de crédito, tiendas departamentales). Los vuelos de bajo costo abrieron ese medio de transporte a millares de personas que antes viajaban en autobús; lo mismo es cierto para universidades como UVM-UNITEC y TEC Milenio, instituciones abocadas a atender a esta población. El éxito de estos productos y servicios, dirigidos a la clase media, es evidencia de que la estabilidad económica es mucho más trascendente de lo que muchos políticos suponen.


El factor más importante, sin embargo, y el que privatiza las posibilidades de desarrollo, es la reducción en el tamaño de las familias, producto de una menor tasa de fertilidad. Hoy la tasa de fecundidad alcanza sólo 2.05 hijos por madre fértil, cuando en la década de los sesenta llegó a ser de 7.3. El menor número es causa y consecuencia de la expansión de la clase media. El principal motor de la reducción es la emigración del campo a las ciudades, aunado a la creciente participación de la mujer en el mercado laboral. Al reducirse el número de descendientes se vuelve necesario que aumente la productividad promedio de los hijos y se crean incentivos para invertir en ellos tiempo y recursos para su educación, salud y desarrollo profesional.


Los mexicanos con frecuencia ven el futuro con temor y se imaginan catástrofes y dificultades: años de crisis y malos gobiernos o, al menos, gobiernos incapaces o insuficientes, han derivado en un fatalismo y una visión pesimista del futuro, en la imposibilidad del progreso, en “ni modo”. Lo interesante es que la realidad objetiva contradice este conjunto de percepciones: hoy resulta innegable la posibilidad del progreso individual y familiar, sea a través de la acumulación de capital humano, la participación en actividades empresariales —incluidas las informales— y la emigración.

Si en lugar de ver hacia delante con aprensión, la sociedad observara y aceptara su propio progreso, el corolario sería muy distinto: a pesar de errores y problemas, dudas y quejas, la realidad muestra cambios muy significativos en la vida de muchos mexicanos que pocas veces se reconocen; el país ha experimentado cambios profundos en prácticamente todas sus estructuras y características.


Además de las mediciones tradicionales de pobreza y distribución del ingreso, hay muchas maneras de confirmar, de manera más intuitiva, el significativo pero insuficiente progreso alcanzado y la expansión de la clase media. Se presentan aquí algunos indicadores ilustrativos.


La esperanza de vida al nacer es, sin duda, el más claro y ha aumentado dramáticamente en las últimas décadas: el mexicano promedio ha logrado elevar su esperanza de vida en aproximadamente cuatro años en sólo diez. Las mujeres que nacieron en 1990 tenían la esperanza de vivir 74 años y en 2009 se aproximaban a 78, en tanto que los hombres tenían razones para esperar vivir 68 años, mientras que para 2009 esa cifra había ascendido a 73.


Además de más longevo, el mexicano dedica más años a su propia educación. En las últimas décadas se duplicó el número de años de escolaridad promedio (a 8.3 años), al tiempo que se triplicaba la cobertura universitaria.


Ahora bien, aunque México ha logrado mejoras sustanciales en términos de cobertura educativa, continúa rezagado respecto a otros países y, sobre todo, respecto a sus propias necesidades. Es a todas luces claro que el sistema educativo mexicano dista mucho de ser bueno y de proveer las necesidades educativas de las familias y de la economía para su crecimiento acelerado. Así lo constatan múltiples evaluaciones.


No obstante, la cantidad y calidad de la educación recibida es hoy muy superior a la que recibieron las generaciones anteriores. Es quizás por esto que una mayoría de padres de familia considera que el nivel educativo que reciben sus hijos no es malo, al utilizar como parámetro el suyo propio.5


Otro aspecto que demuestra la transición hacia una sociedad predominantemente de clase media es la participación de las mujeres en la fuerza laboral. México se ha ido convirtiendo en un país con población de ingreso medio, en parte gracias a la contribución de las mujeres al ingreso familiar.


Quizá más que en ningún otro indicador, el crecimiento de la clase media puede observarse en los hábitos de la población: en la medida en que aumentan los ingresos se eleva el consumo de una canasta de bienes y servicios antes inasequibles. Por ejemplo, el consumo de proteínas ha ido aumentando, un indicador de que la sociedad mexicana va teniendo ingresos extras que le permiten placeres adicionales.


Así, el consumo de carnes por habitante aumentó en un 82%, de 34 kilogramos en 1990 a 62 kilogramos en 2005. Vale la pena recordar que no hace muchos años era impensable que la mayoría de los mexicanos pudiera comer carne con regularidad o que nadie se preocupara por el abasto oportuno, variado y asequible de productos lácteos. En los años ochenta el gobierno pintaba bardas en las ciudades con la recomendación a los ciudadanos de que “si la leche es poca, al niño le toca”; hoy este mensaje parecería extraño y anacrónico.


