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martes, 5 de enero de 2010

Los mexicanos quieren ser ricos - Leo Zuckermann


En un estudio sobre la socialización de los estudiantes de medicina de la Universidad de Columbia, el sociólogo estadunidense Robert K. Merton encontró que los individuos tienden a compararse con un grupo de referencia al que no pertenecen. Aspiran a ser como ellos y los emulan. En la práctica, se convierten en su modelo.



Los humanos nos pasamos la vida tratando de encontrar esos modelos de conducta. En las librerías hay estantes llenos de textos que prometen develar el “secreto del éxito” de una persona o empresa. En la academia nos encontramos múltiples trabajos para convencernos sobre las virtudes del modelo de un país. “En este ensayo argumento que el éxito de Botswana puede ser explicado por el desarrollo histórico de sus instituciones que está relacionado con la trayectoria de los estados de Tswana en los últimos 200 años”, escribe James A. Robinson en una investigación titulada Botswana como un modelo de país exitoso. El autor, como suele suceder, termina invitando a otros países africanos a seguir el modelo botswanes.


En América Latina hemos escuchado hasta el cansancio del exitosísimo modelo español. La primera vez que visité ese país en 1983 me pareció un país menos desarrollado que México. Desde entonces, cada vez que he regresado, me da más envidia. España ya es una potencia europea. ¿Cómo le hicieron para desarrollarse tan rápidamente? En un foro reciente en la ciudad de México volvió a surgir este tema que francamente nos obsesiona a los latinoamericanos. Carlos Solchiaga contestó que no había soluciones mágicas: “ahí afuera, en el mundo, están los modelos de lo que un país quiere ser”. El ex ministro de Economía y Hacienda durante el gobierno de Felipe González reveló que cuando los socialistas españoles llegaron al poder tenían muy claro que debían entregar buenos resultados a la ciudadanía o, de lo contrario, los echarían del poder. Reflexionaron. No querían implantar un socialismo al estilo cubano o de las naciones de Europa del Este. Solchiaga afirmó: “nosotros queríamos parecernos a Francia y Alemania; así de sencillo”. Querían parecerse a un país con una economía de mercado y una agenda de justicia social en temas como desempleo, salud, educación y derechos de las minorías.
En América Latina hay otros países que despiertan interés por su éxito: Chile y más recientemente Brasil. En fechas recientes también se escucha de China como un posible modelo a seguir. No falta quien, desde la izquierda, proponga el modelo chavista de Venezuela o el trasnochado que siga defendiendo a la Cuba castrista.

Nadie, que yo sepa, habla de México como un modelo a seguir en la actualidad. Sin embargo, en este país lo que más polémica ha causado a lo largo de la historia es el modelo de su vecino del norte. Hablar de Estados Unidos como un ejemplo a emular despierta muchas pasiones.

¿A qué país nos gustaría parecernos y por qué? Esto fue lo que preguntó nexos en una encuesta levantada por Consulta Mitofsky. Los resultados son muy interesantes y se reportan en este número. Yo quisiera destacar cuatro puntos:

1. Sólo el 56% de los mexicanos responde de manera espontánea algún país al que le gustaría que se pareciera México. El 44% restante contesta no saber o ninguno. La encuesta no permite saber por qué se rehúsa este grupo a responder. Es posible que esta gente esté satisfecha con México tal y como está. Pero también es posible que no tenga información suficiente para dar una respuesta de a qué país le gustaría que se pareciera México por su gobierno, leyes, economía y forma de vida, tal y como se fraseó la pregunta.

2. Estados Unidos es el país favorito de todos aquellos que contestaron de manera espontánea. Al 55% de esta población les gustaría que México se pareciera a su vecino del norte. La razón fundamental es por la economía estadunidense. Es lo que más atrae de este modelo de país. Hay, en este sentido, una aspiración de ser igual de ricos que los vecinos del norte, lo cual no debe sorprendernos: se trata de un anhelo tan humano como legítimo. En este sentido, es hora de desterrar aquella vieja idea de que los mexicanos ven con buenos ojos a la pobreza. Aquella filosofía cursi de Pepe el Toro, de las películas de Ismael Rodríguez, donde los pobres eran buenos, humildes y alegres mientras que los ricos todo lo contrario.


3. Estados Unidos también es el país más rechazado por los mexicanos. Del 56% que contestó espontáneamente, el 31% respondió que no le gustaría ser como el vecino del norte. Se trata de la vieja historia de México con respecto a Estados Unidos: de amor y de odio. Pro yanquismo y antiyanquismo que conviven en una misma sociedad. ¿Y por qué se rechaza a Estados Unidos? Por su racismo y maltrato a los migrantes. Es lógico porque, si bien son exitosos desde el punto de vista económico, los estadunidenses siguen siendo racistas, a pesar de haber elegido a un presidente de raza negra, y maltratando a los migrantes, sobre todo a los mexicanos, incluso despotricando en contra de ellos de manera cotidiana en las pantallas de la televisión.


