martes, 3 de noviembre de 2009

Supachai Panitchpakdi: Cómo solucionar el problema de las finanzas mundiales


La crisis financiera y económica mundial, y las maneras de salir de ella, ocuparon un lugar preponderante en los titulares de los periódicos y los debates de política pública este año. Las turbulencias financieras que comenzaron con el derrumbe del mercado de hipotecas de alto riesgo (sub-prime) de los Estados Unidos tiene una magnitud sin precedentes desde los años treinta. Sin embargo, algunos datos económicos positivos recientes procedentes de Asia y Europa han hecho renacer las esperanzas de un cambio de signo en la economía mundial, y han confirmado la acertada orientación de las políticas fiscales de muchos gobiernos que procuraron remolcar sus economías con medidas anticíclicas. Los paquetes de estímulo parecen estar dando resultados positivos, o por lo menos han impedido que la situación empeorara, pero naturalmente el estímulo inmediato necesario sólo calmará los síntomas de la crisis. Para abordar las causas más profundas se precisará un tipo diferente de medidas que apunten a la reforma del sistema de finanzas mundiales.

De hecho, parece haber consenso actualmente sobre la necesidad de reformar la arquitectura financiera mundial, e incluso ya se han adoptado algunas medidas pertinentes. Sin embargo, las propuestas y medidas adoptadas hasta la fecha se han limitado a retoques relativamente marginales, por ejemplo, dar mayor peso a los países en desarrollo en el Fondo Monetario Internacional, fortalecer la supervisión bancaria o incluso poner fin a los paraísos fiscales (sin ningún vínculo obvio con la actual crisis). Pero el debate público ha dedicado relativamente poca atención a los problemas sistémicos más amplios y a las reformas fundamentales de las finanzas mundiales. Sin embargo, estas serán necesarias y la UNCTAD, en su Informe sobre el comercio y desarrollo de 2009, presenta varias ideas al respecto que las autoridades podrían estudiar. Resumiré aquí algunas de las conclusiones del informe y remito a los lectores al sitio web de la UNCTAD para encontrar información complementaria.

Nueva reglamentación de las finanzas mundiales
Cada vez hay más acuerdo en que el modelo de finanzas mundiales desreguladas ha fracasado. Este modelo, que se basa en la creencia mítica de que "el mercado sabe más", no tomó en cuenta que los especuladores adoptan un comportamiento gregario y que los mercados no siempre evalúan correctamente el riesgo. Y esta crisis mundial es solo la última de una serie de crisis que demuestran dolorosamente que los mercados pueden fracasar.

Además, el modelo de escasa reglamentación no estima suficientemente la posibilidad del arbitraje regulador por el que los bancos sencillamente transfieren activos de gran riesgo a instituciones no bancarias menos reglamentadas, creando un verdadero "sistema bancario paralelo". En su apogeo, el sistema bancario paralelo de los Estados Unidos tenía activos por un valor aproximado de 16 billones de dólares, unos 4 billones más que los bancos de depósitos regulados. Mientras la regulación se centraba en los bancos, fue el hundimiento del sistema bancario paralelo lo que desencadenó la crisis.

Como respuesta a la crisis, la UNCTAD propugna en su Informe sobre el comercio y el desarrollo de 2009 una mayor reglamentación de los mercados financieros, y de los instrumentos financieros complejos en particular. Una de las primeras tareas de las autoridades reguladoras debería ser eliminar los instrumentos financieros que solo aumentan el riesgo sin proporcionar ningún verdadero beneficio social.

Para evitar el arbitraje, tal reglamentación debería apuntar a la eliminación de la especulación financiera excesiva en todos los sectores. Las medidas que se limiten únicamente a establecer una reglamentación nacional para impedir la formación de burbujas inmobiliarias y la creación de instrumentos financieros arriesgados solo intensificarían la especulación en otras esferas, como los mercados bursátiles o mercados de futuro de productos básicos, como observamos el año pasado.

Asimismo, la reglamentación no debería ser exclusiva de una sola región. Las entidades reguladoras de todo el mundo deberían comunicar y compartir información, fijar normas y evitar la "igualación hacia abajo" de la regulación financiera en sus intentos por atraer fondos de inversión. Sin embargo, sería un error imponer normas de regulación uniformes, ya que no hay un único sistema regulador que convenga a todos los países.

Una sistema cambiario multilateral

Otra forma de especulación que exige una respuesta amplia es la especulación con divisas. En los últimos 20 años, unas políticas nacionales cortas de miras y un sistema financiero internacional no regulado hicieron que los inversores financieros se sintiesen atraídos por las oportunidades a corto plazo ofrecidas por políticas monetarias diferentes en los distintos países. En el marco de las llamadas "operaciones de acarreo", se tomaron en préstamo miles de millones de dólares en países con bajas tasas de interés y se invirtieron en países con tasas de interés altas, lo que generó enormes ganancias a corto plazo para inversores e infló artificialmente el valor de las monedas de los países receptores del capital. Al desencadenarse la crisis financiera estalló la "burbuja" cambiaria basada en gran medida en fondos prestados.

Las secuelas de la especulación cambiaria a corto plazo han contribuido al hundimiento de los valores de algunas monedas nacionales al intensificarse la crisis económica mundial. De ahí que el daño económico de la crisis haya sido mucho más grave para algunos países. Por ejemplo, el valor de la corona islandesa disminuyó en un 51% (en relación con el dólar de los Estados Unidos) en el segundo semestre de 2008. Posteriormente, se produjo otra oleada de devaluaciones como efecto del desapalancamiento de las posiciones de los especuladores y de las turbulencias de todo el sector financiero mundial.

El primer paso para contener ese efecto desestabilizador consiste en eliminar la mayoría de los incentivos de la especulación cambiaria a corto plazo. Por consiguiente, la UNCTAD propone un nuevo sistema multilateral de gestión cambiaria en el que haya monedas rectoras vinculadas con monedas satélites, a nivel mundial o regional, de tal forma que los tipos de cambio reales efectivos se mantengan relativamente constantes. Los tipos de cambio nominales se ajustarían para reflejar las diferencias entre las tasas de inflación de los países que comercian entre sí. De ese modo, los tipos de cambio reales se mantendrían constantes, lo cual permitiría una competencia leal entre los productores de diferentes países y evitaría la especulación, potencialmente nociva.

De más está decir que se trata solo de sugerencias que habría que precisar y perfeccionar. Sin embargo, deberíamos velar por que ese debate acerca de las cuestiones sistémicas más amplias que están en juego realmente tenga lugar, y que la reforma no se malogre. No hay que olvidar que ya en el período posterior a la crisis asiática de 1997-1998 se publicaron varios informes con recomendaciones ambiciosas de reformas muy necesarias. Algunas de las reformas propuestas podrían haber ayudado a impedir esta crisis. Lamentablemente, con la recuperación de la economía mundial se pasaron por alto en su mayor parte. No repitamos el error.


Acerca del Autor: El Dr. Supachai Panitchpakdi inició su mandato de cuatro años como Secretario General de la UNCTAD el 1º de septiembre de 2005, tras su nombramiento por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Fue Director General de la Organización Mundial del Comercio y Viceprimer Ministro y Ministro de Comercio de Tailandia. El Dr. Supachai obturo un doctorado en Planificación y Desarrollo Económicos en la Universidad Erasmus de Róterdam.

Este artíclo se publicó en el Blog: Ideas para el Desarrollo
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