Por desgracia, estos cambios en patrones de consumo no son gratuitos. En estos mismos años, el país ha pasado de ser una sociedad con desnutrición en el promedio de la población a una en la que la obesidad se ha convertido en un serio problema y preocupación de salud pública.


Aunque algunos de estos datos muestren patrones preocupantes, como los relativos a la obesidad y sus implicaciones para la salud, ellos ilustran el hecho de que la sociedad mexicana se asemeja a las sociedades desarrolladas incluso en este fenómeno, así como en la transición epidemiológica por la cual las enfermedades crónicas (hipertensión, diabetes, cánceres) han desplazado a las infecciosas como los principales padecimientos y causa de muerte de la población.


La vivienda es otro rubro que ha experimentado considerables mejoras. Una porción cada vez mayor de la población tiene su propia casa, lo que constituye su principal activo familiar. En los últimos diez años se han construido siete millones de viviendas, lo que debe compararse con los 26.7 millones de hogares que reporta la Encuesta Ingreso Gasto de los Hogares de 2008. Una vivienda digna, propia o alquilada, lleva a otros cambios: las familias nucleares tienden a desarrollar sus propios patrones de vida, independientes de los que caracterizan a las familias ampliadas en que conviven varias generaciones bajo un mismo techo.


La calidad de la vivienda ha mejorado tanto en tamaño como en los servicios incorporados, aunque sin duda falta aún mucho por mejorar. En 1960 el 80% de las viviendas tenía dos cuartos o menos y sólo el 20% instalaciones sanitarias básicas como el excusado. En 2010 el 60% de las viviendas tiene tres o más cuartos, mientras que el 90% cuenta con excusados. Otro fenómeno interesante es el crecimiento de residencias secundarias de interés social entre la población: algunas de ellas que se alquilan y otras que se utilizan el fin de semana. Se calcula que en Morelos y Guerrero cerca de un tercio de las viviendas de interés social son secundarias y se utilizan para fines de semana, puentes y vacaciones.


La creciente penetración del comercio moderno implica no sólo un mayor poder de compra de un segmento importante de la población, sino cambios en estilo de vida y patrones de compra. El aumento de este comercio significa una mayor disponibilidad de satisfactores para el consumidor, una mejor calidad, precios competitivos, un incremento en el uso del pago electrónico y en la penetración financiera. La presencia de establecimientos de comercio moderno en todo el país refleja que la participación extendida de la clase media no es sólo un fenómeno de las ciudades más importantes, sino de la mayoría de las zonas urbanas. Este crecimiento parece también contradecir la constante queja de muchos empresarios de que no hay mercado interno.


Lo mismo se puede decir de las funciones en salas de cine, el uso de celulares, de internet, los viajes (el 65% de la gente viaja fuera de su ciudad por lo menos una vez al año), el número de pasaportes y muchos otros ejemplos.

Quizá no hay concepto más importante para el desarrollo de la clase media que el de la movilidad social. Una sociedad cuya economía favorece el avance de las personas en los puestos de trabajo, la formación de nuevas empresas y, en pocas palabras, la mejoría material de las familias, es una sociedad que logra el ascenso o movilidad de sus habitantes en la escala social.

La movilidad social no es otra cosa que el movimiento de las personas hacia una mejor posición económica en el curso de su vida productiva. La posibilidad de movilidad social es producto de los esfuerzos individuales y familiares, pero también puede ocurrir como resultado de una estrategia fiscal del gobierno dirigida a redistribuir la riqueza. En ambos casos resulta en una mejoría general de la situación económica del país.


La desigualdad por sí misma no limita la movilidad social, aunque refleja la falta de permeabilidad. De acuerdo a la Encuesta ESRU de Movilidad Social 2006, México es un país con poca movilidad social, sobre todo en los extremos. Los movimientos radicales, es decir, aquellos que pasan del quintil más pobre al más rico y viceversa son sumamente raros en México. En los niveles medios la situación es más esperanzadora. 17 de cada 100 personas cuyos padres pertenecían al quintil tres y 13% de las personas cuyos padres pertenecían al quintil cuatro lograron subir al quintil más rico de la población.

Un aspecto relacionado a la aspiración de movilidad social es el nombre que los mexicanos otorgan sus hijos. El Registro Nacional de Población publica los nombres más populares de acuerdo a las actas de nacimiento registradas en todo el país. Así, por ejemplo, en la lista de los 50 más populares para niña y niño de 2008, puede notarse la selección de nombres de clase media, aspiracionales y un número importante de ellos en otros idiomas, en particular en inglés. Entre ellos se encuentran Vanessa (lugar 18), Elizabeth (lugar 24), Evelyn (28), Abigail (30), Monserrat (33), Lizbeth (37), Ana Karen (38), Marely (47), Jacquelin (48) y Jaqueline (49). Para varones los nombres más populares no castellanizados son: Alexander (lugar 15), Jonathan (29), Alexis (32), Kevin (35), Cristian (36), Bryan (38).6


Asignaturas pendientes

La clase media mexicana se diferencia de muchas de sus equivalentes internacionales en una manera fundamental. Aquí las familias de clase media han logrado ese estatus gracias al conjunto de ingresos que se acumulan en una familia, no sólo gracias a un ingreso individual o de pareja típicamente elevado que caracteriza a la clase media internacional.