4. Resulta curioso que, de los responden de manera espontánea, el segundo país que los mexicanos contestan que les gustaría parecerse es China, un país que ha tenido un enorme éxito económico al implantar una de las economías de mercado más abiertas del mundo, pero donde, en el ámbito político, prevalece un régimen comunista que viola los derechos humanos. Hace poco, de hecho, el líder del sindicato de telefonistas, ahora diputado federal, le preguntó al secretario del Trabajo por qué México no imitaba el modelo chino. Ingeniosamente el ministro le contestó que esto era imposible porque, entre otras cosas, en China no había sindicatos. Sin duda resulta atractivo imitar un éxito económico pero no a costa de vivir bajo el yugo de un régimen comunista. Por cierto, es interesante la respuesta de por qué gusta tanto China a un grupo de mexicanos: “porque tienen tecnología”. ¿Tecnología los chinos? Por el contrario, es el país más copión del mundo, donde se produce la mayor cantidad de productos piratas.

La encuesta de nexos ofrece muchos más resultados interesantes. Al leerla me quedo, sin embargo, con una impresión positiva. Que, a final del día, lo que los mexicanos quieren es parecerse a un país exitoso en lo económico. Quieren, igual que los estadunidenses, chinos, canadienses, españoles, botswaneses y hasta los cubanos, ser ricos. Y ese es el principal mensaje para la clase política mexicana: que nadie está peleado con el progreso económico.
Leo Zuckermann. Politólogo. Profesor afiliado del CIDE. Columnista del periódico Excélsior.

Artículo publicado en la revista Nexos: http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=72937

sábado, 2 de enero de 2010

ENTRE RECOMPENSAS Y ESPEJITOS


martes 15 de diciembre de 2009


ENTRE RECOMPENSAS Y ESPEJITOS
Francisco Cuevas

La economía nacional sigue en picada. En caída libre...

Los escenarios del país se tornan cada vez mas difíciles y complejos mientras que funcionarios públicos y políticos afines a la actual administración federal lanzan loas sobre los efímeros y raquíticos resultados obtenidos. La caída del siete por ciento en el Producto Interno Bruto ( PIB ), los 500 mil empleos perdidos, el crecimiento impresionante del subempleo y de la informalidad junto con la reducción en la calificación del grado de inversión de dos de las tres firmas mas importantes del mundo, no han sido suficientes para reconsiderar los errores de la política económica seguida en los tres años del Gobierno del Presidente Felipe Calderón.


Todo indica que la realidad que vivimos la inmensa mayoría de los ciudadanos es inexacta. Números, cifras, estadísticas y cuentas sobre la marcha del país simplemente mienten o son inexactas. La verdad se transforma en la mentira del hoy matizada en la nación del mañana mientras que la terquedad sigue premiando y recompensando la ineptitud, la pésima administración financiera, la incapacidad política.


Los hechos cotidianos desmienten la mejor expectativa financiera. Se aplaude hasta la saciedad el pobre logro de haber generado 50 mil empleos durante el mes de octubre pero no se señala que se han perdido 500 mil fuentes de trabajo a lo largo del presente año y que se acumula un déficit en 36 meses de poco mas de un millón y medio de personas sin trabajo y sin sustento monetario.


Se premia por la excelente dirección a la estupenda conducción del Secretario de Hacienda, Agustín Cartens con el control del Banco de México por los próximos seis años pero no se cuestiona el miserable crecimiento de la economía en los últimos tres años. Se habla del mañana, del futuro, del horizonte de prosperidad y bonanza que nos espera... pasado mañana.


Mientras tanto, expertos, economistas prestigigiados y firmas de inversión especializadas en finanzas calculan un agrio y magro tres por ciento de crecimiento económico anualizado para los siguientes tres años. Continuamos creyendo que la leyenda de los "espejitos" son el oro y la plata que nos llevarán irremediablemente al país del primer mundo, a la nación desarrollada y progresista que todos queremos.

El llamado "oro negro", el petróleo y sus cuantiosos recursos monetarios que evitó en sus momentos una inmensa crisis social y política, se acabará mucho antes de que la primera refinería comience a operar y procesar el crudo. Una decisión política a todas luces errónea.

Seguimos en picada libre. Otra vez se nos agotó el tiempo político para realizar la Reforma Tributaria que tanto se requiere. Se aplazan temas urgentes como el de la apertura del sector energético o la reforma laboral en aras de continuar con el engaño nacional de que el petróleo seguirá aportando los recursos monetarios y el dinero necesarios para salir, una vez mas, del "bache" que nos embarga.