El avance ha sido real y por ello es tan importante apuntalar las fuentes de estabilidad económica que han permitido el crecimiento de este segmento de la población, pero sobre todo transformar la estructura de la economía mexicana para que se logren tasas de crecimiento económico elevadas que, a su vez, aceleren el desarrollo y la consolidación de México como una sociedad de clase media. La causalidad es bidireccional: para aumentar la clase media es indispensable el crecimiento, pero el crecimiento sostenido y alto que demanda el desarrollo requiere de una clase media amplia. Esta bidireccionalidad explica la posibilidad de equilibrios múltiples: uno, el del progreso imposible, bajo, la trampa del desarrollo y el país del “ni modo”, con poco crecimiento y poca clase media y otro, alto, el del desarrollo, en el cual el crecimiento y la clase media se retroalimentan y autoaceleran.


La estabilidad económica y crecimiento de la clase media se debe, esencialmente, a cuatro factores ya mencionados: el primero es la caída de la tasa de fertilidad y la reducción del cociente de dependencia de niños más ancianos sobre fuerza laboral.


El segundo se refiere a una estrategia macroeconómica explícitamente orientada hacia la estabilidad; es decir, un déficit fiscal modesto y una política monetaria dedicada a combatir la inflación. No es casualidad que el común denominador de las dos épocas de mayor crecimiento de la clase media (los cincuenta y sesenta del siglo pasado y la segunda mitad de los noventa y la actual) sea precisamente la estabilidad financiera y económica, aun cuando la tasa de crecimiento de la economía no haya sido espectacular.


En tercer lugar, el éxito se debe a la apertura económica y a la eliminación de barreras a la inversión y al comercio. Desde luego, estas medidas no han sido suficientes para alcanzar tasas elevadas de crecimiento económico, pero no se puede desestimar su importancia y trascendencia para volver asequibles bienes y servicios claves para la clase media.


El cuarto es la significativa expansión de los servicios de educación y salud y de los programas para la reducción de la pobreza.
De esta forma, pensar en la consolidación de una sociedad de clase media implica entender la dinámica de la transformación que ha experimentado la producción de valor agregado y, sobre todo, la forma de producir en el mundo a lo largo de las últimas décadas. Implica potenciar los cuatro factores mencionados: aprovechar el bono demográfico que es efímero; mantener la estabilidad macroeconómica para evitar crisis recurrentes que destruyen riqueza; profundizar la apertura y la competencia a todos los sectores de la economía y revolucionar el sistema educativo y el sector salud para ponerlos a la altura de las expectativas ciudadanas.


En ocasión del bicentenario de la Independencia cabe preguntarse si México llega a la mayoría de edad a sus 200 años. La respuesta reside en la capacidad de convertirse en un país clasemediero. Las condiciones en 2010 son mucho mejores que en 1810 o 1910 gracias a la democracia (aunque imperfecta), una economía más competida (aunque con sectores monopolizados que funcionan como lastre), un bono demográfico que representa una oportunidad irrepetible para el auténtico desarrollo (aunque desperdiciable) y, sin duda, una población mayoritariamente de clase media (aunque muchos de los analistas y políticos la desestimen).

Usted, ¿qué piensa? ¿Ha crecido la clase media? ¿Qué indicadores utilizaría para ilustrarlo? Exprese su opinión en www.clasemediamexico.wordpress.com



Referencias

Jennifer Wheary, “The Global Middle Class is Here: Now What?”, en World Policy Journal, vol. 26, núm. 4, invierno 2009/10, pp. 75-83.

Méndez, M.L., “Middle Class Identities in a Neoliberal Age: Tensions Between Contested Authenticities”, en The Sociological Review, vol. 56, núm. 2, 2008, pp. 220-237. n
Luis Rubio. Presidente del Centro de Investigación para el Desarrollo A.C. Autor de El acertijo de la legitimidad: Por una democracia eficaz en un entorno de legalidad y desarrollo.
Luis de la Calle. Socio de De la Calle, Madrazo, Mancera SC.

Nuestro agradecimiento a Manuel Aragonés y María Cristina Capelo por su colaboración en la realización de este proyecto.