Una vez más se aplaza del debate y la discusión de fondo sobre una nueva visión del Estado Mexicano, sobre la discusión fundamental de una política económica que está obsoleta y que demostró a lo largo de los últimos tres decenios su inoperancia total.


Otra vez, se apela a la quimera de que en el próximo sexenio y con el nuevo mesías presidencial, la situación monetaria cambiará por arte de magia, por alquimia, por milagro.


En los últimos diez años la economía creció a una tasa promedio anual del dos por ciento mientras que la población lo hacia en niveles de 1.8 por ciento y, las necesidades de desarrollo, bienestar y progreso nos exigían, cuando menos un cuatro por ciento. Si estas cifras no reflejan la contundencia y la gravedad de la caída libre en la economía, entonces estamos inmersos en una locura colectiva, en el marasmo y en la ciega ilusión económica de que mañana estaremos mejor que hoy.
 
Publicado en el Blog: CUENTAS SIN CUENTOS: http://cuentassincuentos.blogspot.com/
 

domingo, 6 de diciembre de 2009

Sociedad y poder


Teletón, negocio de Televisa

Al menos de cinco maneras, Televisa hace negocio con el Teletón.

1. Evasión fiscal. Las aportaciones que entrega la gente que contribuye de manera individual con el Teletón, son deducibles de impuestos. Pero si usted o yo entregamos algunos pesos para esa causa, seguramente no nos expedirán un recibo fiscal. Las empresas que contribuyen con el Teletón posiblemente si requieren un comprobante que les permitirá deducir esa aportación de sus impuestos. Es decir, cada peso que un empresario entrega al Teletón es un peso que deja de recibir el Estado mexicano.
Habrá quienes consideren que ese dinero tiene mejor destino para una causa altruista que en manos de nuestros gobernantes. Pero las carencias fiscales que padece el país tendrían un paliativo nada desdeñable si los consorcios, que suelen deducir impuestos gracias a exenciones como las que les permite hacer el Teletón, pagaran sus impuestos cabalmente y sin subterfugios.
De la recaudación que cada año hace el Teletón, la mayor parte no proviene de empresas sino de pequeñas contribuciones realizadas por ciudadanos a título personal. Esas aportaciones manifiestan un generoso compromiso con causas sociales. Pero es altamente posible que Televisa las aproveche para eludir obligaciones fiscales. Se ha dicho que alrededor del 70% de las aportaciones salen del bolsillo de ciudadanos de a pie. Si consideramos que el año pasado el Teletón recaudó 443 millones de pesos, podemos estimar que los organizadores de esa campaña no expidieron recibos fiscales por aproximadamente 310 millones de pesos. Al invertir tal cantidad en centros de rehabilitación y otras obras sociales, Televisa pudo deducir de su contabilidad ese monto.
Los reiterados señalamientos de evasión fiscal que se le han formulado a Televisa acerca del Teletón, nunca han sido fehacientemente aclarados.

2. Venta de publicidad. Durante los dos días del Teletón, los canales de Televisa se encadenan para transmitir una programación especial. La expectación que desde meses antes se infunde en el público, la presencia de artistas y personajes que acuden a participar en ese evento, así como la imposibilidad de sintonizar otra programación en los canales de televisión abierta de ese consorcio, llevan a decenas de millones de telespectadores a presenciar al menos algunos segmentos del Teletón. En el transcurso de esas horas la publicidad que se difunde en dichos canales, de esa manera encadenados y promocionados, es más costosa que en épocas regulares. Televisa gana más en la venta de anuncios en esos días.

3. Perfil público. Todas las empresas que respaldan el Teletón, pero Televisa antes que ninguna otra, construyen una fama pública de nobleza, desprendimiento y compromiso al promover y organizar ese evento. Esos valores, Televisa no los pone en práctica cuando definen la programación que difunde en los canales que tiene concesionados. Pero se vale del Teletón para prestigiarse ante la sociedad.

4. Centralidad política. El Teletón le ofrece a Televisa una extraordinaria oportunidad para afianzar su papel como eje de una buena parte de la vida pública mexicana y para exigir la presencia y el acatamiento de otros actores políticos. Gobernadores, legisladores, funcionarios públicos y desde luego el presidente de la República, suelen acudir sin chistar (de hecho, la mayor parte de ellos van radiantes a recibir la bendición mediática) a ese evento de Televisa. Allí, el consorcio comunicacional ejerce vetos pero sobre todo publicita a sus favoritos. Los minutos que reciben en pantalla, son sintomáticos de la complacencia que suscitan en Televisa los personajes públicos con mayores ambiciones políticas.

5. Ideología conservadora. La atención a la salud y especialmente a los grupos más vulnerables tiene que ser responsabilidad del Estado. La sociedad no puede reemplazar a la acción estatal en el cumplimiento de esas tareas. El Teletón se contrapone con el desarrollo de políticas públicas en ese campo y, como hemos visto, priva al Estado de ingresos fiscales significativos.
La solidaridad y la caridad son actitudes siempre plausibles. Pero cuando sirven de coartada pública a un consorcio como Televisa, tan comprobadamente equidistante de esas conductas, los fines aparentes del Teletón se pervierten y resultan sospechosos. Pocas empresas, como Televisa, se encuentran empeñadas actualmente en minar y desacreditar a la institucionalidad estatal. El Teletón es parte de ese eslabón ideológico, pero desde luego también con afanes políticos. En el Teletón, más que altruismo hay utilitarismo. Allí se comprueba de qué manera los caminos más aviesos están empedrados de buenas intenciones.


Publicado en eje central
Escrito por Raúl Trejo Delarbre
Diciembre 4, 2009 a 4:14 am

lunes, 30 de noviembre de 2009

El país no puede írsenos de las manos

ANÁLISIS A FONDO: EL PAÍS NO PUEDE ÍRSENOS DE LAS MANOS

FRANCISCO GÓMEZ MAZA
29 de Noviembre 2009

· Reformas estructurales de fondo, sí, pero para beneficio del pueblo
· Y administrar la res pública como mandatario, no como mandante