1 Entre otros: John F. Kennedy, Abraham Lincoln, Queen Mary, Isaac Newton, Winston Churchill, Whitehead Alfred North, Henry Wallon, Catherin Landerth, Andree Lapierre, Friedrich W. A. Froebel, Oliver Sheldon, Vincent W. Van Gogh, Carlos Marx, Mathew Lipman, Michel Tournier, Excel Kids, Freedom, Holding Hands, Cypress Garden, New Friends, Bonsai, Instituto Wisdom, Australia, Suecia, Canadá, Yellow Stone y Vancouver.

2 Ver el portal www.comparatuescuela.org

3 Moreno, Alejandro, La decisión electoral: Votantes, partidos y democracia en México, Miguel Ángel Porrúa, México, 2009.

4 Random House, Nueva York, 1999.

5 Ver, por ejemplo, encuesta del Reforma de mayo de 2008.

6 Ver: http://www.babycenter.com.mx/pregnancy/nombres/nombres_mas_populares_2008_mexico/


Este artículo fué publicado en la revista NEXOS:
http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=73171

lunes, 18 de enero de 2010

¿CÓMO UN MONOPOLIO PUEDE COARTAR LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN DE 200 PERSONAS?

Centro De Inteligencia Política

El 16 de enero a las 10:28 Responder


¿Cómo un monopolio puede coartar la libertad de expresión de 200 personas? El caso Telmex, ¡que nos censuró en Infinitum!.



Carlos Álvarez.*




Telmex es una empresa de servicios en telecomunicaciones que ha sido acusada múltiples veces de ejercer prácticas monopólicas en el ejercicio de su actividad mercantil. Politólogos y líderes de opinión, como es el caso de Denisse Dresser, acusan a Carlos Slim de haber comprado dicha empresa (antes una paraestatal) al amparo del poder público y de haber sido beneficiado directamente con esa adquisición.


Aunque como a todo ciudadano esta situación me importa –y mucho-, en esta ocasión no quisiera acusar a Carlos Slim de algo que no me consta. Me gustaría más dar un ejemplo práctico de cómo una empresa puede coartar la libertad de expresión de 200 personas en un par de días. Callarnos es algo que no ha podido lograr ni el gobierno federal, ni los gobiernos estatales a los que hemos señalado y hemos criticado por su opacidad, por su falta de transparencia y por su falta de capacidad.


Esta vez nos calló una empresa que al otorgar un pésimo servicio, no nos permite divulgar las ideas de casi 200 personas que conforman el proyecto de CEINPOL.


Les cuento: Carlos Álvarez, Editor de CEINPOL, trabaja desde su casa, donde tiene instalada su oficina y desde ahí coordina los esfuerzos de 200 personas que, sin fines de lucro y solo con deseos de ayudar y trascender, escriben diariamente para esta revista digital de análisis político. Su rutina es la siguiente, previo análisis de lo que se va a publicar, checa sus correos donde tiene almacenadas las publicaciones que los editorialistas le envían con anticipación según el día que les corresponda publicar, entra a su servicio de administración de contenidos donde publica las editoriales y luego las publicita por redes sociales como Facebook y Twitter.


En esta ocasión le fue imposible. Ante el pésimo servicio de una compañía que le tandea el internet y que en promedio le corta el mismo unas 10 veces al día por lapsos de 5 minutos.


El día Jueves 14 de Enero levanté el reporte 15260430 que consiste en un supuesto error de “claves de asignación” que significa que mi clave para conectarme a internet estaba mal. Mentira, porque mi clave es la misma desde hace más de 5 años.


La mujer que me atendió me dijo que el servicio se me restablecería ¡en 72 horas!. Imposible para una persona que tiene que estar atenta a los cientos de correos, a los cientos de comentarios en redes sociales, que tiene que interactuar con miles de personas para poder hacer que las voces de CEINPOL lleguen a miles de lectores que nos siguen diariamente.


Antes de continuar, quiero ofrecerles una disculpa pública a los editorialistas que se han visto afectados por esta situación y a los miles de lectores que no han podido leernos.

No debería estar yo ofreciendo disculpas, pero tengo humildad, y la culpa es mía por contratar un pésimo servicio de internet que además me hace pasar corajes y desilusiones constantes.


El día de hoy, marqué nuevamente al número 01 800 123 22 22 para preguntar cómo iba mi reporte y en mi desesperación sometí a la persona que me atendió en un dilema, le dije seriamente que me contestara con honestidad si el servicio estaba fallando por mi clave de acceso, por mi módem (que también es una basura y me lo dieron en tiendas TELMEX) o si era un problema de TELMEX.


Me dijo que la esperara “tantito”. Ese tantito duró 10 minutos y justo cuando iba a colgar me dijo: “es un problema masivo de nosotros”. “Ah… qué bueno que me dice” le contesté.


Es así como tuve que venir a un cibercafé cercano, que huele a patas y donde el propietario tiene una música a todo volumen que no te permite concentrarte. ¿Pero qué otra opción tengo si no puedo trabajar desde la tranquilidad y comodidad que me otorga la oficina que tengo instalada dentro de mi casa?