Lo que entiendo del llamado de Felipe Calderón Hinojosa, presidente de la República Mexicana, es que tenemos la necesidad de refundar el Estado, porque el modelo neoliberal ya no da más que para seguir hundiéndonos en el fango de corrupción y la impunidad; en el pantano de la agudización de la profunda brecha entre quienes lo tienen todo y los que no tienen más que su fuerza de trabajo, o muy mal pagada o totalmente desempleada porque el modelo político y económico no sirve ya para hacer de este país una potencia en la que los ricos sean menos ricos y los pobres menos pobres. Este tendría que ser el objetivo del presidente. Lo que le advertía yo ayer en el sentido de dar un golpe de timón con el fin de que, por lo menos, no vayamos a caer en la dramática situación de Dubai. La producción de bienes y servicios no levanta y, por consiguiente, el desempleo entre los mexicanos ha llegado a niveles alarmantes, y no lo digo yo, sino el propio Instituto de Geografía, Estadística e Informática, institución encargada ex profeso para medir el comportamiento de las variables económicas y políticas del entramado social de este país.
Tres años han trascurrido ya desde que Calderón ganó por medio voto la Presidencia de la República, si nos atenemos a los resultados que dio a conocer el Instituto Federal Electoral y avaló el Tribunal Electoral de Poder Judicial de la Federación. No cuestiono la legalidad del Presidente, pero debo reconocer que no ha legitimado su estancia en la casa presidencial, porque, como todos los observadores y analistas profesionales lo afirman, los resultados de la mitad del mandato no son halagadores, ni en lo político, ni en lo económico ni en materia de seguridad pública. El mismo Calderón, presumo, está consciente de ello, y por ello, presumo también, llamó a todas las fuerzas políticas, integrantes de la sociedad y miembros del gabinete a no perderse en debates estériles en la aprobación de reformas estructurales de fondo. Aunque hay que aclarar, definir, puntualizar de que reformas estructurales de fondo se trata, porque lo que el país necesita es una economía que dé oportunidades de mejor calidad de vida para todos, sobre todo para quienes no tienen nada y no sólo privilegie la concentración del ingreso, de los medios de producción y del capital, en muy pocas manos.
Bien que Calderón diga que, "mientras nos perdamos una y otra vez en debates estériles, en críticas sin propuestas, en prejuicios y en tabúes, otros países nos seguirán rebasando. Le faltó reconocer en su mensaje de ayer ante la opinión pública que los análisis de la realidad, los cuestionamientos a las políticas públicas, no son estériles, ni sin propuestas, ni prejuiciosas, ni son tabúes, sino reconocimientos de que la res pública no camina para adelante, sino que vamos de retroceso en retroceso, tanto en lo económico – este año de 2009 experimentaremos la caída más estrepitosa de la historia mexicana: alrededor, conservadoramente, de un 8 por ciento bajo cero -; con un desempleo galopante cuyas cifras ni si quiera vale la pena repetir porque están ya en todos los medios; con una enorme cantidad de muertos que puede muy bien llegar a 15 mil, como si estuviéramos en una de esas guerras que no ha mucho organizaba el gobierno de los Estados Unidos, como la invasión de Irak; la política está podrida, tanto al interior de los partidos como en el entramado electoral; la corrupción está en su punto y ejemplos de esto sobran – el caso más reciente es la denuncia de una cadena de corrupción en el mismísimo corazón de la empresa de “calidad mundial”, la Comisión Federal de Electricidad – y las instituciones no funcionan como se los manda la Constitución Política del Estado.
El presidente Calderón presentó su balance y un análisis de sus primeros tres años de gobierno y solicitó a todos - gobernadores, legisladores, dirigentes de partido y titulares de órganos autónomos- debatir, analizar y en su caso apoyar reformas "que a veces ni siquiera nos permitimos discutir a fondo" en nuestro país. Pero tienen que ser reformas no en el sentido de la Revolución Silenciosa propuesta ya hace años por el Fondo Monetario Internacional, que privilegian sólo a quienes detentan los grandes medios de producción, sino reformas que hagan de este país de la desigualdad una estructura horizontal en la que los gobernantes manden obedeciendo al pueblo. Y los incrementos de impuestos realmente retornen en beneficios para los que menos tienen, que es lo que nunca ocurre en los modelos fondomonetaristas, librecambistas, manchesterianos a ultranza, neoliberales, en una palabra. Bien que el gobierno recaude recursos para hacer frente a las necesidades del país, pero mal que en el camino los recursos vayan quedando en muy pocas bolsas y al pueblo sólo le lleguen migajas. Un ejemplo: el gobierno de la ciudad de México está parando un enorme árbol de Navidad, suntuoso, lujurioso, que costará una millonada, sin reparar que alrededor de ese árbol hay cientos de miles de menesterosos que lo único que tienen es hambre y que por ello se lanzan a pedir una limosna, a echarle agua jabonosa y sucia a los parabrisas de los automóviles dizque para limpiarlos, y haya familias enteras, millones de ellas, que no tienen con qué alimentarse, con que curarse enfermedades curables, con que vestir su desnudez y si esto se ve en las grandes ciudades como, en este caso, la ciudad de México, hay regiones del país en donde la pobreza extrema no se ve porque los gobernadores la esconden.
El Presidente reconoció la responsabilidad de "muchos legisladores" que aprobaron un paquete financiero que le permite al país enfrentar los principales problemas del próximo año, pero pidió ir más allá. Y qué es ir más allá. En este caso, el fiscal, ir más allá consiste en que las autoridades de la hacienda pública imaginen mecanismos no sólo para cobrarles sus impuestos a los contribuyentes cautivos, sino en ampliar la base gravable: ir a cobrarle a quienes nunca pagan, a los que están utilizando mano de obra desempleada para recuperarse de sus pérdidas mediante la economía informal, y cobrarle a las grandes empresas que evaden o eluden sus obligaciones con el fisco y que le deben a éste miles de millones de pesos. Con ello es suficiente. Que el gobierno, las instituciones dedicadas a la rectoría de la economía y las finanzas, imaginen mecanismos para aumentar el número de contribuyentes, que los que no pagan son legión y que no les hinque el diente a los que están cautivos. Esa es la reforma fiscal que pide pensar el señor Calderón. Y que el gobierno no despilfarre, como despilfarró las pingües ganancias petroleras del pasado reciente, cuando los precios de un barril de petróleo rebasaron con creces los cien dólares y más. El señor Andrés Manuel López Obrador, en su campaña a la Presidencia, irritó a la derecha cuando mandó al diablo a las instituciones. Hay que reconocer que el señor López Obrador tenía razón. Hay que mandar al diablo a las instituciones y convertirlas en instituciones que funcionen, que se apeguen a sus leyes orgánicas, que destierren la corrupción y la impunidad y que, de veras, sean instrumentos de buen gobierno, de un gobierno que mande obedeciendo, que privilegie la creación de oportunidades para los que no son los dueños de los grandes medios de producción, sino sólo fuerza de trabajo mal pagada y por tanto mal comida, mal vestida, mal vivida. Tiene razón Calderón cuando ha pedido retomar las propuestas y revisar los pendientes para que el país no se le vaya de las manos, porque a él no se le fue, pero a millones de mexicanos, no lo podemos tapar con un dedo, se les fue la oportunidad de vivir menos mal.


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sábado, 21 de noviembre de 2009

¿HABRÍA OTRA MANERA DE AFRONTAR LA CRISIS?

¿Habría otra manera de afrontar la crisis? Saquemos de apuros a los pobres, no sólo a los bancos y empresas!

Minouche Shafik

En todas las crisis económicas, los pobres son quienes más sufren. Tanto las personas como los países pobres son los más vulnerables y quienes carecen de los ahorros y las instituciones que podrían ayudarlos en los momentos difíciles. En crisis anteriores, nuestras energías se centraron demasiado tarde en las consecuencias adversas que tuvieron para los pobres.

¿Seremos capaces de actuar de otro modo en esta ocasión?