Invito a Arturo Elias Ayub (@arturoelias), presidente de la Fundación Telmex, activo twittero, a que le responda a 200 editorialistas de CEINPOL con honestidad, ¿te ha fallado alguna vez el servicio de internet de Prodigy? Porqué si respondes afirmativamente sabrás lo que nosotros sentimos al no poder publicar nuestras opiniones.


Mientras tanto, exijo a TELMEX me restablezca el servicio y me garantice que no volverá a fallar o me cambiaré de compañía este mismo lunes 18 de enero de 2010. No se vale que paguemos un servicio a tiempo todos los meses y no permitan que trabajemos eficientemente.



Atentamente,


#internet necesario, #si reelección



*Carlos Álvarez Acevedo, politólogo y periodista, con estudios en el Tecnológico de Monterrey. Consultor especialista en Medios de Comunicación 2.0, Políticas Públicas y Estrategias Electorales. Actualmente Editor del Centro de Inteligencia Política (www.CEINPOL.com.mx), Revista Digital de Análisis Político. Asesor de Contenidos de Trionicca Web Radio.

sábado, 2 de enero de 2010

Alto a los jueces que permiten la violencia vs las mujeres!

.'.ALTO A LOS JUECES MEXICANOS QUE PERMITEN LA VIOLENCIA VS LAS MUJERES.'.


Retomando un artículo de Denise Dresser en el periódico Reforma: "País sentado en la banca. En las gradas. Contemplando lo que le sucede a sus mujeres, día tras día, año tras año, década tras década. En las casas y en las calles. En las oficinas y en las fábricas. En Ciudad Juárez y en el estado de México. En la mirada lasciva que el senador Manuel Bartlett posa sobre la parte posterior de una edecán. En las decisiones increíbles de la Suprema Corte que lo avalan. Mujeres subestimadas, acosadas, hostigadas, golpeadas, violadas, asesinadas. Decenas de depredadores y decenas de ciudadanas que los padecen. Mientras México mira. Mientras los ministros Aguirre Anguiano, Luna Ramos, Ortiz Mayagoitia, Sánchez Cordero y Díaz Romero contemplan. Mientras el país entero come cacahuates y trata a sus mujeres como tales.



Porque es tan común. Porque es tan normal. Porque es tan "poco grave". Pensar que las mujeres son algo -no alguien- que puede ser usado y humillado. Algo que puede ser acariciado a tientas en el Metro y golpeado en la casa. Algo que puede ser acosado en las oficinas de un magistrado y no recibir sanción por ello. Algo que se lo buscó por usar la falda tan arriba y el escote tan abajo. Algo que disfruta -aunque lo niegue- cuando su jefe le pregunta "de qué lado de la cama le gusta acostarse". Un objeto sin derechos esenciales que la ley no necesita proteger. Como en tiempos cavernícolas y tiempos prehispánicos y tiempos autoritarios y tiempos democráticos. Todos los tiempos son buenos para maltratar a una mujer en México. Todos los tiempos son buenos para evadir un castigo por hacerlo.



Eso dice la mayoría de la Suprema Corte cuando exonera -hace unos días- al magistrado Héctor Gálvez Tánchez, acusado de hostigamiento sexual. Acusado por preguntarle a su personal femenino "qué parte del hombre le gustaba"; por decirle que tenía "un tic como si aventara un beso"; por pedirle que usara minifaldas "porque así le gustaba verla"; por exigirle que lo saludara de beso porque, de lo contrario, "era muy vengativo y no sabía de lo que era capaz"; por invitar a sus empleadas a cenar y amenazarlas con el despido si se rehusaban. Una y otra vez. En un puesto tras otro. En una oficina privada tras otra. De un juzgado a otro. Hasta ser cesado por el Consejo de la Judicatura Federal y exonerado recientemente por la Suprema Corte. Porque su conducta no le pareció "grave". Porque se merecía una sanción más leve. Porque en México -sugieren los ministros- el acoso sexual no es un crimen. No es un delito. No es una preocupación siquiera.



Tan es así, que para la mayoría de los ministros de la Suprema Corte, el magistrado acusado es tan sólo un hombre bromista y besucón. Tan es así que la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación no contempla el acoso sexual como una conducta condenable. Para el gobierno mexicano, no es "grave" que un servidor público asedie física o verbalmente -con fines sexuales- a un empleado. No es "grave" que se valga de su puesto para hacerlo. No es "grave" que abuse de su poder para conseguirlo. No es "grave" que se valga de su posición jerárquica para ocultarlo. Y por ello, al abuso existe. En la burocracia y en los juzgados y en las escuelas y en las calles y en el Congreso. En la fotografía que capta a Manuel Bartlett comportándose como tantos hombres mexicanos lo hacen. Como si la mujer parada frente a él fuera su propiedad.