A diferencia de la crisis sufrida en Asia oriental, el deterioro de la situación económica actual empezó en los países ricos, aunque ya ha alcanzado a los principales mercados emergentes. Los efectos en países de bajos ingresos se está notando, y no especialmente en los mercados financieros, sino en la volatilidad de los precios de las materias primas y en la caída de los volúmenes de exportación y de las remesas. Según informaciones de las oficinas del Ministerio Británico para el Desarrollo Internacional (en Etiopía, Bangladesh, la India y Pakistán), en algunos casos, las familias más desfavorecidas están sacando a los niños del colegio para ahorrar y están comiendo cantidades menores (sobre todo las mujeres y las niñas) o alimentos de peor calidad, por lo que preocupa la aparición de problemas de desnutrición. Se calcula que la crisis económica ha causado ya que cien millones de personas vuelvan a una situación de pobreza.

Conviene recordar todo lo aprendido durante las crisis anteriores. En la recesión de los años ochenta, muchos países en vías de desarrollo se embarcaron en programas de ajustes estructurales. Si bien las reformas económicas eran a menudo necesarias, pronto se hicieron visibles sus efectos negativos y surgieron problemas políticos en muchos países, así como dificultades para las instituciones financieras internacionales. Luego surgieron los llamamientos a favor de "ajustes de rostro humano" y en muchos países se crearon instrumentos como los fondos sociales, destinados a amortiguar los efectos negativos a través del desarrollo de colectivos, la formación profesional y la microfinanciación. Aunque muchos de estos fondos sociales resultaron bastante eficaces, su establecimiento resultó a menudo demasiado lento. Además, fracasaron como medidas anticíclicas a la hora de ayudar a los más pobres a afrontar el ajuste económico.

Para los países en vías de desarrollo, esta crisis comenzó con el pico en los precios de los alimentos experimentado a principios de 2008. Curiosamente, volvieron a surgir llamamientos a favor de la creación de nuevas instituciones. La reacción internacional se centró en un conjunto de medidas a corto plazo (envíos de alimentos, protección social, subvenciones para insumos, etc.) y más a largo plazo (inversiones en investigación, infraestructura). Pero a los pocos meses de acordar estas medidas, los precios de los alimentos empezaron a caer, mientras que los de la energía se disparaban. Nuevamente se empezaron a buscar formas de aliviar estos efectos adversos. Y cuando empezó a tomar impulso la reacción internacional, los precios del petróleo perdieron dos tercios de su valor.

¿Qué podríamos aprender de estas experiencias?

En primer lugar, que la globalización trae consigo conmociones de este tipo por naturaleza. Estas convulsiones podrán suceder en los precios de los alimentos o del combustible, en forma de restricciones al crédito o en corrimientos hacia activos de mayor calidad crediticia, pero lo que es seguro es que vendrán.

En segundo lugar, los intentos de coordinar una respuesta a medida para proteger a los más vulnerables irán casi siempre a la zaga de la necesidad. Este hecho resulta inevitable si tenemos en cuenta el largo periodo de gestación que se precisa para la creación de nuevas instituciones.

En tercer lugar, los mejores mecanismos son aquellos que procuran protección frente a cualquier convulsión y que se valen de instituciones y programas ya existentes para mantener a los más vulnerables por encima de un umbral mínimo.

Varios países cuentan con sistemas formales de protección social que varían desde los razonablemente buenos (Brasil, Ghana, la India, Bangladesh, Indonesia, Vietnam) hasta los que aún se están creando (Kenia, Sierra Leona, Camboya), pasando por los que sufren ciertas limitaciones (Uganda, Zambia, Etiopía, Pakistán, Asia Central, Caribe, Irak); pero en muchos otros países no existen sistemas formales y las familias pobres dependen de mecanismos informales como las remesas (Pakistán, China) o del recurso a ahorros modestos (China), a prestamistas (Bangladesh) o a bienes como el ganado (Tanzania) para hacer frente a la situación. Como ejemplo de programa de protección social con un buen diseño tenemos el Programa de Protección de la Producción de Etiopía, que procura transferencias de alimentos y dinero en metálico para más de siete millones de personas. Con 13 libras (18 dólares) mensuales se financian transferencias de dinero en metálico para mantener a toda una familia. La inmensa mayoría de los hogares (84%) destina parte o todo este dinero a comprar alimentos de primera necesidad, gracias a lo cual se garantizan mejores resultados en salud y nutrición y se evita que las familias se vean obligadas a vender bienes productivos para comprar alimentos. Más de una cuarta parte de los beneficiados (28%) destina también parte de estos fondos a mantener a los niños escolarizados. El dinero en metálico se emplea también en saldar deudas por asistencia médica y en facilitar la acumulación de bienes para muchas familias, especialmente la adquisición de ganado. El programa demostró su efectividad el pasado año, durante el cual protegió a muchas familias ante los altos precios de los alimentos y ante la sequía, e hizo posible que el Gobierno y los donantes usaran un programa ya existente para ampliar la duración de la asistencia.