Y por ello persisten las cifras que conmueven. Los datos que desesperan. El perfil de un país que exalta a las mujeres en el discurso, pero las minimiza en la realidad. La actitud de una nación que no protege como debiera a la mitad de su población. El lugar donde 95 por ciento de las trabajadoras reportan haber sido víctimas de acoso sexual. Donde durante 2004, 106 mujeres fueron asesinadas en el Distrito Federal y en 32 por ciento de los casos, el responsable fue su propia pareja. Donde 1 de cada 3 mujeres vive violencia doméstica. Donde cada 9 minutos una mujer es víctima de violencia sexual. Donde ocurren 5 violaciones por minuto. Donde los ojos amoratados y los labios partidos y los huesos rotos son parte de la vida cotidiana. La rutina conocida. La realidad tolerada.



Esa realidad propiciada por personas -como los cinco ministros de la Suprema Corte- que deberían pensar diferente pero no quieren o no pueden. Apoyar a las mujeres. Respetarlas. Educarlas. Tomar decisiones que las beneficien. Asumir responsabilidades no sólo de género sino de condición humana. ¿Por qué para la Suprema Corte es tan fácil desechar las candidaturas independientes y tan difícil entender que a las mujeres no les gusta ser acariciadas sin su consentimiento? ¿Por qué condena a poetas pero no a acosadores sexuales? ¿Por qué es tan complejo para los ministros comprender que a las mujeres no les gusta que su jefe use la cama para condicionar el empleo? ¿Por qué Olga Sánchez Cordero dice "queremos el poder" en la conmemoración del sufragio femenino, y luego no usa el que tiene para ayudar a las mujeres de México? Lo único que se oye fuerte y se escucha lejos de su participación aquel día es el silencio. El pesado silencio de quien posee la capacidad para hablar en nombre de las mujeres, pero prefiere no hacerlo.



Todos los días en México alguien acosa sexualmente a una mujer. Alguien golpea a una mujer. Alguien viola a una mujer. Alguien deja de educar a una mujer. Y todos los días, millones de mexicanos permiten que eso ocurra. Permanecen sentados, presenciando a los políticos y sus evasiones, a los jueces y sus justificaciones, a la Suprema Corte y sus claudicaciones. Contemplando a los hombres que tratan a las mujeres como el número dos de la raza humana. Mirando a través de sus lentes oscuros como si sólo fueran espectadores de algún tipo de deporte nacional. Desviando la vista de acosadores como el magistrado Gálvez Tánchez. Cuidando su propia vida sin querer involucrarse. Sin participar. Sin exigir. Cómplices voluntarios.



Hoy la mira del país está puesta en los políticos. En los partidos. En los abusos que ambos cometen. En la baja calidad de la democracia mexicana y cómo mejorarla. Pero esa agenda pendiente trasciende a los hombres y a sus pequeños pleitos. Abarca más que las reglas del juego electoral y su transformación. Incluye más que las reglas del financiamiento público y su reconsideración. Va más allá de las marrullerías de Arturo Montiel y las mentiras de Roberto Madrazo. La profundización de la democracia mexicana también pasa por la reconfiguración del mapa mental de su población. Ese mapa mental que le asigna a las mujeres de México un lugar inferior. Una nota de pie de página. Un apéndice.



La evolución de la democracia mexicana tiene que ver con las expectativas que los padres mexicanos tienen de sus hijas. Tiene que ver con la manera en la cual los ciudadanos del país se tratan unos a otros, independientemente de su género. Tiene que ver con una forma de pensar. Con una forma de participar, de bajar de las gradas y ayudar. De denunciar el acoso sexual y exigir su penalización. De fustigar la violencia contra las mujeres y demandar su erradicación. De decir que un golpe a una es un golpe a todas. De educar a una niña para que sepa que puede ser presidente de México, aunque ojalá aspire a algo mejor. De donarle dinero al grupo Semillas e invertir en mujeres que invierten en mujeres. De pensar que las mujeres son ciudadanas y deben ser tratadas como tales. De construir una verdadera República donde los hombres tienen su derechos y nada más. Donde las mujeres tienen sus derechos y nada menos.



Y uno de ellos es el derecho de decir "no". El derecho a denunciar a acosadores sexuales como el magistrado Gálvez Tánchez. El derecho a saber que serán sancionados. El derecho a preguntar, como lo hace el ministro Juan Silva Meza cuando vota contra su exoneración: "¿Con qué autoridad moral habrá de juzgar el magistrado a quienes cometan el mismo delito?" El derecho a decir que lo aceptable es inaceptable. El derecho de "convertirse en lo que se es", como diría Rosario Castellanos. Una persona que se elige a sí misma. Que derriba las paredes de su celda. Que niega lo convencional. Que estremece los cimientos de lo establecido. Que alza la voz contra el país de espectadores. Que logra la realización de lo auténtico. Mujer y cerebro. Mujer y corazón. Mujer y madre. Mujer y esposa. Mujer y profesionista. Mujer y ciudadana. Mujer y ser humano."