El Ministerio Británico para el Desarrollo Internacional no ve los fondos destinados a la protección social como programas de bienestar social, aunque para algunos hogares estos fondos pudieran ejercer esta función. El auténtico beneficio que ofrece la protección social consiste en la salvaguarda de otras inversiones realizadas para el desarrollo (Ravallion, 2008). Existen pruebas convincentes de que las convulsiones económicas en los países pobres provocan un aumento en la mortalidad infantil, un descenso en la tasa de escolarización y una caída en los niveles de nutrición (Ferreira y Schady, 2008). Una desnutrición grave en la primera infancia suele ocasionar problemas en el desarrollo físico y déficits en el desarrollo intelectual, los cuales reducen, a su vez, las oportunidades de los individuos y causan pérdidas de ingresos importantes durante toda la vida (Alderman et al, 2006; Behrman et al, 2004). Gracias a los avances tecnológicos recientes, el precio de evitar dicha desnutrición puede ser muy reducido -como observaba Josette Sheeran en su colaboración del 8 de enero en Ideas4development.

En los próximos meses, más países pobres deberían instituir programas de protección social para que esta crisis económica no provoque una pobreza que persista durante generaciones y que socave el progreso logrado recientemente, sobre todo en educación. Cuando la crisis del tequila se desató en México en 1994, provocó el diseño del famoso programa PROGRESA que resultó en el establecimiento por primera vez de una red asistencial efectiva para los pobres del país. Más naciones deberían seguir sus pasos, y también deberían ser más los donantes que asignaran fondos a la protección social. Robert Zoellick ha hecho un llamamiento a Estados Unidos para que entregue el 0,7% de su paquete de incentivos a un fondo de vulnerabilidad para países en desarrollo -que no pueden permitirse un plan de incentivos fiscales- con el fin de ayudarlos a hacer frente a las consecuencias de las crisis ("A Stimulus Package for the World", New York Times, 22 de enero de 2009). Lo ideal sería que creáramos un mecanismo de financiación compartida para demostrar al mundo que, además de la coordinación internacional de las políticas públicas para la salvaguarda de los sistemas financieros del mundo, vamos a colaborar para proteger a los más pobres de las convulsiones que la globalización provoca necesariamente. De lo contrario, nos arriesgamos a perder consenso internacional acerca de la globalización y a restar valor a las inversiones pasadas y futuras en desarrollo.

martes, 3 de noviembre de 2009

Supachai Panitchpakdi: Cómo solucionar el problema de las finanzas mundiales


La crisis financiera y económica mundial, y las maneras de salir de ella, ocuparon un lugar preponderante en los titulares de los periódicos y los debates de política pública este año. Las turbulencias financieras que comenzaron con el derrumbe del mercado de hipotecas de alto riesgo (sub-prime) de los Estados Unidos tiene una magnitud sin precedentes desde los años treinta. Sin embargo, algunos datos económicos positivos recientes procedentes de Asia y Europa han hecho renacer las esperanzas de un cambio de signo en la economía mundial, y han confirmado la acertada orientación de las políticas fiscales de muchos gobiernos que procuraron remolcar sus economías con medidas anticíclicas. Los paquetes de estímulo parecen estar dando resultados positivos, o por lo menos han impedido que la situación empeorara, pero naturalmente el estímulo inmediato necesario sólo calmará los síntomas de la crisis. Para abordar las causas más profundas se precisará un tipo diferente de medidas que apunten a la reforma del sistema de finanzas mundiales.

De hecho, parece haber consenso actualmente sobre la necesidad de reformar la arquitectura financiera mundial, e incluso ya se han adoptado algunas medidas pertinentes. Sin embargo, las propuestas y medidas adoptadas hasta la fecha se han limitado a retoques relativamente marginales, por ejemplo, dar mayor peso a los países en desarrollo en el Fondo Monetario Internacional, fortalecer la supervisión bancaria o incluso poner fin a los paraísos fiscales (sin ningún vínculo obvio con la actual crisis). Pero el debate público ha dedicado relativamente poca atención a los problemas sistémicos más amplios y a las reformas fundamentales de las finanzas mundiales. Sin embargo, estas serán necesarias y la UNCTAD, en su Informe sobre el comercio y desarrollo de 2009, presenta varias ideas al respecto que las autoridades podrían estudiar. Resumiré aquí algunas de las conclusiones del informe y remito a los lectores al sitio web de la UNCTAD para encontrar información complementaria.

Nueva reglamentación de las finanzas mundiales
Cada vez hay más acuerdo en que el modelo de finanzas mundiales desreguladas ha fracasado. Este modelo, que se basa en la creencia mítica de que "el mercado sabe más", no tomó en cuenta que los especuladores adoptan un comportamiento gregario y que los mercados no siempre evalúan correctamente el riesgo. Y esta crisis mundial es solo la última de una serie de crisis que demuestran dolorosamente que los mercados pueden fracasar.

Además, el modelo de escasa reglamentación no estima suficientemente la posibilidad del arbitraje regulador por el que los bancos sencillamente transfieren activos de gran riesgo a instituciones no bancarias menos reglamentadas, creando un verdadero "sistema bancario paralelo". En su apogeo, el sistema bancario paralelo de los Estados Unidos tenía activos por un valor aproximado de 16 billones de dólares, unos 4 billones más que los bancos de depósitos regulados. Mientras la regulación se centraba en los bancos, fue el hundimiento del sistema bancario paralelo lo que desencadenó la crisis.

Como respuesta a la crisis, la UNCTAD propugna en su Informe sobre el comercio y el desarrollo de 2009 una mayor reglamentación de los mercados financieros, y de los instrumentos financieros complejos en particular. Una de las primeras tareas de las autoridades reguladoras debería ser eliminar los instrumentos financieros que solo aumentan el riesgo sin proporcionar ningún verdadero beneficio social.

Para evitar el arbitraje, tal reglamentación debería apuntar a la eliminación de la especulación financiera excesiva en todos los sectores. Las medidas que se limiten únicamente a establecer una reglamentación nacional para impedir la formación de burbujas inmobiliarias y la creación de instrumentos financieros arriesgados solo intensificarían la especulación en otras esferas, como los mercados bursátiles o mercados de futuro de productos básicos, como observamos el año pasado.

Asimismo, la reglamentación no debería ser exclusiva de una sola región. Las entidades reguladoras de todo el mundo deberían comunicar y compartir información, fijar normas y evitar la "igualación hacia abajo" de la regulación financiera en sus intentos por atraer fondos de inversión. Sin embargo, sería un error imponer normas de regulación uniformes, ya que no hay un único sistema regulador que convenga a todos los países.

Una sistema cambiario multilateral

Otra forma de especulación que exige una respuesta amplia es la especulación con divisas. En los últimos 20 años, unas políticas nacionales cortas de miras y un sistema financiero internacional no regulado hicieron que los inversores financieros se sintiesen atraídos por las oportunidades a corto plazo ofrecidas por políticas monetarias diferentes en los distintos países. En el marco de las llamadas "operaciones de acarreo", se tomaron en préstamo miles de millones de dólares en países con bajas tasas de interés y se invirtieron en países con tasas de interés altas, lo que generó enormes ganancias a corto plazo para inversores e infló artificialmente el valor de las monedas de los países receptores del capital. Al desencadenarse la crisis financiera estalló la "burbuja" cambiaria basada en gran medida en fondos prestados.

Las secuelas de la especulación cambiaria a corto plazo han contribuido al hundimiento de los valores de algunas monedas nacionales al intensificarse la crisis económica mundial. De ahí que el daño económico de la crisis haya sido mucho más grave para algunos países. Por ejemplo, el valor de la corona islandesa disminuyó en un 51% (en relación con el dólar de los Estados Unidos) en el segundo semestre de 2008. Posteriormente, se produjo otra oleada de devaluaciones como efecto del desapalancamiento de las posiciones de los especuladores y de las turbulencias de todo el sector financiero mundial.

El primer paso para contener ese efecto desestabilizador consiste en eliminar la mayoría de los incentivos de la especulación cambiaria a corto plazo. Por consiguiente, la UNCTAD propone un nuevo sistema multilateral de gestión cambiaria en el que haya monedas rectoras vinculadas con monedas satélites, a nivel mundial o regional, de tal forma que los tipos de cambio reales efectivos se mantengan relativamente constantes. Los tipos de cambio nominales se ajustarían para reflejar las diferencias entre las tasas de inflación de los países que comercian entre sí. De ese modo, los tipos de cambio reales se mantendrían constantes, lo cual permitiría una competencia leal entre los productores de diferentes países y evitaría la especulación, potencialmente nociva.

De más está decir que se trata solo de sugerencias que habría que precisar y perfeccionar. Sin embargo, deberíamos velar por que ese debate acerca de las cuestiones sistémicas más amplias que están en juego realmente tenga lugar, y que la reforma no se malogre. No hay que olvidar que ya en el período posterior a la crisis asiática de 1997-1998 se publicaron varios informes con recomendaciones ambiciosas de reformas muy necesarias. Algunas de las reformas propuestas podrían haber ayudado a impedir esta crisis. Lamentablemente, con la recuperación de la economía mundial se pasaron por alto en su mayor parte. No repitamos el error.


Acerca del Autor: El Dr. Supachai Panitchpakdi inició su mandato de cuatro años como Secretario General de la UNCTAD el 1º de septiembre de 2005, tras su nombramiento por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Fue Director General de la Organización Mundial del Comercio y Viceprimer Ministro y Ministro de Comercio de Tailandia. El Dr. Supachai obturo un doctorado en Planificación y Desarrollo Económicos en la Universidad Erasmus de Róterdam.

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