Y eso pasa también con Adriana, cuyo caso se ha dado a conocer en un artículo publicado por CIMAC noticias, en la Revista Proceso el 29 de noviembre pasado y en otros blogs. Esta es la historia de Adriana:

"

Soy Adriana Leonel de Cervantes Ascencio, y he sido víctima de violencia laboral (acoso o mobbing) y discriminación en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Institución en la que laboro desde el año 2002. Aún sigo empleada en dicha institución, sin embargo, me encuentro con licencia médica desde el mes de junio del presente año por un accidente ocurrido en las mismas instalaciones de la Suprema Corte. Esta violencia laboral y mi ausentismo en el trabajo por diversas cirugías a partir de mi accidente, destruyeron mi carrera profesional, que hasta el momento había sido intachable.

Todo empezó el nueve de julio de 2008 cuando comencé a laborar en la Sección de Trámite de Controversias Constitucionales y de Acciones de Inconstitucionalidad, bajo las órdenes del Licenciado Marco Antonio Cepeda Anaya. En ese ambiente hostil comencé a sentirme acosada, teniendo que soportar la carencia de apoyo en el ámbito laboral y las faltas de respeto, algunas de las cuales se trataban de insinuaciones sexuales.

Según el Artículo 10 del segundo capítulo de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia como violencia laboral (LGAMVLV), la violencia laboral es ejercida por personas que tienen un vínculo establecido por el trabajo y “consiste en un acto o una omisión en abuso de poder que daña la autoestima, salud, integridad, libertad y seguridad de la víctima, e impide su desarrollo y atenta contra la igualdad”, señala esta legislación. Asimismo, refiere que puede tratarse de un solo evento perjudicial o en una serie de acontecimientos cuya suma produce el daño. También incluye el acoso y el hostigamiento sexual.

Con estos sucesos, se acrecentó el distanciamiento con mi superior y mis colegas, las presiones y humillaciones de parte de Marco Antonio Cepeda Anaya se hicieron insostenibles provocándome un gran estrés, empecé a padecer crisis severas de migrañas y colitis tensionales, hasta el punto de sufrir un colapso nervioso, y a pesar de ello, el licenciado Cepeda se molestaba, y comentaba que las cosas en el trabajo no funcionaban bien debido a mis ausencias e insinuó que yo lo hacía “a propósito”.

A la fecha, debo tomar diversos antidepresivos, ansiolíticos, pastillas para dormir, medicamentos que no me son cubiertos por mi seguro de gastos médicos mayores, “por tratarse de medicamentos para trastornos psicológicos”.

El 21 de abril de 2009 tuve que ser atendida de urgencia en el servicio médico de la corte, me pusieron suero e inyectaron, me dieron diversos medicamentos y llamaron a un familiar para que fuera por mí ya que no podía mantener el equilibrio. El doctor me recomendó que fuera al neurólogo y al psiquiatra.

Al día siguiente sufrí un desvanecimiento en la oficina y la caída me ocasionó un fuerte golpe, rompiéndome algunas vértebras cervicales, accidente por lo que tuve que ser operada dos veces en el año y a partir de esa fecha los dolores en el brazo izquierdo, cuello y espalda son parte de mi cotidianeidad, además de cirugías realizadas en ambas piernas. La migraña y la depresión hasta hoy forman parte de su cotidianidad.

Este hecho –la caída en las instalaciones de la Suprema Corte- no fue considerado como accidente laboral debido a que el personal médico de la Corte no diagnóstico fractura: sólo me sugirieron untarme una pomada para quitar el dolor y tomarme unas pastillas desinflamatorias. Y fue hasta la tercera consulta en el Servicio Médico, aproximadamente, cuando finalmente optaron por mandarme sacar unas radiografías para descartar una lesión cervical, lo cual, como se explicó líneas arriba, fue por lo que fui intervenida quirúrgicamente. Me pusieron dos vértebras falsas, fijadas con una placa de titanio y cuatro tornillos.

Además de ello, también sufrí una caída por las migrañas y por la falta de equilibrio derivada de la operación de cervicales, por lo que, como se señaló, también he sido intervenida dos veces del pie izquierdo, y una en la rodilla derecha.

Así, he estado de incapacidad desde mediados del mes de junio de 2009. Los primeros cuarenta y cinco días recibí mi salario completo; los siguientes, la mitad del sueldo, y de noviembre a la fecha no percibo remuneración alguna.

El 13 de mayo de 2009 el licenciado Cepeda nos mandó llamar a todos los abogados para que buscáramos un expediente perdido de la controversia constitucional 118/2008. Por comentarios e indirectas, dio a entender que yo había sustraído el expediente, aún cuando tal documento no estaba bajo mi resguardo. Personal del área de Intendencia vino a revisar mi oficina incluyendo el techo, confirmando que el expediente no se encontraba y aún así, el 14 de mayo, el licenciado Cepeda me comunicó que se mandaría a el área de Contraloría un acta circunstanciada de hechos relativa a la supuesta pérdida del expediente, el cual curiosamente estaba bajo la responsabilidad de un compañero de trabajo de quien sufrí hostigamiento sexual.

Dos semanas después intenté solucionar todo este asunto conversando con el licenciado pero el insistió en gritarme que yo había cometido un grave error al desafiar a su equipo, por lo que yo ya no tenía cabida en este lugar, hizo uso de su condición de mi superior jerárquico y específicamente expresó que “ultimadamente él era sobrino del Presidente de la Corte”, haciendo alarde de su posición político-familiar que lo vincula con el Ministro Guillermo Ibero Ortiz Mayagoitia, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, amenazando con perjudicar mi carrera judicial. Acto seguido, me corrió de su oficina y salí llorando.

Fiel a su promesa de demostrarme que yo no tenía ninguna cabida en su área, como en otras ocasiones, cambió mis labores, dejando de lado el nombramiento de Asesora con el que cuento, ya que eran labores secretariales las que me encomendaba, y el 18 de junio pasado, me comunicó mi trasladó al área de Biblioteca y Archivo, dejando en mi lugar a una abogada sin experiencia.

El 22 de septiembre presenté una denuncia penal en contra del licenciado Cepeda ante la Procuraduría General de la República, específicamente en la Fiscalía Especial para Delitos de Violencia contra Mujeres y Trata de Personas (FEVIMTRA). La denuncia en FEVIMTRA es por abuso de poder, ya que pese a que existe la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia como violencia laboral (LGAMVLV) en el país, la FEVIMTRA señaló que la violencia laboral, no es un delito establecido en el código penal y, por lo tanto, no pueden procesar a mi agresor.

Además el 09 de noviembre presenté mi queja ante la Comisión de Equidad y Género de la Corte, sin embargo, hasta la fecha no me ha llegado la notificación de admisión del recurso y lo que es peor, me tuve que enterar por el periódico El Universal que la habían prejuzgado y desestimado porque yo “tenía fama de utilizar faldas muy cortas, vestimenta escotada y ropa llamativa”, lo cual es mentira, ya que no uso minifaldas, y de que hecho el último año he tenido que utilizar ropa de embarazada por los once kilos de peso que subí debido a las pastillas para controlarme la migraña y los nervios. Y de cualquier forma, aunque me hubiese vestido de aquella forma como mal señalaron en el periódico, el hecho de desestimar mi queja ante la Comisión por los motivos señalados, es un claro ejemplo de discriminación.

Por años fui torturada sicológicamente y mis agresores me presionaban constantemente para que renunciara a mi trabajo pero resistí por mucho tiempo debido a que soy una madre soltera y tenía que velar por el futuro de mi hijo, sin embargo, esta situación trajo consigo severas consecuencias físicas en mi persona, ha destruido mi carrera profesional y por ende ha perjudicado mi situación económica incluyendo el estado emocional de mi hijo de 4 años y familiares.

Todas estas conductas me provocan una enorme indignación e impotencia, la vil actitud del Licenciado Cepeda, el ejercicio abusivo de un poder y el tráfico de influencias que arrastran a una subordinada a sumirse en depresiones o desequilibrios físicos debiera ser conocido y condenado por las autoridades.

A la fecha sigo tomando diversos antidepresivos, ansiolíticos, pastillas para dormir, los cuales ya ni siquiera me son cubiertos por mi seguro de gastos médicos mayores, “por tratarse de medicamentos para trastornos psicológicos”. Soy madre soltera y mis padecimientos psíquicos afectaron también psicológicamente a mi hijo de cuatro años de edad, al igual que a mis padres.

Y aunque mi caso ha sido ignorado por la justicia debido a que mis hostigadores son parientes y amigos de altos funcionarios de la Suprema Corte de Justicia, yo no me doy por vencida y doy a conocer mi verdad para que sirva de ejemplo y guía para quienes se interesen y en especial para aquellas mujeres que han vivido algo similar y aún no se atreven a denunciarlo.

Así pues, durante un año he sido torturada psicológicamente, con severas consecuencias de salud, para orillarme a renunciar a mi trabajo. ¿Dónde está el Estado de derecho en el que supuestamente vivimos los mexicanos? ¿Dónde está la obligatoriedad de respetar los tratados internacionales de derechos humanos, en especial de la mujer, firmados y ratificados por el Estado Mexicano? ¿Mi caso quedará impune sólo porque mis hostigadores son parientes y amigos de altos funcionarios de la Suprema Corte de Justicia?"




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